Entendemos como derechos reproductivos
los que buscan proteger la libertad y autonomía de las personas para darles
capacidad reproductiva, sin discriminación por género, edad o raza. Acceder a la paternidad y
maternidad ha evolucionado, con grandes
cambios en la reproducción, pero el modelo de familia también y si estos dos
cambios no caminan a la par, estarán
infringiendo el derecho de igualdad establecido en “La Carta Magna.”
Y es que las leyes van cambiando en
función de las necesidades de la sociedad.

Es una ley que otorga el derecho a la paternidad y
maternidad a personas cuyos óvulos y esperma sufren algún problema fisiológico,
que les impida engendrar un embrión. Es una ley muy evolucionada y acorde con
la sociedad actual, pero es también paradójicamente una ley discriminatoria ya
que excluye a las personas que no tengan útero para gestar. Es una ley que prohíbe a la mujer española renunciar a la filiación
materna en favor de una tercera persona. Es una ley discriminatoria para la
mujer ya que solo contempla la
reclamación de la filiación por parte
del varón y padre biológico, lo que significa que uno de los padres de intención
deberá ser varón, excluyendo de este derecho a su pareja y a las
familias monoparentales de mujeres y familias
de lesbianas. Es una ley en definitiva que impide a
las mujeres ejercer su derecho a decidir libremente.
Quien soy yo para decirle a otra mujer,
lo que debe o no debe hacer…? Todas las mujeres tenemos derecho a decidir
sobre nuestro propio cuerpo y a ceder nuestro útero a una tercera persona para
gestar a su hijo o hija, si así lo deseamos.
No quiero “aconsejarles” con la tan manida adopción. La adopción es un método de protección de la infancia y su objetivo es
dar una familia a niños que no la tienen.
No quiero juzgar a nadie porque yo no estoy en posesión de la verdad. Ni
siquiera estoy en “la piel” de quien toma esa decisión. No tengo ningún derecho
a criticar a quién lo haga. Solo creo que quien toma esa decisión debe de tener motivos muy grandes
y poderosos… Y eso ya merece todo mi respeto.
Sin embargo si quiero incidir en mi derecho a decidir. Estoy harta de
que en la mayoría de las culturas e incluso en la mía y en esta época de
cambios que me está tocando vivir, el padre, el marido, el hermano mayor e
incluso después el hijo… marquen el camino de la mujer. Estoy cansada de que un ministro decida sobre mi derecho a parir. Siento
decepción cuando marcan diferencia salarial entre ellos y ellas.
Estoy “hasta
la peineta” de que me quieran “en casa”, cuando yo me quiero “gata callejera.”
Me rebelo cuando me dicen princesa, mientras yo sueño con ser guerrera…
Y me sangra el alma…
Si, me sangra…!!!!!!!
Cuando nos matan…..!!!!!!!
Mujeres que estáis a mi lado en la calle, con las mismas consignas que
yo y bajo mis pancartas…
Mujeres que gritáis conmigo, que caminamos juntas, luchando por lo
nuestro, por lo femenino, mujeres que nos queremos lindas y libres, hermanas, hijas, madres y
amigas…
Compañeras de vida…
No decidáis también lo que debo o no debo hacer…!!!!
Dejarme decidir lo que es bueno o malo para mí y permitidme elegir… Por
favor…
Tengo derecho a ceder mi útero si esa es mi decisión y que nadie me
cuestione… El mismo derecho que tenéis vosotras a no cederlo. Quiero y exijo una ley que lo regule, me proteja y apoye mi decisión… Si es que alguna vez la tomo. Con todo derecho… Gracias.
Rebeca El Ave Fénix.