Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Gay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gay. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de noviembre de 2016

COGAM, TEATRO Y JUEGO

    Hace pocos meses estrenamos en COGAM un nuevo Taller de Teatro. Nuestra meta: aproximarnos al mundo de la interpretación, probar, experimentar y conocer la sensación de actuara través de pequeñas historias que nos permitan conectar con emociones auténticas.

    Planteamosla actividad como un lugar de encuentro para el Juego,una oportunidad de conectar con el niño que nos habita y descubrir, reconocer y romper nuestros límites, superar nuestra frontera emocional, expandirnos, crecer. …

    
    ¿Cómo? A través de la música, el baile, del contacto con el otro, de la emoción desenterrada desde el juego de la improvisación, el conflicto, el deseo... Y de tres elementos que nos sirven de referencia: la escucha, el compromiso y la emoción.  La escucha propia y del otro, el silencio creativo y la generosidad a la hora de dar y recibir. El compromiso, el hacernos cargo de la tarea, jugar muy en serio nuestro juego. Y la emoción, conectar con nuestra verdad y lo que nos ocurre por dentro, dejarlo fluir y ofrecerlo como regalo al espectador.


    Reconocemos el miedo, la duda sobre “la posibilidad de ser” actores… Conocemos la dificultad el pudor, la vergüenza, pero descubrimos la absoluta satisfacción de la superación y la sensación de vértigo que esta provoca. Entendemos que, en realidad “ya somos actores”, y que todos tenemos un niño dentro que disfrutó jugando, actuando. Ahora vamos a liberar a ese niño escondido y silenciado, vamos a ofrecerle la oportunidad de volver a jugar en un nuevo entorno, con nuevos amigos y nuevos juegos. Vamos a permitir que se exprese y nos emocione a través de su emoción y de su verdad.


    
Lo  que se planteaba como un pequeño grupo estable se ha convertido en una actividad libre y abierta con compañeros que entran, salen, permanecen… Que nos ofrecen compartir su diversidad y riqueza. Buen momento para expresar el agradecimiento a todos los que cada semana nos regalan, con absoluta generosidad, sus emociones y su verdad.

    Nos reunimos quincenalmente en la sede de Cogam. Si quieres conocernos, curiosear, unirte a nosotros… no lo dudes y no tardes. Te esperamos.

Eduardo Campos
Coordinador del Taller de Teatro de COGAM
Contacto: teatro@cogam.es

domingo, 29 de mayo de 2016

Acoso Escolar en España

    Recuperamos el monográfico que el programa de Televisión Española, La Aventura del Saber, dedicó en 2008 a la Homofobia en el ámbito educativo.

    Sus contenidos, lamentablemente, están hoy de plena actualidad; ponen de manifiesto lo que venimos denunciando desde hace una década: la estrategia del odio sexista  no se elimina mirando hacia otro lado, es necesaria la concienciación e implicación efectiva del profesorado. 


    A las autoridades educativas hay que recordarles que los adolescentes LGBTI están hoy tan desprotegidos como sus iguales de anteriores generaciones. La muerte del joven trans Alan, el suicidio de Diego, un niño de 11 años que estudiaba en un colegio religioso, y el incremento de las agresiones a jóvenes homosexuales en la Comunidad de Madrid, son una muestra lacerante de cómo los Derechos Humanos  se vulneran, sistemáticamente, en entornos que dicen protegerlos y promocionarlos. 

    Resulta patética la imagen del ministro de Educación apresurándose a informar, a principios de año, de la supuesta planificación de 70 medidas para atajar el problema

No le creemos Sr. Méndez de Vigo. Vd. como sus antecesores en el cargo ha optado por el silencio y la invisibilización de una realidad que es en sí misma una tradición de condena. No sé si por desidia o desafección. Lo que sí sé es que el hostigamiento a los menores homosexuales y transexuales persiste en nuestras escuelas;  algunas veces mediante el acoso consentido, y en otros casos - habitualmente en colegios de ideario católico - a través de la negación y demonización identitaria; un atropello secular instigado por el miedo, el prejuicio y la estupidez. 


    La orientación sexual y la identidad de género no son una opción, son una condición. Los adolescentes LGBTI nada pueden hacer para cambiar sus vidas. Es la escuela la que se tiene que transformar en escuela de vida para atender la demanda silenciosa de un considerable número de estudiantes gais, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales  que constituyen, hoy por hoy, el flanco más vulnerable del sistema educativo.



Joaquín de la Roza
Responsable Tutoría específica para homosexuales pionera en España
(IES Duque de Rivas - Madrid)
http://tutoriaglbt.blogspot.com.es/


domingo, 28 de junio de 2015

Mi Orgullo

Quedan apenas unos días para que vuelva a tener lugar en Madrid la mayor Manifestación que se convoca en nuestro país y una de las mayores de Europa, la del Orgullo de lesbianas, gais, transexuales, y bisexuales.

Y con esta certeza quiero relatar mi experiencia, mi visión de cómo ha evolucionado el Orgullo y la Manifestación desde la primera vez que participé en ella.

En la primavera de 1993 leyendo un artículo en ELPAÍS sobre Entender en Positivo vi que había un colectivo gay llamado COGAM que tenía su sede en la calle Carretas y me decidí a pasarme por allí, para colaborar en lo que fuese necesario.

Ingenuo de mi, con mi armario bien armado, llegué, me hice socio, pero no hice más. Eso sí, empecé a frecuentar el colectivo, necesitado de hablar con personas como yo, y poco a poco fui participando.
En ese año 1993, si mi memoria no falla y no lo aseguro, la Manifestación que organizaba COGAM discurrió entre la Plaza de Santo Domingo y la Puerta del Sol. Éramos cien, doscientas personas, trescientas, no sé la cifra, pero si sé que quienes lo hacíamos suponíamos una nano partícula de la sociedad civil en el Madrid de ese año, por aquello de la afluencia se entiende.  Yo no tenía experiencia previa y me sentí satisfecho, incluso no tuve tentaciones de llevar careta o algo que me ocultara de terceros, lo cual me sorprende porque nunca he sido muy “valiente”.

En los siguientes años, la Manifestación bien por ese mismo recorrido bien por la calle Carretas, siguió en una tónica muy reivindicativa y no tan numerosa, pero yo ahí orgulloso de defender mi  existencia como persona, como ciudadano, algo que la sociedad sistemáticamente me había intentado hacer renunciar. Porque sí, el orgullo para mi es el triunfo de la dignidad, de la autoestima, del quererte a ti mismo, y si tú no te quieres, difícilmente vas a vivir plenamente.

En la Manifestación, siempre desde mi percepción, hubo un punto de inflexión que fue el cambio de recorrido. El pasar de calles estrechas a recorrer la calle Alcalá, seguidos por los antidisturbios, supuso dar una visibilidad que hasta entonces creo que no habíamos tenido. El recorrido facilitaba que participara mucha más gente y poco a poco la Manifestación se hizo un hueco en el Madrid de los noventa.

Lógicamente la decisión de hacer Estatal la Manifestación del Orgullo supuso su empujón definitivo y lo demás es Historia, con H mayúscula, porque su éxito incontestable catapultó nuestras reivindicaciones hasta niveles que yo personalmente no hubiera imaginado.

El participar en esta Manifestación es algo consustancial para mi, defender mis derechos, reivindicar lo que creo que es justo, y divertirme, porque sí, aunque la gente no lo crea hay tiempo para todo, para la reivindicación y el activismo y para el cachondeo.


Y la Manifestación tiene que seguir creciendo, manteniendo su nivel de exigencia, porque es nuestro principal altavoz, desde donde todo el mundo nos escucha, y hay que seguir aprovechándolo.


Me despido, felicitando y dando las gracias a las voluntarias y voluntarios de COGAM y FELGTB por seguir trabajando por el éxito de la mayor Manifestación, la del Orgullo de lesbianas, gais, transexuales, y bisexuales.

Leyes por la Igualdad Real ¡Ya!





Agustín López Lozano

sábado, 16 de mayo de 2015

Una nueva homofobia necesita de un nuevo activismo

Diez años después de la aprobación del Matrimonio Igualitario, ocho años después de la primera Ley de Identidad de Género, ha llegado el momento de renovar el activismo en defensa de los derechos de personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. Un nuevo tiempo se ha abierto ante nuestros ojos, y resulta ya urgente volver a ajustar los instrumentos de nuestra navegación a través del difícil y peligroso océano de la lucha en pos de los Derechos Humanos, porque se ha producido un evidente cambio en sus mareas: no es ocasión ya de grandes objetivos como lo fuera el Matrimonio, ni de pequeños y puntuales logros como pudiera ser la aprobación del vientre de alquiler, que ciertamente no es más que tangencialmente cuestión que afecte a las personas no heterosexuales y cuya regulación, además de resultar muy gravosa para los derechos de las mujeres, no soluciona más que para unas pocas élites con suficientes recursos económicos un problema que se solventa más adecuadamente reivindicando procesos de adopción más sencillos e inclusivos. Es el momento de evolucionar en nuestro trabajo hacia un único objetivo global: erradicar toda forma de violencia contra lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. Abolir la cultura de la homofobia -y bifobia y transfobia- se ha convertido en una necesidad urgente.

El incremento de las agresiones físicas y la aparición de nuevas formas de discriminación, más veladas y por tanto difíciles de reconocer, nos obligan a reconocer que el discurso tradicional de la intolerancia se ha estilizado. Los ataques clásicos a nuestra dignidad son ahora mucho más sibilinos y acostumbran esconderse bajo una pretensión liberal que no encierra sino el mismo conservadurismo a que estamos acostumbrados, pero disfrazado de falsa tolerancia. Crecen las declaraciones presuntamente permisivas que condicionan el respeto a una forma precisa de actuación para las personas no heterosexuales. Ha nacido la posthomofobia y es necesario volver a aprender a analizar nuestro contexto para que nos sea posible denunciar estas agresiones. Los discursos reivindicativos clásicos, cuando siguen en activo y no han derivado hacia el nada combativo asistencialismo, tan dependiente casi siempre de las mismas instituciones que nos discriminan, siguen siendo necesarios, claro está; pero son insuficientes para ofrecer una respuesta certera a las agresiones que se producen contra todos nosotros y nosotras de manera cotidiana.

Ahora que celebramos el 17 de mayo, Día contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia, es el momento de agradecer a toda una generación de activistas y colectivos su increíble trabajo para asegurarnos una dignidad mínima en las leyes y evolucionar o dar paso a nuevos discursos que señalan adecuadamente las marcas de intolerancia que se mantienen en nuestra cultura. La Igualdad Real, sólo perseguible a través de la senda de la denuncia de las agresiones cotidianas -físicas, verbales y simbólicas-, de la condena de los Delitos de Odio, es y debe ser ahora nuestro nuevo objetivo global. Y nuestro activismo camina y debe caminar hacia esta forma de reivindicación. Con más literalidad que nunca es necesario recordar el célebre "renovarse o morir", y ser consciente de que se ha convertido en imprescindible una nueva forma de activismo que, como escribía Bernardo de Chartres, camine a hombros de gigantes y, precisamente por eso, sea capaz de llegar mucho más lejos con su mirada. Feliz 17M.


Ramón Martínez
@ramonmartz

domingo, 22 de marzo de 2015

Es eso que necesitas que no sabes que necesitas

    Mexicano, sí, orgullosamente mexicano. Nací en una de las ciudades más grandes el mundo y viví ahí hasta mis 27 años. Pronto 30, sí, orgullosamente treintañero. Decidí que llegaría a la tercera década en otro país, así que decidí probar suerte con la muy loca de Madrid. Madrileño, sí, orgullosamente madrileño. Dicen que la gente de Madrid no es la que nace aquí, es la que viene y se queda; desde que empecé mi doctorado han pasado ya más de dos años. Estudiante, sí, orgullosamente estudiante. 

    Soy un hedonista, y sin duda, estudiar es uno de los grandes placeres  del ser humano. Y hablando de placeres, los hombres, ¡me encantan los hombres! Así es, gay, orgullosamente gay.


    Exacto,soy estudiante (sin muchas responsabilidades), mexicano (persona exótica en un país extranjero, además de guapo, como todos los de mí país), en sus veintes (la mejor edad), viviendo en una de las ciudades más gays del mundo.Sí, sí, sí el mundo a mis pies. Podría contar muchas historias de las interminables noches llenas de locura y desenfreno que he vivido en esta ciudad. ¡¿Suena bien, no?! ¿Envidia? ¡Claro, y lo sabes!

    Bueno, bueno, claro que está esa vez en que perdí mi tarjeta y no tenía ni “un pavo”,gracias a Dios mi amigo Manu, tan majo él, me prestó “pasta” y listo. Y bueno, claro que también está esa vez en que todos se fueron de vacaciones y me tuve que quedar a estudiar, gracias a Dios el “LL” abre todos los días,¡copazo y asunto resuelto! Bueno, sí, también esta vez que pensé que me moría de gripe y, aunque todos estaban ocupados, una llamada a mamá y listo. ¡Curado! Cierto, también está esa vez en que se rompió el condón y no supe qué hacer, y esa vez en que necesitaba charlar de aquel “asunto” que nadie conocía, y esa vez en que me metí en problemas y no tenía ni idea a dónde acudir. También podría contar muchas historias en las que no había nadie, nadie, que me pudiera ayudar. Esas veces en las que ni mi súper amigo Manu, ni mi mamá, podían “echarme una mano”. Sí, el mundo está a mis pies, pero no tanto.

    Hace aproximadamente siete meses llegue a Gayinform por primera vez, preguntaba sobre cómo ser voluntario del colectivo. Recuerdo que al estar entrando por la puerta me cuestioné sobre si en verdad quería ser voluntario ahí. ¿De verdad es necesario un colectivo gay en Madrid? ¿De verdad hay alguien que necesite mí ayuda? ¿Hoy en día la comunidad LGTB necesita un colectivo? No me resultaba tan “loco” cuestionarme sobre el propósito de un colectivo LGTB en el 2015 y menos en un país tan desarrollado como España.

Siete meses más tarde y después de un sinfín de anécdotas sobre gente que ha pasado por el despacho puedo afirmar que, por más abierto que esté el tema LGTB y por más información que exista, nunca sobrará un lugar en el que puedas hablar de todos los aspectos que unen a nuestro colectivo. Creo que no se trata de unirnos para luchar por una causa, se trata de apoyarnos en cuestiones que sólo nosotros entendemos, de escucharnos de formas en la que sólo nosotros podemos escucharnos. No sólo es impresionante la cantidad de gente que se acerca a pedir ayuda, también es impresionante la diversidad de temáticas, asuntos que probablemente sólo se hablan en un lugar como éste.

Desde mi perspectiva, el valor de cualquier colectivo radica en su capacidad para crear un espacio en el que sus miembros puedan expresarse con total libertad; un espacio libre de prejuicios y lleno de comprensión. A pesar de que podríamos contar con el apoyo de amigos y familiares su ayuda no se puede comparar con la de un grupo de personas que entiende perfectamente las características de nuestro colectivo.


Probablemente ser parte de la comunidad LGTB sea más fácil en Madrid que en otras ciudades, y probablemente ser parte de la comunidad sea más fácil hoy que hace 20 años, sin embargo, ésta no es razón para no contar con un lugar donde encontremos ese apoyo que sólo es posible entre nosotros. Estoy convencido que mientras exista un marica, una bollera, una bi-cicleta, un bi-cicleto, un transexual o una transexual que necesite este tipo de ayuda,un colectivo para ésta, nuestra comunidad, seguirá siendo de gran valor.

Guillermo Zamazona A.
Voluntario GayInform, Línea Lesbos, Bi y Trans

lunes, 2 de febrero de 2015

¿En qué hemos avanzado?

    En estos días se conmemora  el setenta aniversario de la liberación por parte del ejercito rojo del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, situado en la actual Polonia a cuarenta y tres kilómetros de Cracovia, fue un complejo de campos de concentración, tres principales y 39 subalternos en el que murieron un millón cien mil personas del millón trescientas mil que estuvieron allí, el 90% Judios, pero también gitanos, homosexuales, prisioneros de guerra...., durante los cinco años escasos que estuvo abierto el complejo. La cifra exacta de los que allí murieron no se conoce, algunos estudiosos la cifran en millón y medio.

    Cuando los soldados rusos liberaron Auschwitz encontraron dos mil ochocientos diecinueve prisioneros, ciento ochenta de ellos eran menores de ocho años. Los demás habían sido obligados a huir hacia el oeste andando, abandonando por el camino a los enfermos y débiles, con lo que se liberaron un total de siete mil seiscientas personas.

    En la República de Weimar (Alemania entre 1919 y 1933, es decir desde la caída del Imperio hasta la llegada del tercer Reich) el código penal alemán condenaba las prácticas homosexuales masculinas por medio del articulo 175 (creado en 1871 y vigente hasta 1994) pero la presión policial era baja y las grandes ciudades y sobre todo Berlín fue más liberal con numerosos cabarets y clubes nocturnos para homosexuales. En esta época hubo una gran libertad de prensa. Pero todo empezó a cambiar en los años veinte con agresiones a homosexuales. Se intento derogar el articulo 175 y cuando casi se había logrado en 1928, incluso se hizo un comité parlamentario al efecto con representantes de todos los partidos políticos que votaron a favor de presentarlo en el Reichstag, el hundimiento de la bolsa de New York  (crisis de 1929) dio al traste con el proyecto de ley.

  En azul oscuro, juzgados por "homosexualidad" - Artículo 175

  En 1936, Heinrich Himmler jefe de la S.S., creó una división especial de la Gestapo para coordinar la lucha contra la homosexualidad. Fundamentalmente aplicando el articulo 175 y enviando a muchas personas a cárceles y hospitales psiquiátricos.

   Los homosexuales, en los campos de concentración,  debían llevar un triángulo rosa invertido como marca, que era considerado la casta más baja dentro de los campos lo cual implicaba una alta tasa de mortandad entre ellos, de ahí que muchas Asociaciones lLGTB actuales tengan como símbolo un triángulo rosa invertido. Sin embargo hubo muchos homosexuales que llevaron el triángulo verde invertido, lo que significaba que eran considerados presos comunes y también algunos otros colores dependiendo de los campos en los que estuvieran. El número de homosexuales enviados a los campos de concentración estuvo entre cinco mil y quince mil en todos los campos de Alemania.

    Los homosexuales fueron el último colectivo en ser admitido como víctimas del nazismo en 1985 y Alemania tardo hasta 2002 en anular las sentencias nazis y solamente las anteriores a 1945 y fue en ese año cuando el gobierno Alemán pidió disculpas a la Comunidad homosexual.

    Muchos de estos homosexuales eran franceses que habían sido deportados al ser provincias alemanas. Muchos de ellos fueron entregados a los perros de las S.S. para que los devorasen, pocos fueron los que pudieron dar testimonio de estas atrocidades, muchos no se atrevieron a contar sus experiencias, pero Pierre Seel (1923-2005) dejó constancia escrita de lo vivido por él en el campo de Schirmeck-Vorbrück en 1941. El pensamiento nazi consideraba que la homosexualidad era un delito porque impedía la reproducción de la pretendida “raza aria”.

    A día de hoy hay varios países en los que se ejecuta a homosexuales, en otros son encarcelados, azotados, etc. Todos hemos visto imágenes en los medios de homosexuales colgados de gruas en Irán. Hay otros muchos países en los que la homosexualidad no es delito, pero debemos estar pendientes de estas situaciones para que desaparezcan y que no se conviertan en algo habitual en determinados países.

    Ahora, en dos mil quince, hemos visto impactantes imágenes de dos homosexuales arrojados al vacío desde un séptimo piso en la ciudad Iraquí de Mosul, su delito: ser homosexuales.  Son las formas de actuar del nuevo Estado Islámico (ISIS). No cabe duda de que tenemos que condenar estas conductas y hacer las acciones pertinentes para que esto no se vuelva a producir y no solo con los homosexuales, también con  otras formas de represión y otros colectivos de personas perseguidas.

    Hace unos días se celebró en todo el mundo el Día Mundial de Holocausto con la presencia de lideres de muchos de los países implicados, en España se hizo un acto en el Senado, presidido por el Rey. 

    Sin embargo yo me pregunto "¿en qué hemos avanzado?" Han pasado setenta años y se sigue persiguiendo a personas por su orientación sexual y vemos el ascenso de formaciones políticas que abalan el pensamiento nazi y no tan lejos de aquí, en Francia, en Alemania o en Grecia. Tendríamos que preguntarnos si es factible, a día de hoy, un paso atrás en las libertades conseguidas como ocurrió en la Europa de los años 30. Quizás sea exagerado pensar así pero debemos tenerlo presente, no bajar la guardia y avanzar en la consolidación de las libertades.

    No deberíamos pensar que ya está todo conseguido y que no hay nada que reivindicar o hacer con respecto a los derechos de las personas LGTB, sencillamente porque no es así, lamentablemente podemos ver en el telediario imágenes que nos deberían escandalizar y horrorizar a todos.

Ángel García-Pascual
Voluntario de "Gay-Inform, Linea Lesbos, Bi, Trans"

domingo, 14 de diciembre de 2014

EL PROCESO DE ACEPTARSE HOMOSEXUAL

    Hoy quiero exponer un punto de vista sobre el proceso por el que pasamos hasta aceptar la propia homosexualidad.

    Dado que vivimos en una sociedad heteronormativa, es decir, que presupone la heterosexualidad de todos sus miembros en tanto no digan lo contrario, asumirse como heterosexual no es algo consciente en las personas concernidas. Sin embargo, asumir la homosexualidad es más dificultoso. Que en el entorno, todos –o la mayoría de las personas- suelen ser heterosexuales, es quizás el menor de ellos.

    Más importancia tiene que ya desde la infancia, antes de comprender que existe la orientación sexual, hemos escuchado llamar a alguien “marica” o “marimacho”. Por el contexto aprendemos de entrada que esas palabras son despreciativas, y luego, que describen a las conductas que no se consideran propias del género correspondiente. Y aunque no sepamos exactamente por qué, hemos notado como el agresor se sitúa por encima del agredido, al que le hizo saber su desprecio. Así, muy temprano en la vida, se van asumiendo los valores homófobos que tiene la sociedad, es decir, se internaliza la homofobia.



    Es bastante común en entrevistas a homosexuales adultos, que cuenten que desde pequeños ya se sentían diferentes de los demás. Sin embargo, no siempre quienes se han sentido diferentes de niños, han sido homosexuales de adultos, pues aunque en menor proporción, muchos de ellos se han orientado luego hacia la heterosexualidad. También ocurre que peques sin esa sensación se identifican homosexuales en la edad adulta.

    A medida que crecemos, llega un momento en que los jóvenes empiezan a tomar conciencia de las señales sexuales que emite el mundo que los rodea. Al escuchar las charlas de sus compañeros, algunos pueden asociar lo que sienten con lo que han escuchado acerca de la homosexualidad y pueden quedarse por un tiempo confundidos. También puede ocurrir que se sientan excitados por personas de cualquier sexo.

    Dado que ha presenciado insultos hacia quienes se tenía por no heterosexuales, la persona en cuestión, puede negar la propia homosexualidad y evitar situaciones en las que quedaría más patente la diferencia de su conducta con la de sus colegas en la misma situación. O que elija actividades vinculadas especialmente al género al que pertenece, un deporte rudo los chicos, o la danza las chicas, por ejemplo, con la esperanza de ser tomado como uno más del grupo, intentando evitar que sospechen de ella.

    Desde luego, hay casos en que la persona acepta rápidamente que es distinta, e incluso, tiene tanta conciencia de su homosexualidad que prefiere desafiar al entorno afirmando los propios deseos contra viento y marea aunque sufra discriminación por ello.

    La mayoría de las personas se dan tiempo para aceptar su homosexualidad, pudiendo recurrir al mecanismo de disociar lo afectivo de lo sexual. Al no centrar en una única relación ambas facetas, ganan tiempo para posponer la aceptación. Las chicas suelen vivir experiencias de mucha afectividad y sin sexo con otras chicas y los varones, experiencias sexuales sin afecto con otros varones. Y pueden decirse a sí mismos que “cuando quiera, seré heterosexual”.

    Hay quienes quedan mucho tiempo en esta etapa, manteniendo separada la identidad del comportamiento, algo más visible en los hombres. En las campañas de prevención del VIH, se reclama su atención llamándolos “HSH”: hombres que tienen sexo con hombres. De esa manera se busca acceder a individuos que no se consideran parte del colectivo LGTB y que no creen que una campaña orientada a los homosexuales tenga que ver con ellos.

    Entre las mujeres suelen darse más casos de preferencia cruzada, es decir, ellas aceptan en mayor proporción una conducta bisexual -se definan o no como tales- alternando el sexo de sus partenaires a lo largo del tiempo. Esta conducta es compatible con la heteronormatividad vigente, que pone el foco en sus relaciones con los hombres mientras que disfrutan de la famosa “invisibilidad de las lesbianas” y la mayor permisividad social ante las muestras de cariño entre mujeres.

    La aceptación de una identidad homosexual, requiere diversos cambios. Algunos tienen que ver con visualizarse a uno mismo como homosexual (da igual si es lesbiana o gay) llevando una vida satisfactoria, sintiéndose bien siendo homosexual. Otros cambios pasan por superar el temor a la soledad y al rechazo, y otros involucran a la propia conducta. Como resultado de todo esto, cada persona puede pasar por dos fases sucesivas.

    La primera es la definirse homosexual. Esta es la tarea más difícil del proceso. Cuando el modo de pensar precedente –la negación, el autoengaño- ya no resulta válido, se termina aceptando que la homosexualidad está y se quedará, por lo que debe ser integrada en el concepto de sí que cada uno tiene. Lo que hasta entonces se ponía de negativo en la homosexualidad, en lo sucesivo se coloca en las implicaciones sociales que tiene. Como en general ser homosexual está peor visto que no serlo, el asumirse no es tan fácil como asumir otras formas de ser, por lo que suele existir un cierto malestar personal y puede requerirse ayuda profesional.

     Toca entonces integrar la homosexualidad a la persona que uno pensaba que iba a ser. Es que en general, cada uno de nosotros no se imagina que será homosexual antes de reconocer el propio deseo sexual. Solemos ser educados por gente que pensó que seríamos heterosexuales, hayan sido nuestros padres o no, y como hemos dicho, dada la heteronormatividad vigente, quienes nos rodean suelen atribuirnos ser heterosexuales hasta que no digamos lo contrario. Cada una de esas personas nos trató en consecuencia con ello.

    En muchos casos uno debe revisar las creencias religiosas porque pueden ser poco compatibles con la nueva identidad. También es posible que elijamos seguir con una doble vida, porque consideramos que nos da las ventajas de ser homosexual sin tener que padecer los inconvenientes que parece conllevar.

    En la última fase, la tarea de integración de la homosexualidad en la persona, continúa. Si primero suele vivirse una etapa en la que se da un valor enorme a la homosexualidad, cuando cualquier opción personal está marcada por creernos homosexuales, luego la homosexualidad es puesta en un sitio más secundario. Pasa entonces a quedar limitada a los aspectos sexuales, pero ya no es el eje de lo que somos. A veces sobreviene una crítica a la sociedad por lo que tiene de homófoba, y a la vez, una demanda de aceptación que se materializa en la salida del armario.

    La sociedad nos suele proponer un modelo de mundo homosexual, que cada homosexual atisba para luego decidir si se integra en él o se mantiene fuera. Este mundo nos da un espacio donde encontrarnos con otros homosexuales, pero a su vez, nos impone unos ciertos valores y modelos de conducta que pueden no convenir a todos, y que nos condicionan.

    
Por ejemplo, dada la homofobia social que sobrevive de tiempos precedentes, los sitios de encuentro de homosexuales no son frecuentados por heterosexuales, y muchas veces, los sitios son específicos para gays o para lesbianas. Así, dan la seguridad de que quienes sean encontrados allí serán de la misma condición, y a su vez, facilita que con frecuencia, también ofrezcan un marco para practicar sexo.

    Esto aleja de hecho a muchos homosexuales de esos sitios, en tanto que atrae a otros, condicionando la percepción que cada homosexual tiene del colectivo. Ya que aunque su público sea mayor o menor, su visibilidad es enorme, al punto de erigirse como un modelo. Lo cual incide para que muchos homosexuales se crean diferentes de los demás y no encuentren con facilidad referencias válidas y alternativas para vivir su orientación sexual. Esto es especialmente sentido por aquellas personas que no tienen el tipo de cuerpo, de edad, de ropa, de hábitos de consumo, etc. hegemónico en cada establecimiento.

    A menudo, son las asociaciones por los derechos LGTB, los grupos que practican un deporte,o una afición concreta, etc., los que pueden ofrecer un marco a una socialización alternativa, algo que parece necesario fomentar, dadas las limitaciones y los efectos secundarios que produce el modelo anterior.

    Cada homosexual entonces, puede sentirse tentado a entrar en el circuito comercial de salidas propuesto en las grandes ciudades, integrarse en redes alternativas, bucear en el mundo virtual de Internet, etc. También puede mantenerse al margen de la socialización durante un tiempo, aun siendo plenamente consciente de su identidad homosexual. Su respuesta puede evolucionar, tanto al observar cambios en las actitudes hacia la sociedad, que se ve más p0sitivamente, como también hacia el entorno homosexual, con quien se permite ser más crítico. En general, aunque uno tenga que seguir saliendo del armario toda la vida, -mientras la heteronormatividad se mantenga-, el proceso de aceptación termina allí.

Mario Gatti.
Terapeuta Gestalt

martes, 2 de diciembre de 2014

ADOLESCENCIAS TARDÍAS

Hombres y mujeres homosexuales de diferentes edades unidos por una vivencia común, una nueva etapa en la que se encuentran que les hace sentirse extraordinariamente bien o no: su adolescencia tardía.


    ¿Qué ocurre cuando uno tiene 40 años, o 50 o 60 y decide que por primera vez se va a dar la oportunidad de ser aquella persona que en realidad es? No es que se sienta poseído por una nueva identidad sino que esa que permaneció amarrada, oculta en su interior se abre camino y siente el permiso para expresarse por fin.

    Cuando ese sentimiento llega lo hace con una fuerza imparable y ni la propia persona es capaz de frenarla. Puede que despierte por un estímulo exterior, algo ocurre fuera que te desequilibra y tomas conciencia de que el momento ha llegado. Puede ser una persona, un hecho o una experiencia vital que te lleva a plantearte qué quieres vivir y quién quieres ser… por fin.

    No importa el cómo sino el dónde nos coloca. La emoción y las ganas de vivir por fin tu identidad, de dejar de ser tu mayor desconocido y empezar a ser tú crea una activación interior que te arrolla y te catapulta al exterior. Y aquí empieza todo. Es una etapa nueva, de descubrimientos, de búsquedas y de nuevos códigos. Quieres relacionarte, conocer a tus iguales y formar parte de ellos. A la vez quieres sentir y experimentar todo aquello que tanto negaste. Sentir el deseo, expresarlo, vivir las atracciones por el otro y también los enamoramientos, preparado para todo lo que tenga que venir.

    Esta nueva etapa es un momento de revolución y de transformación vital y como todos necesita de un tránsito. A veces es vivida como el paso de un extremo a otro como quien se pasa toda su vida a dieta y un buen día se da el permiso para quitar la restricción… quiere probarlo todo, olerlo, sentirlo, digerirlo… Puede que le lleve al otro extremo, es normal el paso de un extremo al otro y puede que entonces tenga atracones e indigestiones varias… aprenderá a comer, sin duda, es un proceso que requiere de un tiempo.

    Como tal adolescencia es un momento de búsqueda de identidad y de conductas que tienen que ver poco con la razón y mucho con la autoafirmación y las emociones.

    Puede darse expresiones que tienen que ver con la exaltación, las ganas de experimentar, ensayo y error,  que se traducen en relaciones breves y cambiantes, bajo nivel de compromiso, apertura a tipos de relaciones nuevas, enganche a estímulos fuertes y excitantes, relaciones basadas en la admiración e idealización por el otro… ¿no nos suena todo esto realmente a adolescencia?

    Hombres especialmente de 40 o 50 años que empiezan su vida como gays y rompen con todo. Abandonan viejas estructuras y redes para crear nuevas que se lanzan a conocer a otros hombres, maduros o jóvenes con quienes  celebrar  la asunción de su nuevo estatus. Que no salte ninguna alarma, no creemos estados de excepción… todo lo que les está pasando es absolutamente normal. Las experiencias son regalos que nos trae la vida y por más ridículas o extremas que parezcan, todas tienen sentido.

    Tienen que ver con mecanismos adaptativos que se producen como respuesta a procesos internos muy profundos de cambio. La única dificultad puede ser que nos quedemos ahí, que nos identifiquemos tanto con esa etapa que sintamos que ese es nuestro lugar.

    Igual que la adolescencia da el relevo a la etapa adulta así entiendo que estos hombres y estas mujeres que en ella se encuentran un día pasarán a la siguiente y la recordarán con la chispa que tuvo.
Avanzar como siempre es lo importante, pero hacerlo desde lo vivido y experimentado, sin negar nada y aceptando cada tiempo como viene y con lo que nos ofrece.

    Cuando pase la agitación y la tormenta llegará la pausa y el cielo abierto para crear nuevas relaciones, nuevos vínculos y para sentir que estamos en nosotros y que estamos realmente vivos. Adelante con ello.

Por Marta Pascual - Sexóloga y Psicóloga

domingo, 16 de noviembre de 2014

CENTRO SOCIO-EDUCATIVO DE MAYORES LGTB

    En momento de falta de proyectos ilusionantes, donde pareciera que estamos en las trincheras resistiendo que pase el chaparrón y que podamos salvar algo de la quema, la llegada de aire cálido, fresco y amable nos anima y sobre todo nos hace pensar, acercarnos para comprobar si es real, impregnarnos de su espíritu y salir con nuevas fuerzas.

    La apertura de la Sede Social de la Fundación 26 de Diciembre, está siendo un acontecimiento importante para todo el colectivo LGTB-H. Esta situación nos colma de alegría al demostrar que todavía hay gente buena y con ganas de cambiar el mundo, una tarea ardua y compleja pero que, pasito a pasito, algunos locos/as lo consiguen. Aquí viene la frase de nuestro Constantino Cavafis:

 “Solo quien tiene sueños tiene la posibilidad de poder verlos realizados.”

    Si era un sueño, un sueño que empieza a despertar, a pasar del mundo del deseo al mundo real; el poder disfrutar de los sueños darles formas, acunarlos, darles nombres……….momentos que te llenan de satisfacción, porque no estábamos locos como te decían, éramos unos ilusos…..pobrecitos……….en estos momentos no somos importantes………dedicaros a otra cosa…….pero con eso ya se contaba. Toda idea, proyecto que no se ajusta a la norma, es como si estuvieras nadando contra corriente, como si  te ponen palos en las ruedas.



    El disponer de un espacio independiente sí que te hace libre, libre y responsable a la vez. Un espacio de construcción, abierto donde podemos planificar, diseñar, pensar, discutir, preparar como queremos que este sea. Participar es la palabra clave, somos parte activa y entre todas y todos vamos a construir un lugar de activismo, visibilidad, creatividad, ayuda mutua, de respeto de proyección, un espacio que nos va a representar, un lugar para educar, encontrarnos y es curioso que sea de mayores, esas personas que se nos condenaba a esperar “el último viaje” como nos dice Machado, nos juntemos y con esas pocas fuerzas, la pongamos al servicio de lo común y consigamos todo un vendaval, que descoloque ideas, pensamientos y murallas construidas por la ignorancia.

    Tampoco es extraño que estas generaciones de personas mayores retomen esas fuerzas, pues lo han vivido ya en sus carnes: lo malo,  la persecución, el miedo, la cárcel, el armario…….; y lo bueno: la ilusión, los cambios, los derechos, la participación en el proceso de cambio social, el saber de primera mano la fuerza que podemos tener si nos unimos si tenemos proyectos, sueños, ganas de dejar huellas, de decir que he vivido y quiero seguir viviendo, participando, aprendiendo, creciendo como persona que soy, para conseguir aquella felicidad que durante siglos nos han intentado robar, poniéndola en otro lugar y no, sabemos que está aquí.


    Estamos construyendo la felicidad, sí, una felicidad del día a día, el tener una mano amiga que te ayuda a destruir la soledad obligada, un espacio para compartir, acoger, apoyarnos y aprender. Si eso va a ser este  espacio que, como hay que ponerle nombre le llamaremos Centro Socio-Educativo de Mayores LGTB-H, ahora falta el apellido y esperamos que algún mecenas nos ayude económicamente a acelerar el proceso que ya está en marcha.

    Tener un espacio donde nos encontramos, compartimos desayunos, charlas, comidas, actividades, organizamos campañas, trabajamos las artes escénicas, recuperamos a compañeras y compañeros que fueron pioneros y abanderados de la visibilidad de nuestra orientación sexual y de género, que tuvieron que pagar un alto precio y que nos siguen entregando su saber hacer, cantando, bailando y contando que es un lujo ver como se arrancan a cantar y nos ofrecen todo su arte, y ahí  es cuando  se nos pone la carne de gallina y le damos nuestros más intensos y agradecidos aplausos, esos aplausos que hacía mucho tiempo que no escuchaban.



    Esta nueva experiencia depende de todas y todos nosotras en que llegue a buen término, implicándonos, según nuestras posibilidades, en una palabra: apoyándola. 

Por Federico Armenteros
Presidente de la Fundación 26 de Diciembre
http://www.fundacion26d.org/