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domingo, 24 de marzo de 2019

"La salida del armario: una oportunidad para crecer"


El psicólogo Gabriel J. Martín, en su notable obra “Quiérete mucho maricón”, establece que la meta a la que debemos aspirar los homosexuales (también bisexuales;  la transexualidad, por su mayor complejidad, se tratará en el siguiente artículo) es a la de vivir nuestra orientación sexual con la mayor naturalidad del mundo, obviando la homo(bi)fobia, estereotipos y prejuicios sociales e iniciando un proceso de autoaceptación que nos llevará a incrementar nuestra autoestima y estado general de salud física hasta niveles altísimos.

En este proceso de autoaceptación, la salida del armario se convierte en un paso natural e inevitable, una de las mejores actuaciones que podemos llevar a cabo por el bien de nuestra salud mental y emocional.

Se trata de una experiencia profundamente liberadora porque reducimos el estrés de esconder nuestra identidad, pasando de vivir sometidos a la sospecha permanente, cuidando gestos, palabras y reacciones (y sintiendo culpa por no decir la verdad o dolor por considerar que toda tu vida es una mentira), a llevar una existencia construida a base de honestidad, intimidad y complicidad, donde nuestras relaciones son más auténticas al interactuar desde lo que somos en verdad.

A continuación un breve análisis de este proceso de especial trascendencia en nuestras vidas, a través del listado de varios puntos a tener en cuenta.

a) Antes de salir del armario:

-La decisión de salir es muy personal y no obligatoria. Cada uno es el único que sabe qué es lo mejor para sí mismo y sus sentimientos. ¿Estamos preparados?

-Debemos sentirnos cómodos con la condición de homosexual o bisexual. Hay que tenerlo claro, no sentir dudas, no estar confundido.

-Nuestra integridad física o psicológica no debe correr peligro. Al salir del armario siempre corremos riesgos, la reacción de las otras personas puede ser difícil e incluso imposible de predecir. Pero si vivimos en un país donde es delito la homosexualidad, o en una familia tremendamente conservadora y homó(bi)foba, que además nos está pagando la universidad, no es el mejor momento para ello.

b) Durante la salida del armario:

-Se recomienda siempre salir poco a poco, yendo de lo más fácil a lo más difícil y generando apoyo social. Antes de que se lo digamos a nuestros padres es mejor abrirse a algún amigx o hermanx con el que tengamos confianza. Así, en caso de producirse un rechazo manifiesto por parte de nuestros progenitores, no nos sentiremos solxs. Además habremos desarrollado estrategias y habremos visto qué nos funciona y qué no.

-En la salida con los padres es interesante primero que tanteemos el terreno para percibir qué opinan acerca de la homo-bisexualidad. Debemos sentir que hay unas probabilidades razonables de que la reacción sea positiva y escoger un momento donde no haya una gran tensión en el ambiente.

La asimilación de nuestros progenitores es muy lenta, con lo que debemos armarnos de paciencia. No hay un periodo de tiempo determinado para que los padres se ajusten. Al principio pueden estar en shock; después, a medida que van avanzando en el proceso, es interesante hablar con ellos del tema LGTB+ y proporcionarles literatura sobre nuestro colectivo.  

No podemos olvidar que la familia pasa a iniciar un proceso similar al atravesado por nosotrxs, sin saber si decírselo al resto de la familia o a la sociedad en general. “Nadie sale solo del armario, siempre es un proceso familiar que afecta a todos”, como bien establece Ángel Luis Maroto en su estupendo libro “Homosexualidad y Trabajo Social”.

c) Después de la salida del armario:

-Una vez revelada nuestra orientación sexual a nuestrxs íntimos es interesante visibilizarnos con los menos cercanos sin tanto formalismo. Por ejemplo, una foto indicadora en tu nuestro perfil de WhatsApp o en Facebook puede valer.

-Nunca dejamos de salir del armario. Se presentarán muchas oportunidades donde tendremos que decidir si vamos a identificarnos como LGB, ya sea en el trabajo, en una reunión de la comunidad de vecinos o en una conversación en el taxi.

-No siempre es fácil estar fuera del armario. Podemos tardar años hasta estar cómodxs del todo. A veces las cosas salen mal y hay que seguir luchando. No obstante, seamos positivxs. Millones de personas han salido del armario en todo el mundo y muchos piensan que fue lo mejor que pudieron haber hecho en sus vidas.

Fran
Voluntario en Información LGTB+

domingo, 29 de mayo de 2016

Acoso Escolar en España

    Recuperamos el monográfico que el programa de Televisión Española, La Aventura del Saber, dedicó en 2008 a la Homofobia en el ámbito educativo.

    Sus contenidos, lamentablemente, están hoy de plena actualidad; ponen de manifiesto lo que venimos denunciando desde hace una década: la estrategia del odio sexista  no se elimina mirando hacia otro lado, es necesaria la concienciación e implicación efectiva del profesorado. 


    A las autoridades educativas hay que recordarles que los adolescentes LGBTI están hoy tan desprotegidos como sus iguales de anteriores generaciones. La muerte del joven trans Alan, el suicidio de Diego, un niño de 11 años que estudiaba en un colegio religioso, y el incremento de las agresiones a jóvenes homosexuales en la Comunidad de Madrid, son una muestra lacerante de cómo los Derechos Humanos  se vulneran, sistemáticamente, en entornos que dicen protegerlos y promocionarlos. 

    Resulta patética la imagen del ministro de Educación apresurándose a informar, a principios de año, de la supuesta planificación de 70 medidas para atajar el problema. 

No le creemos Sr. Méndez de Vigo. Vd. como sus antecesores en el cargo ha optado por el silencio y la invisibilización de una realidad que es en sí misma una tradición de condena. No sé si por desidia o desafección. Lo que sí sé es que el hostigamiento a los menores homosexuales y transexuales persiste en nuestras escuelas;  algunas veces mediante el acoso consentido, y en otros casos - habitualmente en colegios de ideario católico - a través de la negación y demonización identitaria; un atropello secular instigado por el miedo, el prejuicio y la estupidez. 


    La orientación sexual y la identidad de género no son una opción, son una condición. Los adolescentes LGBTI nada pueden hacer para cambiar sus vidas. Es la escuela la que se tiene que transformar en escuela de vida para atender la demanda silenciosa de un considerable número de estudiantes gais, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales  que constituyen, hoy por hoy, el flanco más vulnerable del sistema educativo.



Joaquín de la Roza
Responsable Tutoría específica para homosexuales pionera en España
(IES Duque de Rivas - Madrid)
http://tutoriaglbt.blogspot.com.es/


domingo, 27 de marzo de 2016

NACIMIENTO DEL GRUPO LES&BI: MUJERES QUE AMAMOS A MUJERES.

Hay ocasiones en las que las cosas salen sin planificar, simplemente surgen, aparecen y se les da continuidad. Y la creación de este grupo es un ejemplo de ello. 

Por mi trabajo en consulta privada de sexología y psicología y mi colaboración en Cogam en la Asesoría Sexológica tengo la posibilidad de ver cada día a mujeres lesbianas y bisexuales. En mi intervención con ellas tanto desde la terapia como desde el asesoramiento he ido viendo notas y características que las diferencias respecto a su vivencia de la sexualidad no sólo respecto a los chicos gays sino también respecto a la población heterosexual.

Uno de los aspectos que más se evidenció fue su falta de referentes, y me explico: Cuando somos niñas, niños y adolescentes vamos construyendo nuestra identidad y con ella nuestra orientación sexual. Ambas se alimentan de mis vivencias propias, del cómo o mejor dicho quién me siento y quién me gusta y me atrae y por otro lado de los mensajes que recibo del exterior. Estos mensajes son referencias, modelos de cómo son los demás y veo si son los mismos que los míos o no, y ahí entramos ya en dificultad.

Esta experiencia interna es vivida por toda la población LGTBI, qué duda cabe, a la que se suman los esquemas, opiniones y construcciones sociales que recibo y hago mías desarrollando los famosos “introyectos”. Desgraciadamente el contenido de los mismos no es positivo sino todo lo contrario con lo que lo normal es que me construya pensando y sintiendo que pertenezco a una minoría con características que la sociedad heteronormativa no acaba de asimiliar.

Se diría que hoy en día todo esto es más fácil, que no es cómo antes, que nuestra sociedad cada día es más integrativa o tolerante, no sé cuál de los dos términos resulta más escalofriante… el caso es que no es fácil, porque de principio no es fácil ser diferente.

Entonces y volviendo a nuestras chicas tenemos a niñas, adolescentes, adultas que ponen en marcha su proceso de identificación y orientación sexual y miran a un lado y al otro y… ¿dónde están sus referentes?¿quién es cómo ellas? Puede que en su entorno inmediato puedan con el tiempo conocer a alguna. Dependerá del lugar donde vivan, la ciudad, el medio urbano o rural, no es lo mismo. Puede que incluso conozcan alguna asociación y contacten con ella o incluso puede que se asomen al “ambiente” siempre y cuando exista allá donde se encuentren, o puede que ni siquiera lo hagan porque tal vez no se atrevan.

Es cierto que vivimos en la sociedad de la comunicación, de las redes sociales y que a través de cualquier teclado puedes llegar a muchos universos pero lo virtual hay veces que se desvirtúa y todas necesitamos de lo presencial que es lo que realmente alimenta.

Y ahora, volvamos con los referentes. La sexualidad femenina ha interesado hasta ahora muy poco, es claro. Partimos de un modelo de sexualidad masculina y heterosexual que parece ser que está ya evolucionando por suerte para todos y todas pero hasta entonces… ¿dónde queda la sexualidad de mujeres homo y bisexuales? ¿Dónde encontrar modelos  de mujeres en nuestra sociedad con un lesbianismo o bisexualidad declarados donde poder mirarse y reflejarse con naturalidad? No era fácil al primer vistazo.

Y ahí empezó nuestro proyecto.

En mis conversaciones con muchas mujeres y sintiendo el máximo respeto por sus procesos he ido viendo como cada una independientemente de su edad, su profesión o su situación socioeconómica presentaba unas dificultades comunes: La ausencia de redes sociales y de espacios donde sentirse ellas mismas en completa libertad, donde poder expresarse y contarse sin más era patente. Entonces surgió la idea de poder presentar a todas esas mujeres en una especie de “celestineo generalizado” e ir proponiendo a cada una la posibilidad de formar parte de un Grupo. 

La pertenencia a Grupo cubre una de nuestras principales necesidades humanas y sólo con eso ya nos estábamos abriendo a una gran potencialidad. Sumado a esto se trataba de que el grupo resultara realmente atractivo a sus participantes por lo que se convertiría en un espacio de reflexión y creación.
Reflexión e investigación sobre esos vacíos que hasta entonces teníamos respecto a la falta de referentes, tal vez por desconocimiento o tal vez por no encontrarse tan a mano como pudiéramos desear. Las ausencias las convertiríamos en presencias y para ello decidimos poner en marcha un Banco de Recursos Les&Bi. Esto es, una relación de obras literarias, películas, series, espacios de interés que ya están ahí y sólo teníamos que investigar y hacer acopio de los mismos y en ello estamos.

Entre nuestros proyectos está el de crear una biblioteca y filmoteca donde todas las mujeres que lo deseen puedan acceder al préstamos de libros y pelis para que puedan disfrutar de forma individual. Además hemos puesto en marcha dos actividades mensuales grupales donde poder llevar a cabo esa reflexión en voz alta y entre todas: Cine Forum y Club de Lectura. En cuanto a la creación ha estado presente desde el germen del grupo. Trece mujeres han participado en la fundación del mismo, cada una con sus recursos y su tiempo. Han elegido un nombre para el grupo: Les&Bi, han diseñado una imagen o logo, una página web, un blog y todo tipo de recursos para tener presencia en las redes.
Se han creado distintas “comisiones” en las que cada una participa libremente para dar vida a las actividades del grupo, a cual más divertida: la comisión de cine, la de literatura, la de juegos y actividades al aire libre, la de redes sociales…y las que vendrán.

En pocos meses se ha puesto todo en marcha y ahora tenemos en nuestras manos un grupo que no para de crecer cuya única vocación es seguir haciéndolo. Todas las actividades que presentamos están abiertas a todas aquellas mujeres que lo deseen, todos nuestros recursos se comparten con la idea de sentir que formamos parte de un espacio comunitario donde todo es de todas y todo se da y todo se recibe.

No hay expectativas, no tenemos que llegar a ningún resultado, no hay metas que conseguir y eso es una de las características que define este grupo. Nació desde el deseo de estar y de compartir y desde ahí nos posicionamos y la ilusión porque las ausencias y los vacíos se conviertan en presencias y referencias es lo que nos mueve. Seguramente muchas veces lleguemos a mujeres que nunca conozcamos pero no nos importa. Lo bonito es que un material nuestro, una referencia, algo les ha llegado y les ha valido y con ello ya hemos cumplido nuestro objetivo.

Desde aquí y ya que Cogam me da la oportunidad de ello os invito a conocernos, virtual o presencialmente, cada una desde donde y como quiera. Y también os invito a difundirnos y así llegaremos más y a más de la mejor manera posible.

Queda dicho… estáis todas invitadas!!!

Por Marta Pascual - Sexóloga y Psicóloga
http://lesybi.weebly.com/
grupo.lesybi@gmail.com

domingo, 10 de enero de 2016

En la muerte de Robert Spitzer

    El 25 de Diciembre de 2015 ha fallecido en Seattle (Washington, EEUU) el psiquiatra Robert Spitzer, que se distinguió en el desarrollo del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM en sus siglas en inglés).

   
  Desde 1966 trabajo en la modernización del DSM , al concentrarse en la cuantificación y análisis de síntomas y comportamientos. Uno de los primeros comportamientos revisados fue la homosexualidad, que en el DSM estaba considerada como una enfermedad mental. Spitzer consiguió, en 1973, alcanzar un compromiso para retirar la homosexualidad como enfermedad mental. 

    Fue el presidente del grupo de trabajo del DSM-III en 1980 y estuvo vinculado al DSM-IV en 2003 y al DSM -V en 2013. La Organización Mundial de la Salud aceptó el criterio del DSM en 1990, cuando la institución recabó apoyos suficientes para oponerse a las corrientes integristas de diferentes religiones que tienen poder en muchos países, encabezados por los ochenta países que aun penalizan la homosexualidad de alguna manera, que se oponían a despatologizar la homosexualidad.

    El activismo de la Comunidad lgtb ha considerado siempre que esa pionera rectificación fue decisiva para iniciar una gradual transformación en la percepción de la homosexualidad por parte de la sociedad. Pero siempre hay una de cal y otra de arena, en 2001 escribió un estudio que se llamó ¿pueden algunos gays y lesbianas cambiar su orientación sexual? Donde argumentaba que era posible que algunos individuos altamente motivados podrían cambiar su orientación sexual de homosexual a heterosexual. Spitzer indicó que había hecho doscientas entrevistas telefónicas en la que, los encuestados, afirmaban que sus respectivas orientaciones sexuales habían cambiado de homosexual a heterosexual. Spitzer dijo que comenzó su estudio como un excéptico, pero este estudio reveló que el sesenta y seis por ciento de los hombres y el cuarenta y cuatro por ciento de las mujeres  entrevistados habían llegado a lo que, él, llamó un buen funcionamiento heterosexual.

    La APA (American Psychiatric Association) emitió un desmentido oficial de este estudio y señaló que no había sido revisado por expertos y afirmando que no había evidencia científica publicada que apoyase la eficacia de la terapia reparativa como un tratamiento para cambiar la orientación sexual. En 2012 Spitzer rectificó y pidió disculpas y se retractó de su estudio, indicando que estaba de acuerdo con sus críticos.

    En cualquier caso, sin su contribución, hoy estaríamos hablando de otra realidad en la  percepción de la homosexualidad por parte de la Medicina y por ende de la Sociedad.

Sirva este articulo como un humilde homenaje.

Ángel García-Pascual
Voluntario de "Gay-Inform, Línea lesbos, Bi, Trans"


domingo, 15 de noviembre de 2015

Vivir con VIH

No hace mucho tiempo descubrí mi capacidad impresionante de amar y ser amado, sin barreras, sin miedos, sin vergüenza. Atrás quedaron aquellos años de intentar conectar con otros hombres, de buscar su amor, en lugares que más tarde me harían sentir vacío.

El contraer el VIH, lo cual durante muchos años sentí como una piedra más que cargar en mi saco de auto-rechazos, ha pasado a ser una oportunidad de aceptarme completamente como soy, con virus incluido.

Intenté vencer mi homosexualidad a través de terapias reparativas. No sirvieron de mucho, si acaso para descubrir que nací gay y lo seguiré siendo toda mi vida, afortunadamente.

Poco a poco fui descubriendo que mi orientación sexual, un demonio al que me había enfrentado durante toda mi vida o del que había huido despavorido, era y es en realidad una parte intrínseca de mí que debía abrazar, nutrir e integrar en mi ser.

El sexo siempre había sido una forma de obtener de otros hombres, anónimos o conocidos, esa parte que creía que me faltaba. En realidad buscaba en otros el amor que yo pensaba que no tenía dentro y debía conseguir a toda costa. El ser seropositivo no ayudó en aquella época, ya que se mezclaba con el miedo y la vergüenza interna.

En el proceso de aceptarme totalmente como hombre gay seropositivo, también tuve que desaprender mi  forma distorsionada de expresarme sexualmente.

Progresivamente he ido aprendiendo a disfrutar del sexo como una oportunidad de divertirme, de compartir placer, energía sexual tántrica, fuerza, potencia, amor, conexión de corazones. Es posible compartir esa conexión de forma desinteresada en cualquier encuentro con cualquier persona.

Sin embargo, solo he podido llegar a ese punto (y el camino de descubrimiento continúa) tras descubrir que no me falta nada, que lo tengo todo desde el principio. Tengo tanto que lo quiero compartir, a través del sexo, de una caricia, de una palabra, de este blog.

Durante mucho tiempo creí estar solo. Ahora sé que somos una tribu gigantesca, formada por personas con sus vivencias y sus formas únicas de amar. En el contexto de esta tribu multicolor podemos encontrar el apoyo que necesitamos, para poder comenzar a vivir plenamente, sin miedo.


La vida misma se encarga de llevarnos a esos puntos de inflexión, oportunidades de oro para volar y ser libres. 

Pablo Fernández-Arias
Voluntario Gayinform; Línea Lesbos, Bi, Trans


domingo, 28 de junio de 2015

Mi Orgullo

Quedan apenas unos días para que vuelva a tener lugar en Madrid la mayor Manifestación que se convoca en nuestro país y una de las mayores de Europa, la del Orgullo de lesbianas, gais, transexuales, y bisexuales.

Y con esta certeza quiero relatar mi experiencia, mi visión de cómo ha evolucionado el Orgullo y la Manifestación desde la primera vez que participé en ella.

En la primavera de 1993 leyendo un artículo en ELPAÍS sobre Entender en Positivo vi que había un colectivo gay llamado COGAM que tenía su sede en la calle Carretas y me decidí a pasarme por allí, para colaborar en lo que fuese necesario.

Ingenuo de mi, con mi armario bien armado, llegué, me hice socio, pero no hice más. Eso sí, empecé a frecuentar el colectivo, necesitado de hablar con personas como yo, y poco a poco fui participando.
En ese año 1993, si mi memoria no falla y no lo aseguro, la Manifestación que organizaba COGAM discurrió entre la Plaza de Santo Domingo y la Puerta del Sol. Éramos cien, doscientas personas, trescientas, no sé la cifra, pero si sé que quienes lo hacíamos suponíamos una nano partícula de la sociedad civil en el Madrid de ese año, por aquello de la afluencia se entiende.  Yo no tenía experiencia previa y me sentí satisfecho, incluso no tuve tentaciones de llevar careta o algo que me ocultara de terceros, lo cual me sorprende porque nunca he sido muy “valiente”.

En los siguientes años, la Manifestación bien por ese mismo recorrido bien por la calle Carretas, siguió en una tónica muy reivindicativa y no tan numerosa, pero yo ahí orgulloso de defender mi  existencia como persona, como ciudadano, algo que la sociedad sistemáticamente me había intentado hacer renunciar. Porque sí, el orgullo para mi es el triunfo de la dignidad, de la autoestima, del quererte a ti mismo, y si tú no te quieres, difícilmente vas a vivir plenamente.

En la Manifestación, siempre desde mi percepción, hubo un punto de inflexión que fue el cambio de recorrido. El pasar de calles estrechas a recorrer la calle Alcalá, seguidos por los antidisturbios, supuso dar una visibilidad que hasta entonces creo que no habíamos tenido. El recorrido facilitaba que participara mucha más gente y poco a poco la Manifestación se hizo un hueco en el Madrid de los noventa.

Lógicamente la decisión de hacer Estatal la Manifestación del Orgullo supuso su empujón definitivo y lo demás es Historia, con H mayúscula, porque su éxito incontestable catapultó nuestras reivindicaciones hasta niveles que yo personalmente no hubiera imaginado.

El participar en esta Manifestación es algo consustancial para mi, defender mis derechos, reivindicar lo que creo que es justo, y divertirme, porque sí, aunque la gente no lo crea hay tiempo para todo, para la reivindicación y el activismo y para el cachondeo.


Y la Manifestación tiene que seguir creciendo, manteniendo su nivel de exigencia, porque es nuestro principal altavoz, desde donde todo el mundo nos escucha, y hay que seguir aprovechándolo.


Me despido, felicitando y dando las gracias a las voluntarias y voluntarios de COGAM y FELGTB por seguir trabajando por el éxito de la mayor Manifestación, la del Orgullo de lesbianas, gais, transexuales, y bisexuales.

Leyes por la Igualdad Real ¡Ya!





Agustín López Lozano

domingo, 21 de junio de 2015

La “caída de los armarios” en las residencias para mayores: experiencias de una española en UK

    Además de antigua voluntaria y activista de COGAM, soy una de las españolas que en los últimos años se ha trasladado a otro país buscando mejores condiciones laborales y aprender algo de ingles. Sin ser muy original, lo reconozco, el destino elegido fue el Reino Unido; y por suerte para mi desde el primer día  he podido continuar mi carrera trabajando en el mismo sector que en España, que es el socio-sanitario, concretamente el de residencias para mayores. Y quería aprovechar esta especial invitación a participar en este blog para compartir con vosotrxs ciertas vivencias y reflexiones en relación al colectivo LGTB y su presencia en la sociedad inglesa.

    “Equality and diversity” (“Igualdad y diversidad”) es el título de una de las temáticas recogidas en la normativa escrita (“policies”) de mi centro de trabajo. Esta normativa constituye una guía que regula la actividad acerca de diferentes materias y suele estar basada en leyes de alcance nacional. En ella, además de figurar asuntos como “seguridad y salud”, “control de infecciones” y “movilización de usuarios”, encontramos también este otro aspecto que afecta a todxs y cada unx de lxs que traspasamos la puerta del edificio, especialmente a usuarixs y trabajadores. “Equality and diversity” da nombre también a una de las sesiones de formación interna que con carácter anual recibimos lxs empleadxs al fin de recordar y promover la igualdad y el respeto a los seres humanos por encima de cualquier condición como la edad, sexo, creencias religiosas u orientación sexual, entre otras. Y no es que se trate de una empresa dedicada o vinculada al colectivo LGTB; sino que en ella simplemente trabajamos personas que prestamos un servicio a personas.

  
    ¿Y os preguntáis de qué tratan las sesiones de formación sobre “igualdad y diversidad”? Bueno, pues para resumir deciros que lo que más me gustó fue la inclusión en uno de los videos de un ejemplo de un usuario transexual. Los videos planteaban distintos temas relacionados con la discriminación en el entorno laboral, expresados a través de breves episodios en los que se representaban situaciones hipotéticas en relación a residentes y empleados en un centro de trabajo similar al nuestro. Y me pareció un gran acierto incluir la transexualidad ya que lo considero un área en el que la estigmatización y discriminación están especialmente presentes  a causa del desconocimiento y falta de información. Cabe mencionar también en este punto, que uno de los colectivos protegidos por el Equality Act 2010, la cual es una ley de ámbito nacional, es el de las personas  transexuales,  haciendo referencia explicita a los casos de reasignación de sexo en su sección 7.

    Pero no, tampoco es que me haya sentado a escribiros para echaros una charla solo sobre el enfoque que el sector laboral británico tiene  a nivel teórico sobre el colectivo LGTB. El objetivo es más bien otro: manifestar mi ilusión y complacencia a consecuencia de ciertas experiencias vividas a nivel práctico; ideales anhelados de justicia, sensibilización  y cordura, que de repente he comprobado que existen también en esta parcela de la sociedad. Mas allá del hecho  de haber pertenecido a equipos de trabajo en los que se respetaba a compañerxs que estaban fuera del armario, quisiera destacar especialmente lo maravilloso y esperanzador que esta siendo conocer entornos en los que los usuarios del servicio, que se encuentran ya dentro del rango de la tercera edad como os decía anteriormente,  parecen disfrutar de su orientación sexual abierta y libremente. Ante situaciones de usuarixs mayores que no esconden tener una pareja del mismo sexo,  y por otro lado trabajadores que tratan el tema con toda normalidad,  me temo – y muy alegremente- que estamos hablando de  otro nivel. Otro nivel de desarrollo en el que el progreso llega hasta esos colectivos donde la realidad de las personas LGTB parece más invisibilizada.

    Con esto tampoco pretendo criticar los centros prestadores de servicios a mayores en España, entre muchos otros motivos porque hace tiempo que no trabajo en este país y prefiero no opinar sobre algo de lo que no dispongo información o experiencias directas actuales. Tan solo trato de poner sobre la mesa un excelente ejemplo de normalización del que seguro que muchxs tendrían que aprender. Por ejemplo esas sociedades en las que los derechos y libertades del colectivo LGTB parece que gozan de buen estado de salud gracias a un respaldo legislativo y a una población cada  vez más concienciada y educada al respecto; pero siendo ese aparente buen estado de salud  tan solo parcial.

    En mi opinión personal quizá no sea suficiente con pensar o escribir en una normativa (ya sea una ley de ámbito nacional o un protocolo de una empresa) que se promueve la igualdad y diversidad. Si se es LGTB-friendly, creo que además de serlo hay que parecerlo. Iniciativa y proactividad pueden ser buenas actitudes a incorporar por parte de esos centros para mayores que no lo están teniendo verdaderamente en cuenta; y empezar así contribuir a que las personas mayores tengan mayor certeza de que podrán seguir siendo ellas mismas también llegado el caso de vivir en un centro de esas características.

  Para terminar deciros a modo de curiosidad que esos ambientes laborales respetuosos que he conocido en UK, también destacan para mi por ser sitios superalegres, donde el personal esta de muy buen humor y las risas forman parte de la jornada siempre que se puede, entre el personal y también con lxs usuarixs; donde estos se arrancan a cantar espontáneamente….y lxs demás se le unen y de repente te encuentras en un comedor lleno de octogenarios cantando a capela en un concierto improvisado (verídico); donde también se ponen a bailar si se tercia…en…fin…a nice sense of freedom… diversas piezas de un mismo puzzle que parecen encajar bajo una especie de simbiótica interconexión. Hasta el gato parece el felino más feliz sobre la faz de la Tierra. Falta un cartel en la puerta principal  que diga: “Bienvenidxs a la nueva realidad”.

Cristina Jiménez Baños

jueves, 4 de junio de 2015

Carta a una periodista

     Existen profesionales... Que lo serán.... Nadie soy yo para dudarlo... Que aspiran escribir un articulo sobre las personas mayores LGTB, como si se tratase de una estadística sobre la calidad de una telefonía móvil. Recibí una llamada de teléfono de una periodista que necesitaba hacer un reportaje, rápido, sin implicación, sin sentimientos.... Un reportaje "Charter"


     Pretendía la buena señora, una entrevista por teléfono, en la que debía responder a un cuestionario estúpido, para un articulo de un periódico de tirada nacional. Debía salir dicho articulo al día siguiente y según la periodista, debería demostrar, si existía la homosexualidad descubierta o reconocida después de los 50 años. No deseo por respeto a este colectivo de personas, describir el contenido de la conversación, pero si os contaré que le hice un ruego a la "reportera dicharachera" y fue que, desde mi personal opinión, debería tener un poco mas de empatía con estas personas y bastante menos soberbia. 


     Si querida periodista... Si... Existe un colectivo que "salió del armario" después de los 50 años. Un colectivo de hombres y de mujeres que han sufrido y aún sufren víctimas de sus propias realidades. Fueron considerados delincuentes, degenerados y enfermos hasta la década de los 80 y hoy todavía tienen difícil aceptación  en algunos círculos. Aún podemos escuchar "chistes de mariquitas" y descubrir miradas de desaprobación en algunos espacios sociales. Estos protagonistas de tu reportaje señora periodista, optaron la mayoría, por la invisibilidad en su juventud. Fue una generación de tristes hombres y mujeres escondidos en sus propias mentiras a las que alimentó el miedo. Sermones en púlpitos advertían sobre el pecado por ir "contra natura", risas y burlas sobre el diferente, exclusión familiar y social... Emociones en definitiva, que fueron caldo de cultivo para que sentimientos de culpa afloraran en las personas homosexuales. 

     Otros, lucharon por su derecho a amar, recibieron palizas, se les echó de sus trabajos, se les señaló en sus barrios y se les sacó de una sociedad que les pertenecía, mientras sentían la culpa de la vergüenza familiar. Entraron en cárceles sin haber cometido mayor delito que amar a alguien de su mismo sexo y algunos murieron por la rabia y la intolerancia de otros. Este panorama alentado por una sociedad conservadora y ultra católica que aún colea en la actualidad, disuadió a muchas personas homosexuales a reconocerse y a aceptarse. Tanto en el entorno rural como en el urbano coexisten personas que aún sufren el estigma de años de vacío, de incomprensión, de rechazo... En las grandes ciudades es mas fácil perderse y pasar inadvertidos, pero en los pueblos pequeños, donde todo el mundo se conoce y no puedes esconderte de las miradas de la gente, el trato  al  diferente,  es un  dardo envenenado que excluye.


     
     A pesar de este camino de obstáculos de vida, poco a poco y acompañados de muchos miedos y ansiedades, existe un colectivo que tímidamente va "saliendo del armario" Explicaciones a hijos ya mayores, confesiones ante su propio espejo... Reconociéndose.... Respirando cuando el aire apenas llega a tus pulmones, debido al peso de la culpa por ser distinto y formar parte de un colectivo maldito durante décadas.

     Es un colectivo que tímidamente comienza a ver la luz, a atreverse, a asomarse, a ser ellos mismos, a empoderarse y tomar las riendas de su vida. Es un colectivo de personas homosexuales que se está encontrando, que está confluyendo en un camino común y amable y que solo pretenden ser "ellos mismos" Es un colectivo que lucha contra la heteronormatividad, un colectivo señora periodista, que clama porque personas como Ud. no presupongan, juzguen, osen, se atrevan y nos marquen "la hoja de ruta" sobre como "abandonar nuestro armario."

     Solo eso, señora periodista... Casi nada.....!!!!!!!


Rebeca "El Ave Fénix"

domingo, 22 de marzo de 2015

Es eso que necesitas que no sabes que necesitas

    Mexicano, sí, orgullosamente mexicano. Nací en una de las ciudades más grandes el mundo y viví ahí hasta mis 27 años. Pronto 30, sí, orgullosamente treintañero. Decidí que llegaría a la tercera década en otro país, así que decidí probar suerte con la muy loca de Madrid. Madrileño, sí, orgullosamente madrileño. Dicen que la gente de Madrid no es la que nace aquí, es la que viene y se queda; desde que empecé mi doctorado han pasado ya más de dos años. Estudiante, sí, orgullosamente estudiante. 

    Soy un hedonista, y sin duda, estudiar es uno de los grandes placeres  del ser humano. Y hablando de placeres, los hombres, ¡me encantan los hombres! Así es, gay, orgullosamente gay.


    Exacto,soy estudiante (sin muchas responsabilidades), mexicano (persona exótica en un país extranjero, además de guapo, como todos los de mí país), en sus veintes (la mejor edad), viviendo en una de las ciudades más gays del mundo.Sí, sí, sí el mundo a mis pies. Podría contar muchas historias de las interminables noches llenas de locura y desenfreno que he vivido en esta ciudad. ¡¿Suena bien, no?! ¿Envidia? ¡Claro, y lo sabes!

    Bueno, bueno, claro que está esa vez en que perdí mi tarjeta y no tenía ni “un pavo”,gracias a Dios mi amigo Manu, tan majo él, me prestó “pasta” y listo. Y bueno, claro que también está esa vez en que todos se fueron de vacaciones y me tuve que quedar a estudiar, gracias a Dios el “LL” abre todos los días,¡copazo y asunto resuelto! Bueno, sí, también esta vez que pensé que me moría de gripe y, aunque todos estaban ocupados, una llamada a mamá y listo. ¡Curado! Cierto, también está esa vez en que se rompió el condón y no supe qué hacer, y esa vez en que necesitaba charlar de aquel “asunto” que nadie conocía, y esa vez en que me metí en problemas y no tenía ni idea a dónde acudir. También podría contar muchas historias en las que no había nadie, nadie, que me pudiera ayudar. Esas veces en las que ni mi súper amigo Manu, ni mi mamá, podían “echarme una mano”. Sí, el mundo está a mis pies, pero no tanto.

    Hace aproximadamente siete meses llegue a Gayinform por primera vez, preguntaba sobre cómo ser voluntario del colectivo. Recuerdo que al estar entrando por la puerta me cuestioné sobre si en verdad quería ser voluntario ahí. ¿De verdad es necesario un colectivo gay en Madrid? ¿De verdad hay alguien que necesite mí ayuda? ¿Hoy en día la comunidad LGTB necesita un colectivo? No me resultaba tan “loco” cuestionarme sobre el propósito de un colectivo LGTB en el 2015 y menos en un país tan desarrollado como España.

Siete meses más tarde y después de un sinfín de anécdotas sobre gente que ha pasado por el despacho puedo afirmar que, por más abierto que esté el tema LGTB y por más información que exista, nunca sobrará un lugar en el que puedas hablar de todos los aspectos que unen a nuestro colectivo. Creo que no se trata de unirnos para luchar por una causa, se trata de apoyarnos en cuestiones que sólo nosotros entendemos, de escucharnos de formas en la que sólo nosotros podemos escucharnos. No sólo es impresionante la cantidad de gente que se acerca a pedir ayuda, también es impresionante la diversidad de temáticas, asuntos que probablemente sólo se hablan en un lugar como éste.

Desde mi perspectiva, el valor de cualquier colectivo radica en su capacidad para crear un espacio en el que sus miembros puedan expresarse con total libertad; un espacio libre de prejuicios y lleno de comprensión. A pesar de que podríamos contar con el apoyo de amigos y familiares su ayuda no se puede comparar con la de un grupo de personas que entiende perfectamente las características de nuestro colectivo.


Probablemente ser parte de la comunidad LGTB sea más fácil en Madrid que en otras ciudades, y probablemente ser parte de la comunidad sea más fácil hoy que hace 20 años, sin embargo, ésta no es razón para no contar con un lugar donde encontremos ese apoyo que sólo es posible entre nosotros. Estoy convencido que mientras exista un marica, una bollera, una bi-cicleta, un bi-cicleto, un transexual o una transexual que necesite este tipo de ayuda,un colectivo para ésta, nuestra comunidad, seguirá siendo de gran valor.

Guillermo Zamazona A.
Voluntario GayInform, Línea Lesbos, Bi y Trans

domingo, 18 de enero de 2015

Homosexualidad y mundo rural

    A través de nuestro servicio hemos tenido ocasión de contactar con muchas personas que viven en ciudades pequeñas y pueblos, tanto de la Comunidad de Madrid como del resto del Estado. Sus circunstancias, han sido y son, distintas de las que podemos encontrar en aquellos que viven en una ciudad grande. 

    La primera diferencia es la posibilidad del anonimato en una ciudad grande frente al hecho de que “todo el mundo se conoce” en un pueblo, La normalización de la homosexualidad y transexualidad en nuestro país no ha concluido en ningún sitio, ni en las grandes ciudades ni en las pequeñas poblaciones rurales; es una labor que llevará mucho tiempo y mucho esfuerzo de todos. Pero está claro que en una ciudad grande tienes la posibilidad de vivir tu condición sexual “sin levantar sospechas” tan solo con salir de tu barrio, seguramente muchos pensareis que no es la manera más honorable de proceder pero a muchos de nosotros nos es más sencillo y fácil actuar de esta manera y ocultar a nuestros vecinos cercanos nuestra condición y solo convertirnos en homosexuales al llegar a Chueca o a los sitios de ambiente de cualquier ciudad grande. Esta posibilidad no existe en un pueblo, suponiendo que en tu pueblo halla un sitio donde se reúnen los homosexuales y lo frecuentes, ya sabes que todo el pueblo sabrá en poco tiempo que vas por allí.

    Hoy en día sigue habiendo prejuicios sociales y la homosexualidad sigue estando estigmatizada, aunque es cierto que lo es por minorías intolerantes que no respetan a los demás y que no terminan de asumir los valores democráticos. Debemos estar alerta ante cualquier intento de revisión o retroceso en nuestros derechos.

    Vivir la homosexualidad con discreción es una opción que debe tomar cada uno libremente, porque nadie puede exigirnos que estemos justificándonos y pidiendo perdón por nuestra manera de ser toda la vida. Las burlas, la ironía o la violencia forman parte nuestro curriculum y por eso el sometimiento, la ocultación y la persecución las hemos padecido a lo largo de la historia y hoy sigue siendo así en gran parte del mundo.

    Muchas personas que nos contactan y nos hablan de sus diferentes situaciones en lugares pequeños coinciden en algunas cuestiones, por ejemplo suelen decirnos que casi nadie sabe de su condición, aunque a veces pueda ser evidente, “pero yo no lo digo...” y suelen concluir con un “ya he aprendido a vivir así” y lo que más triste me parece a mi es que estas frases no solo te las dicen personas de edad sino que hay jóvenes que tienen también asumida esa realidad.

    Es evidente que hay muchas otras personas que viven su realidad sin cortapisas, y son cada vez más, y es cada vez más habitual ver aceptada la homosexualidad y transexualidad sin ningún problema en muchos pueblos, pero siempre hay que estar atento a cualquier posibilidad de homofobia por parte de alguien.

    Desde nuestro servicio se hace difícil en muchas ocasiones ponernos en su situación sin juzgarlos y pensar que ya está todo hecho y que la normalización de las personas lgtb es total, aquí y en todas partes, pero no es así porque qué le podemos decir a alguien que nos llama desde un pueblo apartado de Andalucía y nos pregunta, con cierta ingenuidad “si es cierto que en algunos bares de la capital los camareros están desnudos o incluso los clientes pueden estar también desnudos...” más allá de que esta pregunta nos pueda parecer banal, tenemos que entender que esta persona (y no es un caso aislado os lo aseguro) está sola, muy sola, en un pueblo lejos de cualquier ciudad grande y que no tiene, ni ha tenido, posibilidades de salir de ahí.

    Naturalmente, Internet, ha sido una tabla de salvación para muchos de nosotros, porque ese aislamiento se reduce infinitamente, aunque la red no sea siempre ideal y podamos encontrar páginas homofóbicas  que pueden hacer mucho daño.

    Hace un tiempo me llamó una chica de Aranda, pueblo bastante grande, que me preguntó si era cierto que ya no editábamos la revista “Entiendes” que ella recibía por correo, le dije la verdad, ya no la editábamos porque no teníamos dinero para ello y que la íbamos a poner en nuestra web por internet..., ella me contestó llorando que “no tengo Internet y la única manera que tengo de estar al día de la actualidad del mundillo LGTB es a través de la revista que recibía de vosotros...” os imagináis la situación? Sois capaces de poneros en su piel? Y no de me digáis que os iríais del pueblo, porque no es tan fácil.

    Nos escribió una persona, por correo electrónico, desde un pueblo de Ciudad Real con cuarenta y cuatro años que nos pedía ayuda porque “llevo muchos años encerrado en un cuerpo que no quiero” en su pueblo no tenía posibilidad de contárselo a nadie y “necesito ayuda para saber que debo hacer y como hacerlo”. También nos indicaba que cuando estaba sola se vestía de mujer pero no siempre porque vive con su madre, además estaba en el paro y no tenía recursos para operarse... 

    Podríamos seguir poniendo muchos ejemplos más, los que os he relatado son verdaderos aunque no hemos puesto nombres y los sitios no son exactamente esos para preservar la intimidad de estas personas.

    Vivir en una población pequeña donde todo el mundo se conoce no es fácil y se puede convertir en una verdadera cárcel para muchos de nosotros, tendríamos que intentar salir de las grandes ciudades e intentar acompañar a estas personas para que puedan tener una vida más libre.

Ángel García-Pascual
Voluntario de "Gay-Inform, Línea lesbos, Bi, Trans"

domingo, 14 de diciembre de 2014

EL PROCESO DE ACEPTARSE HOMOSEXUAL

    Hoy quiero exponer un punto de vista sobre el proceso por el que pasamos hasta aceptar la propia homosexualidad.

    Dado que vivimos en una sociedad heteronormativa, es decir, que presupone la heterosexualidad de todos sus miembros en tanto no digan lo contrario, asumirse como heterosexual no es algo consciente en las personas concernidas. Sin embargo, asumir la homosexualidad es más dificultoso. Que en el entorno, todos –o la mayoría de las personas- suelen ser heterosexuales, es quizás el menor de ellos.

    Más importancia tiene que ya desde la infancia, antes de comprender que existe la orientación sexual, hemos escuchado llamar a alguien “marica” o “marimacho”. Por el contexto aprendemos de entrada que esas palabras son despreciativas, y luego, que describen a las conductas que no se consideran propias del género correspondiente. Y aunque no sepamos exactamente por qué, hemos notado como el agresor se sitúa por encima del agredido, al que le hizo saber su desprecio. Así, muy temprano en la vida, se van asumiendo los valores homófobos que tiene la sociedad, es decir, se internaliza la homofobia.



    Es bastante común en entrevistas a homosexuales adultos, que cuenten que desde pequeños ya se sentían diferentes de los demás. Sin embargo, no siempre quienes se han sentido diferentes de niños, han sido homosexuales de adultos, pues aunque en menor proporción, muchos de ellos se han orientado luego hacia la heterosexualidad. También ocurre que peques sin esa sensación se identifican homosexuales en la edad adulta.

    A medida que crecemos, llega un momento en que los jóvenes empiezan a tomar conciencia de las señales sexuales que emite el mundo que los rodea. Al escuchar las charlas de sus compañeros, algunos pueden asociar lo que sienten con lo que han escuchado acerca de la homosexualidad y pueden quedarse por un tiempo confundidos. También puede ocurrir que se sientan excitados por personas de cualquier sexo.

    Dado que ha presenciado insultos hacia quienes se tenía por no heterosexuales, la persona en cuestión, puede negar la propia homosexualidad y evitar situaciones en las que quedaría más patente la diferencia de su conducta con la de sus colegas en la misma situación. O que elija actividades vinculadas especialmente al género al que pertenece, un deporte rudo los chicos, o la danza las chicas, por ejemplo, con la esperanza de ser tomado como uno más del grupo, intentando evitar que sospechen de ella.

    Desde luego, hay casos en que la persona acepta rápidamente que es distinta, e incluso, tiene tanta conciencia de su homosexualidad que prefiere desafiar al entorno afirmando los propios deseos contra viento y marea aunque sufra discriminación por ello.

    La mayoría de las personas se dan tiempo para aceptar su homosexualidad, pudiendo recurrir al mecanismo de disociar lo afectivo de lo sexual. Al no centrar en una única relación ambas facetas, ganan tiempo para posponer la aceptación. Las chicas suelen vivir experiencias de mucha afectividad y sin sexo con otras chicas y los varones, experiencias sexuales sin afecto con otros varones. Y pueden decirse a sí mismos que “cuando quiera, seré heterosexual”.

    Hay quienes quedan mucho tiempo en esta etapa, manteniendo separada la identidad del comportamiento, algo más visible en los hombres. En las campañas de prevención del VIH, se reclama su atención llamándolos “HSH”: hombres que tienen sexo con hombres. De esa manera se busca acceder a individuos que no se consideran parte del colectivo LGTB y que no creen que una campaña orientada a los homosexuales tenga que ver con ellos.

    Entre las mujeres suelen darse más casos de preferencia cruzada, es decir, ellas aceptan en mayor proporción una conducta bisexual -se definan o no como tales- alternando el sexo de sus partenaires a lo largo del tiempo. Esta conducta es compatible con la heteronormatividad vigente, que pone el foco en sus relaciones con los hombres mientras que disfrutan de la famosa “invisibilidad de las lesbianas” y la mayor permisividad social ante las muestras de cariño entre mujeres.

    La aceptación de una identidad homosexual, requiere diversos cambios. Algunos tienen que ver con visualizarse a uno mismo como homosexual (da igual si es lesbiana o gay) llevando una vida satisfactoria, sintiéndose bien siendo homosexual. Otros cambios pasan por superar el temor a la soledad y al rechazo, y otros involucran a la propia conducta. Como resultado de todo esto, cada persona puede pasar por dos fases sucesivas.

    La primera es la definirse homosexual. Esta es la tarea más difícil del proceso. Cuando el modo de pensar precedente –la negación, el autoengaño- ya no resulta válido, se termina aceptando que la homosexualidad está y se quedará, por lo que debe ser integrada en el concepto de sí que cada uno tiene. Lo que hasta entonces se ponía de negativo en la homosexualidad, en lo sucesivo se coloca en las implicaciones sociales que tiene. Como en general ser homosexual está peor visto que no serlo, el asumirse no es tan fácil como asumir otras formas de ser, por lo que suele existir un cierto malestar personal y puede requerirse ayuda profesional.

     Toca entonces integrar la homosexualidad a la persona que uno pensaba que iba a ser. Es que en general, cada uno de nosotros no se imagina que será homosexual antes de reconocer el propio deseo sexual. Solemos ser educados por gente que pensó que seríamos heterosexuales, hayan sido nuestros padres o no, y como hemos dicho, dada la heteronormatividad vigente, quienes nos rodean suelen atribuirnos ser heterosexuales hasta que no digamos lo contrario. Cada una de esas personas nos trató en consecuencia con ello.

    En muchos casos uno debe revisar las creencias religiosas porque pueden ser poco compatibles con la nueva identidad. También es posible que elijamos seguir con una doble vida, porque consideramos que nos da las ventajas de ser homosexual sin tener que padecer los inconvenientes que parece conllevar.

    En la última fase, la tarea de integración de la homosexualidad en la persona, continúa. Si primero suele vivirse una etapa en la que se da un valor enorme a la homosexualidad, cuando cualquier opción personal está marcada por creernos homosexuales, luego la homosexualidad es puesta en un sitio más secundario. Pasa entonces a quedar limitada a los aspectos sexuales, pero ya no es el eje de lo que somos. A veces sobreviene una crítica a la sociedad por lo que tiene de homófoba, y a la vez, una demanda de aceptación que se materializa en la salida del armario.

    La sociedad nos suele proponer un modelo de mundo homosexual, que cada homosexual atisba para luego decidir si se integra en él o se mantiene fuera. Este mundo nos da un espacio donde encontrarnos con otros homosexuales, pero a su vez, nos impone unos ciertos valores y modelos de conducta que pueden no convenir a todos, y que nos condicionan.

    
Por ejemplo, dada la homofobia social que sobrevive de tiempos precedentes, los sitios de encuentro de homosexuales no son frecuentados por heterosexuales, y muchas veces, los sitios son específicos para gays o para lesbianas. Así, dan la seguridad de que quienes sean encontrados allí serán de la misma condición, y a su vez, facilita que con frecuencia, también ofrezcan un marco para practicar sexo.

    Esto aleja de hecho a muchos homosexuales de esos sitios, en tanto que atrae a otros, condicionando la percepción que cada homosexual tiene del colectivo. Ya que aunque su público sea mayor o menor, su visibilidad es enorme, al punto de erigirse como un modelo. Lo cual incide para que muchos homosexuales se crean diferentes de los demás y no encuentren con facilidad referencias válidas y alternativas para vivir su orientación sexual. Esto es especialmente sentido por aquellas personas que no tienen el tipo de cuerpo, de edad, de ropa, de hábitos de consumo, etc. hegemónico en cada establecimiento.

    A menudo, son las asociaciones por los derechos LGTB, los grupos que practican un deporte,o una afición concreta, etc., los que pueden ofrecer un marco a una socialización alternativa, algo que parece necesario fomentar, dadas las limitaciones y los efectos secundarios que produce el modelo anterior.

    Cada homosexual entonces, puede sentirse tentado a entrar en el circuito comercial de salidas propuesto en las grandes ciudades, integrarse en redes alternativas, bucear en el mundo virtual de Internet, etc. También puede mantenerse al margen de la socialización durante un tiempo, aun siendo plenamente consciente de su identidad homosexual. Su respuesta puede evolucionar, tanto al observar cambios en las actitudes hacia la sociedad, que se ve más p0sitivamente, como también hacia el entorno homosexual, con quien se permite ser más crítico. En general, aunque uno tenga que seguir saliendo del armario toda la vida, -mientras la heteronormatividad se mantenga-, el proceso de aceptación termina allí.

Mario Gatti.
Terapeuta Gestalt