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lunes, 9 de diciembre de 2019

"Los Delitos de Odio"


El sujeto que cometa un delito cuya víctima sea seleccionada en atención a su orientación sexual, identidad de género o expresión sexual pertenecientes al colectivo LGTB+, resultará condenado por nuestro Código Penal de un modo más gravoso a través de la figura de los delitos de odio.

Esta especial protección de la norma deriva de la doble vulneración en la que incurre el delincuente. Primero, quebranta los derechos fundamentales de la víctima recogidos en la Constitución Española (igualdad, no discriminación  y libre desarrollo de la personalidad). Segundo, transgrede la especial protección que nuestro colectivo posee. Mediante un acto lleno de intolerancia y discriminación el reo atenta no solo contra la víctima, sino también contra toda la comunidad LGTB+, que se ve amenazada, pudiendo sentir miedo de una próxima agresión en que sean ellxs mismxs quienes la sufran.

Padecer este tipo de actos es nefasto para la estabilidad mental y emocional, sobre todo para lxs más jóvenes. Pueden aparecer todo tipo de trastornos psicológicos, junto a una menor autoexpresión y mayor inhibición social, que incrementa la lgtb-fobia interiorizada e impide la relación positiva entre la víctima y otros miembros de la comunidad LGTB+, como bien establece Charo Alises en su Guía de Delitos de Odio LGTBI.

Una vez que la normativa española nos protege creando esta figura, no podemos obviar que su persecución en el día a día es compleja. La cifra sumergida de estos delitos no denunciados es muy grande debido al miedo a sufrir represalias por denunciar, al temor a revelar nuestra intimidad o a que a veces  la víctima ve como normales comportamientos delictivos que lleva sufriendo toda la vida.

Tratamos acerca de una cuestión de importancia capital. El conocimiento de las autoridades de esta realidad debe mejorar. La creación de Observatorios contra el Odio en varias Comunidades Autónomas (que registran todas las infracciones cometidas  y explotan estos datos a final de año mediante informes) debe generalizarse a todo el país.

Fran
Voluntario en Información LGTB+

domingo, 20 de enero de 2019

"El bullying lgtb-fóbico en los colegios, ¿un reflejo de la sociedad adulta?”


La humanidad de los mayores de treinta, un universo integrado por numerosos planetas creados en la infancia, en cuya atmósfera estamos obligados a vivir el resto de nuestros días, no tolera la diferencia consustancial a los LGTB+.

Las causas son el miedo a lo desconocido, los prejuicios por la falta de información, la irritación que te causa el que otro no cumpla las normas sociales de género (cuando sufres para actuar conforme a ellas), o el deseo de sentirte superior, siendo la opción de aplastar al LGTB+ una de las más sencillas.

Nuestra sociedad sólo tolera un camino para llevar una vida plena y castiga a quien no lo transita. Siendo personas de bien, no cabe en la cabeza alejarse de este sendero. Si somos mujeres debemos ser dependientes, delicadas, frágiles; con dominio de las tareas domésticas y del cuidado de nuestra propia imagen. Si somos hombres debemos ser independientes, valientes, competitivos; no expresar nuestros sentimientos y estar locos por el sexo. Es éste un camino que se incrusta en nuestro cerebro; cuando otros compañerxs se desvían de él, los nefastos tipos de homofobia cobran lugar.

Algunxs se limitan a sentir por dentro esta aversión sin llegar a exteriorizarla. Otrxs realizan bromas, chistes sobre los LGTB+ o los tratan como si no existiesen. Por suerte pocxs llegan a la agresión física, pero cuando lo hacen las consecuencias son funestas, tanto para el agredido (ansiedad, trastornos psicosomáticos, consumo abusivo de drogas, sentimientos suicidas que pueden llegar a materializarse), como para el agresor (angustia, mal humor, sufrimiento suyo y de su familia, imposición de sanciones incluyendo las más graves de tipo penal).

Como se ve, sufre el sujeto pasivo de la agresión pero también el activo. Y es que en realidad padece la sociedad entera en su conjunto cuando no es capaz de respetar ni celebrar la diversidad. La humanidad entera se ve sacudida al no comprender que el sector LGTB+ es tan normal como el heterosexual, que ambos están igual de sanos mentalmente, y que si buena parte de la sociedad no lo ve así no es justo y debe cambiar.

No debemos fiarnos de quien nos aleja de la valentía de ser uno mismo, otorgándonos una gratificación social considerable cuando transitamos el sendero marcado, pero que nos aleja de nuestro ser más profundo, ocasionándonos una herida compuesta de vacío interior que comenzará a sangrar cuando, por cualquier causa, la sociedad deje de apoyarnos. Nos quedaremos solos: sin los demás y sin nosotrxs mismos.

Seamos valientes: apreciemos nuestra diversidad consustancial. Un mayor número de recursos para la sociedad y un sentimiento de plenitud del que podremos gozar cuando nos atrevamos a conocernos y querernos.

Bajo este contexto de la vida adulta, se cree que las relaciones entre los niñxs y adolescentes en colegios e institutos habitan muy condicionadas por todo lo recién comentado. Ellos respiran el aire de la  cultura en la que viven: las expresiones de sus padres en su hogar o las de los programas de televisión.

En la primaria, sin comprenderlo demasiado, ya se lanzan contra sus compañerxs al grito de “¡maricón”!, repitiendo insultos antes oídos. Aparece el bullying lgtb-fóbico para aquellxs que no cumplen con las expectativas de género. Sufren en silencio ante este comportamiento mantenido en el tiempo, con el deseo de hacer daño y que reciben en situación de inferioridad. Temen el rechazo de su propia familia. Callan, que siempre es la peor opción (“problema no expresado, problema agigantado”), y la idea del suicidio aparece (los LGTB+ imaginan su propio suicidio tres veces más que el resto).

En el primer ciclo de la Secundaria se intensifica el bullying y nadie hace nada. Los compañerxs de clase, incluso los de corte más humanitario, no se atreven a ayudar para no ser metidos en el saco LGTB+. Otrxs piensan que mientras no les perjudique a ellos no hay problema; sin darse cuenta de que un ambiente lesivo de los derechos humanos hiere a todos, que ellos son parte del bullying también por no actuar; que el que lo sufre está en inferioridad y no es capaz de defenderse, pero ellos se sienten fuertes y no hacen nada.

La mayoría de profesorxs de nuestro colectivo tampoco ayudan. No salen del armario para no ser estigmatizadxs, privándoles de un refugio seguro a los que sufren. Ya nunca serán una manera directa para la eliminación de los prejuicios en sus alumnos.

Buena parte de lxs directivxs del Centro Educativo no suelen tomar consciencia acerca de este grave problema. Tardan en actuar, y siempre quitando importancia al asunto, cuando otros tipos de bullying, como el racial, se gestionan de un modo más inmediato. Tampoco establecen una política clara del centro en favor de la diversidad y en contra de toda discriminación, modificando sus reglamentos internos de conducta; ni cuentan con personas capacitadas en los alcances del fenómeno LGTB+. Por supuesto que no incluyen esta cuestión en las asignaturas ni generan charlas extracurriculares en las que debatir y expresarse sobre este aspecto.

El Grupo de Educación de Cogam, consciente de esta terrible lacra, acude desde hace años a numerosos institutos de la Comunidad de Madrid dando charlas sobre la cuestión LGTB+. A través de la información transmitida por sus voluntarixs la homofobia y los prejuicios se reducen. Luchan por un lugar mejor donde vivir. Una pelea en la que deberíamos participar todxs en la medida de nuestras posibilidades. No nos conformemos y batallemos por nosotrxs mismos y por los demás siendo intransigentes con el bullying.

Fran
Voluntario en Información LGTB+

domingo, 9 de diciembre de 2018

Residencia Madrileña para Mayores LGTB+

El paso del tiempo nos afecta a todxs. Durante buena parte de nuestra vida somos jóvenes y productivxs, premiadxs por una sociedad que valora nuestra buena salud y atractivo sexual. Después llega la tercera edad y nos volvemos invisibles. No practicamos sexo y con lo mínimo para subsistir tenemos suficiente.
En la última fase de la vejez llega la durísima dependencia. Los heterosexuales suelen contar con la familia tradicional, integrada por padre, madre e hijos. Los LGTB+ tenemos menos opciones. A veces, la residencia de ancianos es la única alternativa posible, a pesar de la homofobia que habita allí.
Por una parte los trabajadores del centro pueden considerarnos enfermxs, negarse a atender nuestras necesidades básicas de forma apropiada (por ejemplo, negándose a bañarnos si nuestro sexo ha sido reasignado, o a vestirnos de acuerdo a nuestros gustos y preferencias). Incluso pueden llegar a hacer pública nuestra orientación sexual.
Por otro lado nuestros compañerxs residentes, con una educación sexual sesgada y deficitaria, pueden esforzarse en maltratarnos y mantenernos aisladxs. Otros simplemente se verán molestos de tenernos cerca ya que nuestras biografías sexuales se alejan de la heteronormatividad.
Una vez dentro de la residencia es probable que una depresión o ansiedad desorbitada llame a nuestra puerta. Por desgracia, el riesgo de mostrarnos cómo somos nos lleva a mantenernos en el armario o a la humillación de tener que volver a ocultarnos, habiendo tenido en episodios más tempranos de la vida la valentía para expresar públicamente nuestros gustos.
La soledad aparece: no tenemos a nadie con quien hablar de nuestros sentimientos y recuerdos. Precisamente en un momento vital en el que creemos que la felicidad es estar con los nuestros y tener las mínimas complicaciones. Una fase en la que anhelamos lo esencial de la vida sintiéndonos comprendidos y protegidos, sin críticas, sin insultos clásicos como “maricón de mierda” o chistes sobre nuestra condición.

Con este objetivo la Fundación 26 de Diciembre ha iniciado un proyecto de Residencia y Centro de Día especializada en personas mayores LGTB+. La Fundación no busca crear un gueto, sino nuestra felicidad. Formamos parte de una maravillosa diversidad que debe ser respetada.
El Centro “Josete Masa” acogerá a personas del colectivo que se encuentren en situación paliativa, de dependencia o de fragilidad. Siempre tratando de dignificar nuestros últimos momentos de vida.
Esta buena noticia no debe llevarnos a olvidar de que se trata de un caso único. La generalización de estas residencias LGTB+ en España y Europa no parece posible. Debemos luchar por nuestra integración en el resto de centros con todos nuestros derechos. La administración debe conseguir la adecuada formación en diversidad de todo el personal y la realización de talleres con los propios residentes, quedando los prejuicios despojados para siempre.

Fran
Voluntario en Información LGTB+

lunes, 22 de agosto de 2016

Un día te "despiertas" y te das cuenta de...

   ... que todo lo que antes era un mundo ahora es insignificante, tanto que hasta dejas de pensar en ello, que tu vida a partir de este momento ya no será igual, que tendrás que adaptarte a esta nueva realidad. Para ciertas cosas nunca estás preparado por más informado que estés sobre el tema o por más que tengas un caso cercano porque para esto nadie te prepara. 

    Lo primero que se te viene a la cabeza son ideas relacionadas con la muerte, el deterioro físico, enfermedades, hospitales, cómo decirlo (si decirlo), a quién, cuándo, cómo va a ser tu vida a partir de ahora; tantas cosas juntas que no te da tiempo a responder casi ninguna porque la incertidumbre y el miedo te ocupa todo el pensamiento. Te cuesta llamarlo por su propio nombre por lo tabú que es el tema y porque, al igual que otras enfermedades, el nombrarlo te suena a algo negativo cuando encima en este caso pasas a ser "seropositivo", vaya contradicción.



A simple vista tener vih y ser seropostivo parece lo mismo pero es diferente porque en el primer caso tú serías (sólo) el vih y en el segundo serías la misma persona que eres pero portando un virus con el cual tienes que aprender a convivir desde este momento "para toda la vida" (de momento).


    
    Por un lado, te planteas quién te pudo haber infectado, cuándo, por qué te ha pasado a ti si piensas que no eres tan "promiscuo"; o que esto sólo le pasa a gente "mala". Te preguntas si tienes que empezar a llamar toda la gente que has tenido relaciones en el último tiempo. Por otro lado, piensas  si lo tienes hace mucho tiempo, si tienes qué comenzar a tomar medicación, qué tipo de medicación hay ahora, si estás todo el día vomitando, si te saldrán manchas, si engordarás y a la vez si se te adelgazará la cara, si tienes que comentarlo en tu trabajo, a cada médico que vayas, etc. Lo mejor es informarte, saber dónde informarte, relacionarte con gente que esté en tu misma situación (sobre todo al inicio) que es quien mejor puede entenderte, y que la información esté actualizada porque actualmente se ha avanzado mucho en este tema. 

    Actualmente, se ha avanzado mucho en lo referido al vih en varios aspectos: medicación, asociaciones, la gente está más abierta e informada, etc. El aspecto social también es un gran factor con el que te enfrentas porque nos relacionamos con otras personas en diferentes ámbitos: trabajo, familia, amigos, deporte y, el más importante, el amor (que en un comienzo suele ser rollo/polvo/etc).

    Lo que más cuesta es saber si se lo tengo que decir a todo el mundo y en qué momento decirlo. En mi opinión, creo que lo mejor es decirlo cuando tú te sientas cómodo y seguro, y a las personas que realmente van a poder entenderte, apoyarte y van a sumar; porque ya bastante tienes para encima tener una nueva preocupación (y no pequeña) en tu vida de preocuparte por los demás. Cuando conoces a una persona que te gusta sientes que debes protegerlo como si fueras responsable de lo que le pueda pasar, de que lo puedas contagiar. Encima lo triste es que tu cabeza tiene tal mareo que el sexo pasa a un segundo plano. Como mecanismo de autodefensa te vuelves asexual por un tiempo y en lo que menos piensas es tener una posible relación afectiva. En mi caso particular, he pasado por diferentes situaciones: decirlo al inicio de conocer a una persona (la gente suele asustarse y salir corriendo), en unos meses y después de tiempo de conocerlo. Por experiencia creo que lo mejor es decirlo cuando te nazca (que a lo mejor es nunca) porque confiar a alguien algo tan íntimo e importante lleva tiempo. Además, por otro lado, tampoco le cuentas determinadas cosas al conocer a alguien, y viceversa.

    Es importante saber que no estás obligado a decirlo (ni por ley) a ninguna persona que no quieras, en el trabajo, cuando vas al médico o al dentista, es algo estrictamente personal y confidencial. Ninguna empresa puede hacerte una prueba del vih sin tener tu consentimiento firmado por escrito.

Lo bueno es que el tiempo es sabio y con el tiempo aprendes a normalizarlo, a relativizarlo y aprender a vivir con esta enfermedad crónica como cualquier otra, y hasta te das cuenta sólo que lo tienes cuándo tienes que ir al médico a una revisión o cuando quieres contárselo a alguien. El tener vih obviamente nadie lo desea pero lo principal es ver el lado positivo, que aunque en un primer comienzo es casi imposible verlo, luego te das cuenta que tiene muchas cosas positivas (aunque sea redundante). Entre ellas: maduras más de prisa (dejas de preocuparte por tonterías), filtras gente (para bien y para mal) más rápido porque ya tus necesidades son otras, médicamente estas más controlado porque la revisión periódica hace que te enteres de cómo está tu salud, etc.


Por último, quiero aclarar que esta opinión es totalmente personal y que cada persona es un mundo y lo vive de diferente manera. Lo importante es saber que la vida es muy corta y hay que vivirla lo mejor que uno pueda, porque es una sola.

Voluntario Grupo Información LGTB+

miércoles, 15 de junio de 2016

HOY AMANECIMOS MENOS

Una vez más nos ponemos en contacto con la muerte.

    Hoy casi todos lloran o rezan por Orlando o por "Pulse"… no por EEUU… Aparentemente es difícil decir "Todos somos USA", como pasó con Francia.

    Paradójicamente asesinaron a 50 gay y gayfriendly que seguramente también los había… Casualmente era la noche del Reggaetón, la Bachata y el Merengue en la denominada "Latin Night"… NO es MENOR, la mayoría eran latinos… Un combo perfecto para cualquier fanático homofóbico, seguramente simpatizante de algún grupo terrorista, tanto da.

    Hay mucho loquito desquiciado enarbolando banderas que NO entiende y NO comulga. Loquitos que quieren trascender siendo ALGUIEN para alguien, cuando no pudieron ser NADIE para los cercanos.

    En un país en donde piden la misma cantidad de papeles y exámenes para comprar un arma o un vibrador, no es de esperar otra cosa que estos desenlaces… Ya van 173 tiroteos múltiples en lo que va del año y 15 en los que el presidente de EEUU sale a dar explicaciones. Escuelas, maratones, cines, boliches, etc. … Esta es la mayor masacre en EEUU después del 11 de setiembre … dicen… pero la que tenía el primer lugar hasta anteayer era un incendio provocado en un bar de Luisiana que dejo 32 gay muertos y 17 heridos …

    Cuanta más propaganda, más fanáticos y  más dispuestos a inmolarse por causas que creen nobles y que NO les pertenecen.

    Hoy son 50 Gay, digamos… y por cierto, no vi en Facebook la posibilidad de alterar la foto del perfil ni por la bandera gay, ni por la de EEUU, ni por nada… Ninguna leyenda sugerida… nada… y no esperaba un
#todossomosputos, pero algo y NO, NADA. Me fije en los acontecimientos de Francia y fueron 104 muertos… acá sólo 50. Será un tema de número? O será por la orientación del colectivo. Lo que sé, es que la bandera LGTB amaneció con la franja roja más ancha.

    Para variar los comentarios en las redes no tienen desperdicio… Testigos de algún Dios citando la Biblia para justificar esto y miles de palos en los comentarios a cuál de todos peor… Personas aclarando que los que murieron TAMBIÉN son personas (no hay insulto más terrible). Obama saliendo a solidarizarse con las victimas y cientos de comentarios tratándolo de mono musulmán por decir lo mas liviano… todos especulando que porque la familia del asesino es afgana, es terrorista y por tanto musulmán… El propio padre saliendo a decir que fue un acto homofóbico por un beso entre dos chicos unas semanas atrás en Miami, la ex mujer en los informativos diciendo que era golpeador y amante de las armas, Las últimas informaciones testificando que el atacante era gay reprimido, con perfiles en redes y asiduo del lugar, el FBI (que no pierde pisada) alegando la vinculación con grupos terroristas, ya de paso les da permiso para hacer algún mandado que se olvidaron en medio oriente…

    TODO SIRVE… Todos contra todos, todos sacando lo peor de todos, todos criticando la homofobia con frases racistas, xenófobas, misogenas, repitiendo estereotipos y mitos instaurados desde el desconocimiento, desde la ignorancia.

    Lo de hoy fue un CRIMEN de ODIO, por INTOLERANCIA… Se quiso MATAR la VISIBILIDAD uno de los derechos ganados luego de lustros de anonimato, MATAR el DERECHO a EXISTIR, a DISFRUTAR como cada uno cree que quiere… el derecho a SER FELIZ como quizá algunos pueden. Se quiso matar la bacanal, la fiesta, la lujuria, el templo en donde todos comulgamos en libertad, sin prejuicios y CONTENIDOS… El único lugar donde nos sentimos “normales”. 


    Leí por las redes ayer que el problema de los homosexuales es que empezaron a sentir ORGULLO. “Antes no molestaban, ahora se sienten orgullosos”… Antes éramos invisibles, ahora ya no. Seguramente ese es el problema, la visibilidad que altera la normalidad en la que muchos se sienten cómodos. Una visibilidad que altera la zona de confort de muchos. El EFECTO MARIPOSA que provoca un beso en Miami y 50 muertos a 400 km. de distancia. El poder de un beso visible, que no sería tal si supiéramos soportarnos, sostenernos, contenernos como especie humana que intenta sobrevivir parada sobre una roca en medio del espacio, en el medio de la nada.  O en el borde.

    En esta roca que estamos viviendo 50 putos no son más que 50 negros, ni 50 musulmanes, ni 50 chicas en una trata dentro de un contenedor, ni 50 bolivianos en un sótano confeccionando prendas de vestir, ni 50 mujeres asesinadas por celos, ni tantos otros colectivos invisibilizados que hacen fuerza para hacerse visibles… 50 no son mas y tampoco son menos...

    Estamos desempatizados… ya NADA nos conmueve, porque cuando se MAXIMIZAN todos los temas, se MINIMIZAN los temas importantes.

  Hoy amanecimos con un cantante menos y del cual nunca sabremos que nos quiso cantar, amanecimos con un decorador o estilista que no nos pudo deslumbrar con su arte, amanecimos con un escritor menos, con un abogado menos, con un albañil menos, con una diseñadora que nunca podrá mostrarnos su destreza, hoy AMANECIMOS MENOS.

    Lo IMPORTANTE no es #prayfororlando… acá NO hay que rezar mas nada… Acá hay que hacer… EDUCAR mejor, ETIQUETAR menos, INFORMARSE más, JUZGAR menos, EMPATIZAR mas, TOLERAR más, AMAR mas… odiar MENOS.

Visibilizarnos más.


Sólo sé que la comunidad gay es RESILIENTE… Va a salir de esta. Vamos a salir de esta.

Federico Beledo
Psicólogo social 
Montevideo / Uruguay

domingo, 17 de abril de 2016

Violencia doméstica (intragénero)

    La violencia intragénero es aquella que se produce en el ámbito de parejas o ex-parejas del mismo sexo/género y puede ser -como todas las violencias- psicológica, física, sexual, económica, etc. Es una conducta puesta en marcha por uno/a de los/as integrantes para controlar y/o someter a la persona.

    En este texto referiré a lesbianas, gais y bisexuales con las siglas LGB, no obstante, al hablar de LGBTfobia incluyo también a las personas transexuales, puesto que la transfobia juega un papel fundamental en la violencia contra el colectivo en su conjunto. En el caso de personas transexuales heterosexuales, la violencia que puedan sufrir queda recogida tanto en la violencia doméstica (en el caso de hombres trans) como en la violencia de género (en el caso de mujeres trans).

    En las relaciones de pareja se tiende a asociar como amor conductas que, en muchos casos, son la semilla de la violencia. Y así los celos, la posesividad, la abnegación y los conflictos se ven como algo positivo y engrandecedor del amor. Este modelo de relación de pareja, de amor, responde a la necesidad histórica del sistema patriarcal de generar una jerarquía en las relaciones, situando al hombre por encima de la mujer. La primera oportunidad de ejercer violencia viene dada por el hecho de que una de las partes se sienta legitimada para ejercer violencia sobre la otra y, que considere que ese comportamiento violento es el medio de lograr el fin que se propone.


    En el caso de la violencia de género el reparto de poder se hace de una forma determinante a través del sexismo. En la violencia intragénero este reparto atiende a otras variables como pueden ser el nivel de estudios, económico, la raza, la situación administrativa en el país de residencia, la salud, la edad, la visibilidad, etc.

    La LGBTfobia contribuye a encerrar a las parejas del mismo sexo (en las que existen rasgos de violencia intragénero) en sí mismas, aislándose del entorno, provocando aún más vulnerabilidad al entender que el enemigo de fuera -el que les rechaza por su orientación o identidad- es más peligroso que el que se tiene en casa, puesto que este último al menos nos comprende y comparte condición. Esto es especialmente grave cuando se vive en entornos rurales o cuando la relación y/o la orientación sexual no son públicas.

    No hay que perder de vista que la violencia es responsabilidad únicamente de quien maltrata, que en su mano está ejercerla o desaprenderla.

    La violencia intragénero no se articula en torno al sexismo ni a la desigualdad de poder entre mujeres y hombres. Por tanto, aunque algunas de las manifestaciones de violencia intragénero coincidan con las de violencia de género, no es menos cierto que existen especificidades que le son propias, además de un origen distinto.

    No es mi intención debatir sobre los términos violencia de género, violencia intragénero, violencia doméstica, etc puesto que lo mas relevante es el significado que le atribuimos a cada término. Existen diferentes tipos de violencias, con diferentes causas y diferentes necesidades de respuesta y eso es un hecho incontestable. La violencia de género está reconocida y protegida gracias a las campañas y a la ley integral.

    La violencia doméstica está recogida en el ordenamiento jurídico español, y estaría bien visibilizar los recursos jurídicos existentes e informar a las personas LGB de los mecanismos de defensa que tienen. La violencia de género y la violencia doméstica no son mutuamente excluyentes, y por tanto, deben ser atendidas de forma distinta. Una ley genérica sobre violencia doméstica dejaría fuera muchos casos de violencia de género y viceversa.

    Para la violencia doméstica los recursos existentes son aquellos planteados en el Código Penal: penas de prisión, multas, órdenes de alejamiento. Los recursos públicos varían de una comunidad autónoma a otra. Podemos encontrar desde servicios de violencia de género. centros de atención a víctimas, servicios sociales con programas de atención a violencia doméstica, etc. hasta lugares donde no hay prácticamente nada.

    Yo mismo soy víctima de violencia doméstica (intragenero) desde hace 4 años. Lo que me pasó fue una agresión brutal por parte de un compañero de piso también él gay. Esa agresión me llevo a un fuerte estado de estrés psico-físico al que luego se añadieron otros factores de debilidad: me echaron del piso que tenía alquilado, me hicieron acoso laboral (ya que se habían enterado de lo sucedido, debido a las muchas ausencias que hacia entre las visitas médicas y el juicio que tuve) y fui el único al que no se le renovó el contrato de trabajo. Para mi fue un año terrible, aunque tuve la suerte de acudir a los servicios sociales y obtener una orden de alejamiento. Muchos de mis amigos me aconsejaron volver a Italia para superar todo eso, pero yo al ser muy testarudo, decidí quedarme a Madrid para resolver todo de una manera definitiva. Con mi ejemplo quería ayudar a las personas que habían sufrido eso tipo de violencia.

    Por supuesto todo eso no se supera con facilidad, pero se puede hacer. Y una muestra de ello es el texto que escribo, firmo y publico hoy.

Andrea Puggelli (@aikkomad)
Activista italiano LGBTQI

* Publicado originalmente en: 20 MINUTOS

domingo, 28 de febrero de 2016

Mi Derecho a Decidir Sobre Gestación Subrogada

    Entendemos como derechos reproductivos los que buscan proteger la libertad y autonomía de las personas para darles capacidad reproductiva, sin discriminación por género, edad o raza. Acceder a la paternidad y maternidad  ha evolucionado, con grandes cambios en la reproducción, pero el modelo de familia también y si estos dos cambios  no caminan a la par, estarán infringiendo el derecho de igualdad establecido en “La Carta Magna.”

    Y es que las leyes van cambiando en función de las necesidades de la sociedad.

    La Ley 14/2006 de 26 de mayo sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, supuso la regulación  y seguridad jurídica para los derechos de las personas que por causas diversas, no pudiesen engendrar hijos e hijas, sin ayuda de profesionales médicos. 

    Es una ley que  otorga el derecho a la paternidad y maternidad a personas cuyos óvulos y esperma sufren algún problema fisiológico, que les impida engendrar un embrión. Es una ley muy evolucionada y acorde con la sociedad actual, pero es también paradójicamente una ley discriminatoria ya que excluye a las personas que no tengan útero para gestar. Es una ley que prohíbe a la  mujer española renunciar a la filiación materna en favor de una tercera persona. Es una ley discriminatoria para la mujer ya  que solo contempla la reclamación de la filiación  por parte del varón y padre biológico, lo que significa que uno de los padres de intención deberá ser varón, excluyendo de este derecho a su pareja  y a  las familias monoparentales de mujeres y  familias de lesbianas. Es una ley en definitiva que impide a las mujeres ejercer su derecho a decidir libremente.

    Quien soy yo para decirle a otra mujer, lo que debe o no debe hacer…? Todas las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo y a ceder nuestro útero a una tercera persona para gestar a su hijo o hija, si así lo deseamos.

    La Gestación Subrogada propone regular el acceso a esta técnica, pero la ley se niega a aceptarlo con el beneplácito y apoyo de algunos colectivos que “se rasgan las vestiduras” erigiéndose protectoras matriarcales de otras mujeres y bajo el nombre de feministas. Feminismo es trabajar para que la mujer se empodere en su propia valía y sea libre, porque es capaz de pensar, razonar y decidir sin que nadie, ni patriarcado, ni otras mujeres, ni partidos políticos, filósofos y demás librepensadores, nos diseñen "La Hoja de Ruta" a seguir. Mis palabras no aspiran a formar un debate sobre los motivos que llevan a una mujer a ceder su útero para engendrar al hijo o hija de otra persona.

    No quiero “aconsejarles” con la tan manida adopción. La adopción es un método de protección de la infancia y su objetivo es dar una familia a niños que no la tienen. La Gestación Subrogada es una técnica de reproducción asistida y su objetivo es dar solución a problemas de infertilidad. Por otra parte, no hay tantos niños en España en situación legal para ser adoptados y adoptarlos en otros países… Si eres gay… En fin, la noticia está en todas partes.
     No quiero juzgar a nadie porque yo no estoy en posesión de la verdad. Ni siquiera estoy en “la piel” de quien toma esa decisión. No tengo ningún derecho a criticar a quién lo haga. Solo creo que quien toma esa decisión debe de tener motivos muy grandes y poderosos… Y eso ya merece todo mi respeto.

    Sin embargo si quiero incidir en mi derecho a decidir. Estoy harta de que en la mayoría de las culturas e incluso en la mía y en esta época de cambios que me está tocando vivir, el padre, el marido, el hermano mayor e incluso después el hijo… marquen el camino de la mujer. Estoy cansada de que un ministro decida sobre mi derecho a parir. Siento decepción cuando marcan diferencia salarial entre ellos y ellas. 

Estoy “hasta la peineta” de que me quieran “en casa”, cuando yo  me quiero “gata callejera.” 
Me rebelo cuando me dicen princesa, mientras yo sueño con ser guerrera… 

 Y me sangra el alma…
Si, me sangra…!!!!!!!
Cuando nos matan…..!!!!!!!


Mujeres que estáis a mi lado en la calle, con las mismas consignas que yo y bajo mis pancartas…
Mujeres que gritáis conmigo, que caminamos juntas, luchando por lo nuestro, por lo femenino, mujeres que nos queremos  lindas y libres, hermanas, hijas, madres y amigas…
Compañeras de vida…

No decidáis también lo que debo o no debo hacer…!!!!
Dejarme decidir lo que es bueno o malo para mí y permitidme elegir… Por favor…

Tengo derecho a ceder mi útero si esa es mi decisión y que nadie me cuestione… El mismo derecho que tenéis vosotras a no cederlo. Quiero y exijo una ley que lo regule, me proteja y apoye mi decisión…  Si es que alguna vez la tomo. Con todo derecho… Gracias.

Rebeca El Ave Fénix.

domingo, 10 de enero de 2016

En la muerte de Robert Spitzer

    El 25 de Diciembre de 2015 ha fallecido en Seattle (Washington, EEUU) el psiquiatra Robert Spitzer, que se distinguió en el desarrollo del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM en sus siglas en inglés).

   
  Desde 1966 trabajo en la modernización del DSM , al concentrarse en la cuantificación y análisis de síntomas y comportamientos. Uno de los primeros comportamientos revisados fue la homosexualidad, que en el DSM estaba considerada como una enfermedad mental. Spitzer consiguió, en 1973, alcanzar un compromiso para retirar la homosexualidad como enfermedad mental. 

    Fue el presidente del grupo de trabajo del DSM-III en 1980 y estuvo vinculado al DSM-IV en 2003 y al DSM -V en 2013. La Organización Mundial de la Salud aceptó el criterio del DSM en 1990, cuando la institución recabó apoyos suficientes para oponerse a las corrientes integristas de diferentes religiones que tienen poder en muchos países, encabezados por los ochenta países que aun penalizan la homosexualidad de alguna manera, que se oponían a despatologizar la homosexualidad.

    El activismo de la Comunidad lgtb ha considerado siempre que esa pionera rectificación fue decisiva para iniciar una gradual transformación en la percepción de la homosexualidad por parte de la sociedad. Pero siempre hay una de cal y otra de arena, en 2001 escribió un estudio que se llamó ¿pueden algunos gays y lesbianas cambiar su orientación sexual? Donde argumentaba que era posible que algunos individuos altamente motivados podrían cambiar su orientación sexual de homosexual a heterosexual. Spitzer indicó que había hecho doscientas entrevistas telefónicas en la que, los encuestados, afirmaban que sus respectivas orientaciones sexuales habían cambiado de homosexual a heterosexual. Spitzer dijo que comenzó su estudio como un excéptico, pero este estudio reveló que el sesenta y seis por ciento de los hombres y el cuarenta y cuatro por ciento de las mujeres  entrevistados habían llegado a lo que, él, llamó un buen funcionamiento heterosexual.

    La APA (American Psychiatric Association) emitió un desmentido oficial de este estudio y señaló que no había sido revisado por expertos y afirmando que no había evidencia científica publicada que apoyase la eficacia de la terapia reparativa como un tratamiento para cambiar la orientación sexual. En 2012 Spitzer rectificó y pidió disculpas y se retractó de su estudio, indicando que estaba de acuerdo con sus críticos.

    En cualquier caso, sin su contribución, hoy estaríamos hablando de otra realidad en la  percepción de la homosexualidad por parte de la Medicina y por ende de la Sociedad.

Sirva este articulo como un humilde homenaje.

Ángel García-Pascual
Voluntario de "Gay-Inform, Línea lesbos, Bi, Trans"


martes, 1 de diciembre de 2015

Manifiesto 30 de Noviembre de 2015. Día Mundial del sida

AMIGAS Y AMIGOS

Hace más de 29 años que Cogam inició su andadura en pro de las reivindicaciones sociales y sanitarias enfocadas a la reducción del estigma hacia nosotras, las personas con VIH, a la consecución de todos los derechos que nos son propios como individuos y al recuerdo de las personas que nos han abandonado por el sida, así como a trabajar en la toma de conciencia de la existencia del VIH en nuestra sociedad y frenar su expansión y ya hace 21 años que nos reunimos aquí, en esta fecha, para conmemorar a sus víctimas, a las que se fueron, a tantas personas que se encuentran en nuestros corazones y a otras, para nosotras anónimas, en muchos casos despreciadas por sufrir una enfermedad que no entiende de géneros y orientaciones y que no discrimina a nadie.

Nos ha tocado a nuestras generaciones bregar con esta pandemia que para unos fue y sigue siendo, mortal, y para otros causa de inmenso dolor, tanto por sus secuelas orgánicas como por las derivadas del estigma y la discriminación, en todos los ámbitos de nuestra vida, en una sociedad afecta de serofobia (pero que CONV IHV E con el VIH), debido a la desinformación, al desconocimiento de cuáles son las vías exactas de transmisión de la infección y cuales , tantas otras, no lo son .

Tenemos medios diagnósticos inmediatos, como la prueba rápida, o las analíticas serológicas. Disponemos de los tratamientos que han convertido una enfermedad mortal en una enfermedad crónica. Y se está tratando de perfeccionar las atenciones médicamente con las profilaxis pre y post-exposición. Tenemos que erradicar el VIH y todas sus nefastas consecuencias de nuestra sociedad. Es un problema que nos afecta a todas y eso solo se consigue con la visibilización de las personas con VIH, eliminando el estigma que sufrimos a diario, con campañas formativas e informativas, orientadas a la percepción de un modelo positivo y responsable de la sexualidad, sin cargas morales y vergonzantes, en todos los ámbitos de nuestra sociedad, en los medios informativos, en las escuelas, en el entorno laboral, en el diálogo con nuestros familiares y amigos.


Con el fin de reducir la transmisión y mejorar la salud comunitaria, demandamos programas y acciones encaminadas a la detección precoz de la infección por VIH, así como el acceso a los tratamientos, sin ningún tipo de coacción, a todas las personas diagnosticadas independientemente de su situación legal. Pedimos el concurso de todos los actores sociales para esclarecer cuáles son las barreras que dificultan el acceso a muchas personas a estos programas de detección y, derribarlas, ya que sabemos que un diagnóstico, precoz y eficaz, mejora nuestra calidad de vida con la toma de decisiones adecuadas.

Queremos utilizar este espacio para hacer una llamada de reflexión a nuestros jóvenes porque, debido a:
● la ausencia de campañas formativas e informativas sobre salud sexual,
● la escasez de personas seropositivas visibles referentes en su entorno y,
● a una visión, en muchas ocasiones, demasiado amable de la infección por VIH, 

ven, en demasiadas ocasiones, anulada su percepción del riesgo del VIH y sus consecuencias.  Exigimos, así mismo, campañas orientadas a la disminución de riesgos en salud para personas que usan sustancias de manera recreativa y especialmente en el marco de las relaciones sexuales, incrementándose la vulnerabilidad frente al VIH, la hepatitis C y otras Its.



Gracias a todas las víctimas del VIH/SIDA porque de todas hemos aprendido, y porque no las olvidamos, ni las olvidaremos.

Gracias a los científicos que han luchado y luchan denodadamente por conseguir avances en los tratamientos y cuidados adecuados para ayudar a acabar con la pandemia, y que han conseguido mejorar la calidad de vida de los pacientes, eliminando, por lo menos en Occidente, la identificación de VIH con sida y por tanto con muerte.

Gracias a todas y cada una de las personas que trabajan para la Sanidad, en cualquier estamento y a los que luchan para que nuestro Sistema sanitario sea más eficaz, más justo y menos discriminatorio.

Gracias a las personas que han colaborado en programas y ensayos clínicos para el avance de las investigaciones.

Gracias a nuestras familias y a nuestros amigos que, con tanto dolor, esperanza e ilusión, han estado siempre al lado de sus personas queridas para ayudar y mejorar su evolución, dotando a su vida de calidad.

Gracias a todos los colectivos LGTB y a otras asociaciones, de la lucha contra el VIH/SIDA, por sus campañas divulgativas y prácticas, como la Prueba rápida de VIH, que tanto han ayudado al diagnóstico precoz y a frenar la transmisión de la infección.

Gracias a los voluntarios que incansablemente han trabajado, para conseguir los mejores objetivos y, sin los cuales, nuestras luchas no habrían sido posibles y que tanto han ayudado a mejorar la calidad de vida de los afectados.

Gracias a los artistas de todas las disciplinas artísticas que han hecho de su producción un reflejo de la preocupación social en torno al VIH y al sida ayudando a sensibilizar a todos los estamentos sociales enfocándolos vitalmente en nuestra problemática.

Gracias a los profesionales de prensa y medios de comunicación que han contribuido con su trabajo a erradicar el virus responsable de esta pandemia.

Gracias a cuantas personas que, desde su posición en la vida y en la sociedad han luchado y luchan por desterrar el estigma y la discriminación de los afectados, en todos los campos, familiar, laboral, profesional y en todo tipo de relaciones humanas.

Gracias a todas los presentes en este acto y a cuantas, por un motivo u otro no han podido acercarse, pero que, como siempre, están con nosotros, en su corazón y su espíritu.

GRACIAS POR CONVIHVIR!!

domingo, 13 de septiembre de 2015

Un Testamento y un Poema...

Hola de nuevo, queridos amigos y amigas de Cogam.

He vuelto a sacar la pluma, no para pasearla como muchas veces hago, en las magnificas y divertidas excursiones que se organizan a través de Cogam sino para escribir un montón de palabras sobre un problema que considero muy serio y al que me he tenido que enfrentar  dos veces en apenas una década. Me refiero al derecho de morir DIGNAMENTE  y  al testamento vital.

Hace unos cinco años, un alto cargo de la prestigiosa Fundación Nobel de Suecia y gran amigo mío, me ofreció en varias ocasiones, una elevada suma de dinero por acabar con su vida, en el caso de que la edad y la enfermedad le convirtieran en lo que él consideraba una carga para sus seres queridos. Era esta posibilidad, la de convertirse en un problema para los demás, lo que le tenía más preocupado. Entre bromas, acordamos 500.000 coronas suecas –unos 50.000 euros- por mi “colaboración”. Él estaba dispuesto a legármelos en su testamento. Jamás llegamos a firmar el acuerdo.

Desgraciadamente, apenas seis meses después, ocurrió lo que él tanto temía: sufrió un ictus. Quedó hecho un pajarito, encogido e inmóvil, tumbado en la cama de la unidad de enfermos terminales de un hospital de Estocolmo. Repetidas veces, fui a visitarle a esa deprimente lugar y solo en un par de ocasiones, tuve la sensación de que me reconoció. Me lo decían sus ojos cuando le hablaba. No sé hasta qué punto estaría en sus cabales. Cada día, los médicos le administraban gran cantidad de medicamentos. Recuerdo que un día le dije: quieres morirte, ¿verdad? ¿Te gustaría que te matase ahora mismo? De sus ojos salieron dos lágrimas que sequé con las yemas de mis dedos. Fueron muchas y muy fuertes las ganas que me entraron de estrangularlo, justo por el cariño tan grande que sentía por él. Salí de allí corriendo y llorando de tristeza e impotencia.

Una semana después, fui de nuevo a visitarle. Me acuerdo muy bien. Era un domingo, sobre las cuatro de la tarde. No había nadie en recepción. Tomé el ascensor hasta el último piso, el de la unidad de enfermos terminales. No veía a nadie, ni visitadores ni enfermeros. Conforme iba atravesando el largo corredor, pasaba por delante de las puertas de las habitaciones. Algunas, medio abiertas, dejaban entrever a los pacientes. Estaban sobre sus camas con expresiones ausentes. Parecían muertos en vida. Aquello, me sobrecogió. Cuando llegué a la habitación de mi amigo, le vi exactamente en la misma posición de la semana anterior. Olía fuerte a orina y heces. Le pasé la mano por la cabeza una y otra vez, hasta que por fin, abrió los ojos un instante. Me miró y los volvió a cerrar. Traté de que volviera conmigo con suaves caricias en las manos y en el rostro, pero no me respondía. Cogí uno de los almohadones y lo puse sobre su cara y en lugar de tener la fuerza para asfixiarle, rompí a llorar. Levanté de nuevo el almohadón y me largué de allí a toda prisa, sin que nadie advirtiese mi presencia. Tres días después, mi amigo falleció. Me lo comunicó su esposa, maldita para mí, porque fue ella la que se opuso a la muerte asistida, a pesar de que sus hijos y yo le insistimos varias veces en que esa era la voluntad de su marido. No acudí al entierro. Me quedé muy triste y con un amargo sabor de boca que vuelvo a sentir cada vez que lo recuerdo todo.  

La segunda historia es la de mi hermana. Hace un par de años, también sufrió un ictus. En este caso fue de segundo grado, es decir, quedó tocada, pero no paralizada del todo como le pasó a mi amigo sueco. Inmediatamente, toda la familia nos pusimos a trabajar. Solicitamos que fuera sometida a rehabilitación en la sanidad pública valenciana. Como toda respuesta, nos dijeron que estudiarían su caso para ver si cumplía con los requisitos y que, de ser así, la pondrían en lista de espera. Según un especialista privado con el que contacté , la rehabilitación debe ser inmediata para que los pacientes de este tipo de ictus puedan recuperar cuanta más sensibilidad y motricidad perdida mejor. Así que internamos a mi hermana en un centro privado, a razón de 500 euros diarios que pagamos entre sus tres hijos y yo. Hoy en día y gracias a este esfuerzo de todos, ella tiene movilidad suficiente para valerse casi por si sola en el  día a día. Sin embargo, ha perdido la memoria inmediata, el sentido de la orientación y la facultad de concentración. También se irrita con facilidad y, como una niña, ya no sabe comportarse en público. En otras palabras, de alguna manera es una persona dependiente. Me he propuesto que tanto mi hermana como su marido, que tiene 82 años, firmen el conocido como testamento vital para evitarles y evitarnos sufrimientos, tratamientos costosos, y el tiempo y la dedicación de que no disponemos,  así como la vergüenza y humillación que puedan sentir al verse ellos mismos en un estado deplorable y sin retorno. Creo que es una forma de demostrar, respeto y  amor por los demás, ya sean familiares o amigos.

Todos hablamos y hablamos. Mucho y de casi todo. Pero la muerte y el derecho a irnos con dignidad, sigue siendo un tema tabú. Y no entiendo por qué: a todos nos llegará el momento. Será por nuestra cultura católica, que la asocia al sufrimiento. Será por la iconografía que siempre asocia la muerte con la oscuridad y al miedo. Personalmente, no estoy de acuerdo con esto. Creo que hablar de la muerte no significa hablar de algo triste que por necesidad nos tenga que deprimir. Es, simplemente, familiarizarse con ella, sin que nos quite las ganas de vivir. No le tengamos miedo a la muerte y seamos conscientes de ella, precisamente para disfrutar más de la vida y para que cuando llegue el momento, la recibamos como a una amiga.

PD: DMD (Derecho a Morir Dignamente) es una asociación sin ánimo de lucro, registrada en el Ministerio del Interior con los siguientes fines:
 Promover el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla.
 Defender, de modo especial, el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a morir sin sufrimientos, si este es su deseo expreso.
    Para la AFDMD la disponibilidad de la propia vida, la facultad para decidir sobre el propio devenir y su finalización sin sujetarse a opiniones o directrices ajenas a su voluntad es un bien innegociable reconocido como un valor supremo en la Constitución, comprendido por tanto dentro del marco de las libertades y derechos democráticos. Esta posición, absolutamente respetuosa con la libertad de cada individuo, está respaldada desde hace años por una mayoría de ciudadanos, empezando ahora a llegar a algunas instancias institucionales.Toda la información necesaria sobre el testamento vital, la podéis conseguir con una simple llamada telefónica a DMD telf. 913 691 746                 

Juan Iborra

Testamento vital

No quiero ser enterrado
Con pompa de duelo,
Ni tampoco ser bocado
Del falso rito
del diente funerario,

Pagando a los buitres
Por el mero hecho
De ser sepultado.

Boca y  mente ya cerradas
Sin poder disfrutar de nada.

Ni lágrimas ni flores

Ya que nada siento
Solo quiero silencio.

Olvidarme en un rincón
De esa nada que es
De donde vengo.

Y en lo posible
Por favor…….
Aliviarme el sufrimiento.