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domingo, 9 de diciembre de 2018

Residencia Madrileña para Mayores LGTB+

El paso del tiempo nos afecta a todxs. Durante buena parte de nuestra vida somos jóvenes y productivxs, premiadxs por una sociedad que valora nuestra buena salud y atractivo sexual. Después llega la tercera edad y nos volvemos invisibles. No practicamos sexo y con lo mínimo para subsistir tenemos suficiente.
En la última fase de la vejez llega la durísima dependencia. Los heterosexuales suelen contar con la familia tradicional, integrada por padre, madre e hijos. Los LGTB+ tenemos menos opciones. A veces, la residencia de ancianos es la única alternativa posible, a pesar de la homofobia que habita allí.
Por una parte los trabajadores del centro pueden considerarnos enfermxs, negarse a atender nuestras necesidades básicas de forma apropiada (por ejemplo, negándose a bañarnos si nuestro sexo ha sido reasignado, o a vestirnos de acuerdo a nuestros gustos y preferencias). Incluso pueden llegar a hacer pública nuestra orientación sexual.
Por otro lado nuestros compañerxs residentes, con una educación sexual sesgada y deficitaria, pueden esforzarse en maltratarnos y mantenernos aisladxs. Otros simplemente se verán molestos de tenernos cerca ya que nuestras biografías sexuales se alejan de la heteronormatividad.
Una vez dentro de la residencia es probable que una depresión o ansiedad desorbitada llame a nuestra puerta. Por desgracia, el riesgo de mostrarnos cómo somos nos lleva a mantenernos en el armario o a la humillación de tener que volver a ocultarnos, habiendo tenido en episodios más tempranos de la vida la valentía para expresar públicamente nuestros gustos.
La soledad aparece: no tenemos a nadie con quien hablar de nuestros sentimientos y recuerdos. Precisamente en un momento vital en el que creemos que la felicidad es estar con los nuestros y tener las mínimas complicaciones. Una fase en la que anhelamos lo esencial de la vida sintiéndonos comprendidos y protegidos, sin críticas, sin insultos clásicos como “maricón de mierda” o chistes sobre nuestra condición.

Con este objetivo la Fundación 26 de Diciembre ha iniciado un proyecto de Residencia y Centro de Día especializada en personas mayores LGTB+. La Fundación no busca crear un gueto, sino nuestra felicidad. Formamos parte de una maravillosa diversidad que debe ser respetada.
El Centro “Josete Masa” acogerá a personas del colectivo que se encuentren en situación paliativa, de dependencia o de fragilidad. Siempre tratando de dignificar nuestros últimos momentos de vida.
Esta buena noticia no debe llevarnos a olvidar de que se trata de un caso único. La generalización de estas residencias LGTB+ en España y Europa no parece posible. Debemos luchar por nuestra integración en el resto de centros con todos nuestros derechos. La administración debe conseguir la adecuada formación en diversidad de todo el personal y la realización de talleres con los propios residentes, quedando los prejuicios despojados para siempre.

Fran
Voluntario en Información LGTB+

domingo, 20 de noviembre de 2016

COGAM, TEATRO Y JUEGO

    Hace pocos meses estrenamos en COGAM un nuevo Taller de Teatro. Nuestra meta: aproximarnos al mundo de la interpretación, probar, experimentar y conocer la sensación de actuara través de pequeñas historias que nos permitan conectar con emociones auténticas.

    Planteamosla actividad como un lugar de encuentro para el Juego,una oportunidad de conectar con el niño que nos habita y descubrir, reconocer y romper nuestros límites, superar nuestra frontera emocional, expandirnos, crecer. …

    
    ¿Cómo? A través de la música, el baile, del contacto con el otro, de la emoción desenterrada desde el juego de la improvisación, el conflicto, el deseo... Y de tres elementos que nos sirven de referencia: la escucha, el compromiso y la emoción.  La escucha propia y del otro, el silencio creativo y la generosidad a la hora de dar y recibir. El compromiso, el hacernos cargo de la tarea, jugar muy en serio nuestro juego. Y la emoción, conectar con nuestra verdad y lo que nos ocurre por dentro, dejarlo fluir y ofrecerlo como regalo al espectador.


    Reconocemos el miedo, la duda sobre “la posibilidad de ser” actores… Conocemos la dificultad el pudor, la vergüenza, pero descubrimos la absoluta satisfacción de la superación y la sensación de vértigo que esta provoca. Entendemos que, en realidad “ya somos actores”, y que todos tenemos un niño dentro que disfrutó jugando, actuando. Ahora vamos a liberar a ese niño escondido y silenciado, vamos a ofrecerle la oportunidad de volver a jugar en un nuevo entorno, con nuevos amigos y nuevos juegos. Vamos a permitir que se exprese y nos emocione a través de su emoción y de su verdad.


    
Lo  que se planteaba como un pequeño grupo estable se ha convertido en una actividad libre y abierta con compañeros que entran, salen, permanecen… Que nos ofrecen compartir su diversidad y riqueza. Buen momento para expresar el agradecimiento a todos los que cada semana nos regalan, con absoluta generosidad, sus emociones y su verdad.

    Nos reunimos quincenalmente en la sede de Cogam. Si quieres conocernos, curiosear, unirte a nosotros… no lo dudes y no tardes. Te esperamos.

Eduardo Campos
Coordinador del Taller de Teatro de COGAM
Contacto: teatro@cogam.es

martes, 1 de diciembre de 2015

Manifiesto 30 de Noviembre de 2015. Día Mundial del sida

AMIGAS Y AMIGOS

Hace más de 29 años que Cogam inició su andadura en pro de las reivindicaciones sociales y sanitarias enfocadas a la reducción del estigma hacia nosotras, las personas con VIH, a la consecución de todos los derechos que nos son propios como individuos y al recuerdo de las personas que nos han abandonado por el sida, así como a trabajar en la toma de conciencia de la existencia del VIH en nuestra sociedad y frenar su expansión y ya hace 21 años que nos reunimos aquí, en esta fecha, para conmemorar a sus víctimas, a las que se fueron, a tantas personas que se encuentran en nuestros corazones y a otras, para nosotras anónimas, en muchos casos despreciadas por sufrir una enfermedad que no entiende de géneros y orientaciones y que no discrimina a nadie.

Nos ha tocado a nuestras generaciones bregar con esta pandemia que para unos fue y sigue siendo, mortal, y para otros causa de inmenso dolor, tanto por sus secuelas orgánicas como por las derivadas del estigma y la discriminación, en todos los ámbitos de nuestra vida, en una sociedad afecta de serofobia (pero que CONV IHV E con el VIH), debido a la desinformación, al desconocimiento de cuáles son las vías exactas de transmisión de la infección y cuales , tantas otras, no lo son .

Tenemos medios diagnósticos inmediatos, como la prueba rápida, o las analíticas serológicas. Disponemos de los tratamientos que han convertido una enfermedad mortal en una enfermedad crónica. Y se está tratando de perfeccionar las atenciones médicamente con las profilaxis pre y post-exposición. Tenemos que erradicar el VIH y todas sus nefastas consecuencias de nuestra sociedad. Es un problema que nos afecta a todas y eso solo se consigue con la visibilización de las personas con VIH, eliminando el estigma que sufrimos a diario, con campañas formativas e informativas, orientadas a la percepción de un modelo positivo y responsable de la sexualidad, sin cargas morales y vergonzantes, en todos los ámbitos de nuestra sociedad, en los medios informativos, en las escuelas, en el entorno laboral, en el diálogo con nuestros familiares y amigos.


Con el fin de reducir la transmisión y mejorar la salud comunitaria, demandamos programas y acciones encaminadas a la detección precoz de la infección por VIH, así como el acceso a los tratamientos, sin ningún tipo de coacción, a todas las personas diagnosticadas independientemente de su situación legal. Pedimos el concurso de todos los actores sociales para esclarecer cuáles son las barreras que dificultan el acceso a muchas personas a estos programas de detección y, derribarlas, ya que sabemos que un diagnóstico, precoz y eficaz, mejora nuestra calidad de vida con la toma de decisiones adecuadas.

Queremos utilizar este espacio para hacer una llamada de reflexión a nuestros jóvenes porque, debido a:
● la ausencia de campañas formativas e informativas sobre salud sexual,
● la escasez de personas seropositivas visibles referentes en su entorno y,
● a una visión, en muchas ocasiones, demasiado amable de la infección por VIH, 

ven, en demasiadas ocasiones, anulada su percepción del riesgo del VIH y sus consecuencias.  Exigimos, así mismo, campañas orientadas a la disminución de riesgos en salud para personas que usan sustancias de manera recreativa y especialmente en el marco de las relaciones sexuales, incrementándose la vulnerabilidad frente al VIH, la hepatitis C y otras Its.



Gracias a todas las víctimas del VIH/SIDA porque de todas hemos aprendido, y porque no las olvidamos, ni las olvidaremos.

Gracias a los científicos que han luchado y luchan denodadamente por conseguir avances en los tratamientos y cuidados adecuados para ayudar a acabar con la pandemia, y que han conseguido mejorar la calidad de vida de los pacientes, eliminando, por lo menos en Occidente, la identificación de VIH con sida y por tanto con muerte.

Gracias a todas y cada una de las personas que trabajan para la Sanidad, en cualquier estamento y a los que luchan para que nuestro Sistema sanitario sea más eficaz, más justo y menos discriminatorio.

Gracias a las personas que han colaborado en programas y ensayos clínicos para el avance de las investigaciones.

Gracias a nuestras familias y a nuestros amigos que, con tanto dolor, esperanza e ilusión, han estado siempre al lado de sus personas queridas para ayudar y mejorar su evolución, dotando a su vida de calidad.

Gracias a todos los colectivos LGTB y a otras asociaciones, de la lucha contra el VIH/SIDA, por sus campañas divulgativas y prácticas, como la Prueba rápida de VIH, que tanto han ayudado al diagnóstico precoz y a frenar la transmisión de la infección.

Gracias a los voluntarios que incansablemente han trabajado, para conseguir los mejores objetivos y, sin los cuales, nuestras luchas no habrían sido posibles y que tanto han ayudado a mejorar la calidad de vida de los afectados.

Gracias a los artistas de todas las disciplinas artísticas que han hecho de su producción un reflejo de la preocupación social en torno al VIH y al sida ayudando a sensibilizar a todos los estamentos sociales enfocándolos vitalmente en nuestra problemática.

Gracias a los profesionales de prensa y medios de comunicación que han contribuido con su trabajo a erradicar el virus responsable de esta pandemia.

Gracias a cuantas personas que, desde su posición en la vida y en la sociedad han luchado y luchan por desterrar el estigma y la discriminación de los afectados, en todos los campos, familiar, laboral, profesional y en todo tipo de relaciones humanas.

Gracias a todas los presentes en este acto y a cuantas, por un motivo u otro no han podido acercarse, pero que, como siempre, están con nosotros, en su corazón y su espíritu.

GRACIAS POR CONVIHVIR!!

domingo, 13 de septiembre de 2015

Un Testamento y un Poema...

Hola de nuevo, queridos amigos y amigas de Cogam.

He vuelto a sacar la pluma, no para pasearla como muchas veces hago, en las magnificas y divertidas excursiones que se organizan a través de Cogam sino para escribir un montón de palabras sobre un problema que considero muy serio y al que me he tenido que enfrentar  dos veces en apenas una década. Me refiero al derecho de morir DIGNAMENTE  y  al testamento vital.

Hace unos cinco años, un alto cargo de la prestigiosa Fundación Nobel de Suecia y gran amigo mío, me ofreció en varias ocasiones, una elevada suma de dinero por acabar con su vida, en el caso de que la edad y la enfermedad le convirtieran en lo que él consideraba una carga para sus seres queridos. Era esta posibilidad, la de convertirse en un problema para los demás, lo que le tenía más preocupado. Entre bromas, acordamos 500.000 coronas suecas –unos 50.000 euros- por mi “colaboración”. Él estaba dispuesto a legármelos en su testamento. Jamás llegamos a firmar el acuerdo.

Desgraciadamente, apenas seis meses después, ocurrió lo que él tanto temía: sufrió un ictus. Quedó hecho un pajarito, encogido e inmóvil, tumbado en la cama de la unidad de enfermos terminales de un hospital de Estocolmo. Repetidas veces, fui a visitarle a esa deprimente lugar y solo en un par de ocasiones, tuve la sensación de que me reconoció. Me lo decían sus ojos cuando le hablaba. No sé hasta qué punto estaría en sus cabales. Cada día, los médicos le administraban gran cantidad de medicamentos. Recuerdo que un día le dije: quieres morirte, ¿verdad? ¿Te gustaría que te matase ahora mismo? De sus ojos salieron dos lágrimas que sequé con las yemas de mis dedos. Fueron muchas y muy fuertes las ganas que me entraron de estrangularlo, justo por el cariño tan grande que sentía por él. Salí de allí corriendo y llorando de tristeza e impotencia.

Una semana después, fui de nuevo a visitarle. Me acuerdo muy bien. Era un domingo, sobre las cuatro de la tarde. No había nadie en recepción. Tomé el ascensor hasta el último piso, el de la unidad de enfermos terminales. No veía a nadie, ni visitadores ni enfermeros. Conforme iba atravesando el largo corredor, pasaba por delante de las puertas de las habitaciones. Algunas, medio abiertas, dejaban entrever a los pacientes. Estaban sobre sus camas con expresiones ausentes. Parecían muertos en vida. Aquello, me sobrecogió. Cuando llegué a la habitación de mi amigo, le vi exactamente en la misma posición de la semana anterior. Olía fuerte a orina y heces. Le pasé la mano por la cabeza una y otra vez, hasta que por fin, abrió los ojos un instante. Me miró y los volvió a cerrar. Traté de que volviera conmigo con suaves caricias en las manos y en el rostro, pero no me respondía. Cogí uno de los almohadones y lo puse sobre su cara y en lugar de tener la fuerza para asfixiarle, rompí a llorar. Levanté de nuevo el almohadón y me largué de allí a toda prisa, sin que nadie advirtiese mi presencia. Tres días después, mi amigo falleció. Me lo comunicó su esposa, maldita para mí, porque fue ella la que se opuso a la muerte asistida, a pesar de que sus hijos y yo le insistimos varias veces en que esa era la voluntad de su marido. No acudí al entierro. Me quedé muy triste y con un amargo sabor de boca que vuelvo a sentir cada vez que lo recuerdo todo.  

La segunda historia es la de mi hermana. Hace un par de años, también sufrió un ictus. En este caso fue de segundo grado, es decir, quedó tocada, pero no paralizada del todo como le pasó a mi amigo sueco. Inmediatamente, toda la familia nos pusimos a trabajar. Solicitamos que fuera sometida a rehabilitación en la sanidad pública valenciana. Como toda respuesta, nos dijeron que estudiarían su caso para ver si cumplía con los requisitos y que, de ser así, la pondrían en lista de espera. Según un especialista privado con el que contacté , la rehabilitación debe ser inmediata para que los pacientes de este tipo de ictus puedan recuperar cuanta más sensibilidad y motricidad perdida mejor. Así que internamos a mi hermana en un centro privado, a razón de 500 euros diarios que pagamos entre sus tres hijos y yo. Hoy en día y gracias a este esfuerzo de todos, ella tiene movilidad suficiente para valerse casi por si sola en el  día a día. Sin embargo, ha perdido la memoria inmediata, el sentido de la orientación y la facultad de concentración. También se irrita con facilidad y, como una niña, ya no sabe comportarse en público. En otras palabras, de alguna manera es una persona dependiente. Me he propuesto que tanto mi hermana como su marido, que tiene 82 años, firmen el conocido como testamento vital para evitarles y evitarnos sufrimientos, tratamientos costosos, y el tiempo y la dedicación de que no disponemos,  así como la vergüenza y humillación que puedan sentir al verse ellos mismos en un estado deplorable y sin retorno. Creo que es una forma de demostrar, respeto y  amor por los demás, ya sean familiares o amigos.

Todos hablamos y hablamos. Mucho y de casi todo. Pero la muerte y el derecho a irnos con dignidad, sigue siendo un tema tabú. Y no entiendo por qué: a todos nos llegará el momento. Será por nuestra cultura católica, que la asocia al sufrimiento. Será por la iconografía que siempre asocia la muerte con la oscuridad y al miedo. Personalmente, no estoy de acuerdo con esto. Creo que hablar de la muerte no significa hablar de algo triste que por necesidad nos tenga que deprimir. Es, simplemente, familiarizarse con ella, sin que nos quite las ganas de vivir. No le tengamos miedo a la muerte y seamos conscientes de ella, precisamente para disfrutar más de la vida y para que cuando llegue el momento, la recibamos como a una amiga.

PD: DMD (Derecho a Morir Dignamente) es una asociación sin ánimo de lucro, registrada en el Ministerio del Interior con los siguientes fines:
 Promover el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla.
 Defender, de modo especial, el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a morir sin sufrimientos, si este es su deseo expreso.
    Para la AFDMD la disponibilidad de la propia vida, la facultad para decidir sobre el propio devenir y su finalización sin sujetarse a opiniones o directrices ajenas a su voluntad es un bien innegociable reconocido como un valor supremo en la Constitución, comprendido por tanto dentro del marco de las libertades y derechos democráticos. Esta posición, absolutamente respetuosa con la libertad de cada individuo, está respaldada desde hace años por una mayoría de ciudadanos, empezando ahora a llegar a algunas instancias institucionales.Toda la información necesaria sobre el testamento vital, la podéis conseguir con una simple llamada telefónica a DMD telf. 913 691 746                 

Juan Iborra

Testamento vital

No quiero ser enterrado
Con pompa de duelo,
Ni tampoco ser bocado
Del falso rito
del diente funerario,

Pagando a los buitres
Por el mero hecho
De ser sepultado.

Boca y  mente ya cerradas
Sin poder disfrutar de nada.

Ni lágrimas ni flores

Ya que nada siento
Solo quiero silencio.

Olvidarme en un rincón
De esa nada que es
De donde vengo.

Y en lo posible
Por favor…….
Aliviarme el sufrimiento.

domingo, 21 de junio de 2015

La “caída de los armarios” en las residencias para mayores: experiencias de una española en UK

    Además de antigua voluntaria y activista de COGAM, soy una de las españolas que en los últimos años se ha trasladado a otro país buscando mejores condiciones laborales y aprender algo de ingles. Sin ser muy original, lo reconozco, el destino elegido fue el Reino Unido; y por suerte para mi desde el primer día  he podido continuar mi carrera trabajando en el mismo sector que en España, que es el socio-sanitario, concretamente el de residencias para mayores. Y quería aprovechar esta especial invitación a participar en este blog para compartir con vosotrxs ciertas vivencias y reflexiones en relación al colectivo LGTB y su presencia en la sociedad inglesa.

    “Equality and diversity” (“Igualdad y diversidad”) es el título de una de las temáticas recogidas en la normativa escrita (“policies”) de mi centro de trabajo. Esta normativa constituye una guía que regula la actividad acerca de diferentes materias y suele estar basada en leyes de alcance nacional. En ella, además de figurar asuntos como “seguridad y salud”, “control de infecciones” y “movilización de usuarios”, encontramos también este otro aspecto que afecta a todxs y cada unx de lxs que traspasamos la puerta del edificio, especialmente a usuarixs y trabajadores. “Equality and diversity” da nombre también a una de las sesiones de formación interna que con carácter anual recibimos lxs empleadxs al fin de recordar y promover la igualdad y el respeto a los seres humanos por encima de cualquier condición como la edad, sexo, creencias religiosas u orientación sexual, entre otras. Y no es que se trate de una empresa dedicada o vinculada al colectivo LGTB; sino que en ella simplemente trabajamos personas que prestamos un servicio a personas.

  
    ¿Y os preguntáis de qué tratan las sesiones de formación sobre “igualdad y diversidad”? Bueno, pues para resumir deciros que lo que más me gustó fue la inclusión en uno de los videos de un ejemplo de un usuario transexual. Los videos planteaban distintos temas relacionados con la discriminación en el entorno laboral, expresados a través de breves episodios en los que se representaban situaciones hipotéticas en relación a residentes y empleados en un centro de trabajo similar al nuestro. Y me pareció un gran acierto incluir la transexualidad ya que lo considero un área en el que la estigmatización y discriminación están especialmente presentes  a causa del desconocimiento y falta de información. Cabe mencionar también en este punto, que uno de los colectivos protegidos por el Equality Act 2010, la cual es una ley de ámbito nacional, es el de las personas  transexuales,  haciendo referencia explicita a los casos de reasignación de sexo en su sección 7.

    Pero no, tampoco es que me haya sentado a escribiros para echaros una charla solo sobre el enfoque que el sector laboral británico tiene  a nivel teórico sobre el colectivo LGTB. El objetivo es más bien otro: manifestar mi ilusión y complacencia a consecuencia de ciertas experiencias vividas a nivel práctico; ideales anhelados de justicia, sensibilización  y cordura, que de repente he comprobado que existen también en esta parcela de la sociedad. Mas allá del hecho  de haber pertenecido a equipos de trabajo en los que se respetaba a compañerxs que estaban fuera del armario, quisiera destacar especialmente lo maravilloso y esperanzador que esta siendo conocer entornos en los que los usuarios del servicio, que se encuentran ya dentro del rango de la tercera edad como os decía anteriormente,  parecen disfrutar de su orientación sexual abierta y libremente. Ante situaciones de usuarixs mayores que no esconden tener una pareja del mismo sexo,  y por otro lado trabajadores que tratan el tema con toda normalidad,  me temo – y muy alegremente- que estamos hablando de  otro nivel. Otro nivel de desarrollo en el que el progreso llega hasta esos colectivos donde la realidad de las personas LGTB parece más invisibilizada.

    Con esto tampoco pretendo criticar los centros prestadores de servicios a mayores en España, entre muchos otros motivos porque hace tiempo que no trabajo en este país y prefiero no opinar sobre algo de lo que no dispongo información o experiencias directas actuales. Tan solo trato de poner sobre la mesa un excelente ejemplo de normalización del que seguro que muchxs tendrían que aprender. Por ejemplo esas sociedades en las que los derechos y libertades del colectivo LGTB parece que gozan de buen estado de salud gracias a un respaldo legislativo y a una población cada  vez más concienciada y educada al respecto; pero siendo ese aparente buen estado de salud  tan solo parcial.

    En mi opinión personal quizá no sea suficiente con pensar o escribir en una normativa (ya sea una ley de ámbito nacional o un protocolo de una empresa) que se promueve la igualdad y diversidad. Si se es LGTB-friendly, creo que además de serlo hay que parecerlo. Iniciativa y proactividad pueden ser buenas actitudes a incorporar por parte de esos centros para mayores que no lo están teniendo verdaderamente en cuenta; y empezar así contribuir a que las personas mayores tengan mayor certeza de que podrán seguir siendo ellas mismas también llegado el caso de vivir en un centro de esas características.

  Para terminar deciros a modo de curiosidad que esos ambientes laborales respetuosos que he conocido en UK, también destacan para mi por ser sitios superalegres, donde el personal esta de muy buen humor y las risas forman parte de la jornada siempre que se puede, entre el personal y también con lxs usuarixs; donde estos se arrancan a cantar espontáneamente….y lxs demás se le unen y de repente te encuentras en un comedor lleno de octogenarios cantando a capela en un concierto improvisado (verídico); donde también se ponen a bailar si se tercia…en…fin…a nice sense of freedom… diversas piezas de un mismo puzzle que parecen encajar bajo una especie de simbiótica interconexión. Hasta el gato parece el felino más feliz sobre la faz de la Tierra. Falta un cartel en la puerta principal  que diga: “Bienvenidxs a la nueva realidad”.

Cristina Jiménez Baños

jueves, 4 de junio de 2015

Carta a una periodista

     Existen profesionales... Que lo serán.... Nadie soy yo para dudarlo... Que aspiran escribir un articulo sobre las personas mayores LGTB, como si se tratase de una estadística sobre la calidad de una telefonía móvil. Recibí una llamada de teléfono de una periodista que necesitaba hacer un reportaje, rápido, sin implicación, sin sentimientos.... Un reportaje "Charter"


     Pretendía la buena señora, una entrevista por teléfono, en la que debía responder a un cuestionario estúpido, para un articulo de un periódico de tirada nacional. Debía salir dicho articulo al día siguiente y según la periodista, debería demostrar, si existía la homosexualidad descubierta o reconocida después de los 50 años. No deseo por respeto a este colectivo de personas, describir el contenido de la conversación, pero si os contaré que le hice un ruego a la "reportera dicharachera" y fue que, desde mi personal opinión, debería tener un poco mas de empatía con estas personas y bastante menos soberbia. 


     Si querida periodista... Si... Existe un colectivo que "salió del armario" después de los 50 años. Un colectivo de hombres y de mujeres que han sufrido y aún sufren víctimas de sus propias realidades. Fueron considerados delincuentes, degenerados y enfermos hasta la década de los 80 y hoy todavía tienen difícil aceptación  en algunos círculos. Aún podemos escuchar "chistes de mariquitas" y descubrir miradas de desaprobación en algunos espacios sociales. Estos protagonistas de tu reportaje señora periodista, optaron la mayoría, por la invisibilidad en su juventud. Fue una generación de tristes hombres y mujeres escondidos en sus propias mentiras a las que alimentó el miedo. Sermones en púlpitos advertían sobre el pecado por ir "contra natura", risas y burlas sobre el diferente, exclusión familiar y social... Emociones en definitiva, que fueron caldo de cultivo para que sentimientos de culpa afloraran en las personas homosexuales. 

     Otros, lucharon por su derecho a amar, recibieron palizas, se les echó de sus trabajos, se les señaló en sus barrios y se les sacó de una sociedad que les pertenecía, mientras sentían la culpa de la vergüenza familiar. Entraron en cárceles sin haber cometido mayor delito que amar a alguien de su mismo sexo y algunos murieron por la rabia y la intolerancia de otros. Este panorama alentado por una sociedad conservadora y ultra católica que aún colea en la actualidad, disuadió a muchas personas homosexuales a reconocerse y a aceptarse. Tanto en el entorno rural como en el urbano coexisten personas que aún sufren el estigma de años de vacío, de incomprensión, de rechazo... En las grandes ciudades es mas fácil perderse y pasar inadvertidos, pero en los pueblos pequeños, donde todo el mundo se conoce y no puedes esconderte de las miradas de la gente, el trato  al  diferente,  es un  dardo envenenado que excluye.


     
     A pesar de este camino de obstáculos de vida, poco a poco y acompañados de muchos miedos y ansiedades, existe un colectivo que tímidamente va "saliendo del armario" Explicaciones a hijos ya mayores, confesiones ante su propio espejo... Reconociéndose.... Respirando cuando el aire apenas llega a tus pulmones, debido al peso de la culpa por ser distinto y formar parte de un colectivo maldito durante décadas.

     Es un colectivo que tímidamente comienza a ver la luz, a atreverse, a asomarse, a ser ellos mismos, a empoderarse y tomar las riendas de su vida. Es un colectivo de personas homosexuales que se está encontrando, que está confluyendo en un camino común y amable y que solo pretenden ser "ellos mismos" Es un colectivo que lucha contra la heteronormatividad, un colectivo señora periodista, que clama porque personas como Ud. no presupongan, juzguen, osen, se atrevan y nos marquen "la hoja de ruta" sobre como "abandonar nuestro armario."

     Solo eso, señora periodista... Casi nada.....!!!!!!!


Rebeca "El Ave Fénix"

martes, 2 de diciembre de 2014

ADOLESCENCIAS TARDÍAS

Hombres y mujeres homosexuales de diferentes edades unidos por una vivencia común, una nueva etapa en la que se encuentran que les hace sentirse extraordinariamente bien o no: su adolescencia tardía.


    ¿Qué ocurre cuando uno tiene 40 años, o 50 o 60 y decide que por primera vez se va a dar la oportunidad de ser aquella persona que en realidad es? No es que se sienta poseído por una nueva identidad sino que esa que permaneció amarrada, oculta en su interior se abre camino y siente el permiso para expresarse por fin.

    Cuando ese sentimiento llega lo hace con una fuerza imparable y ni la propia persona es capaz de frenarla. Puede que despierte por un estímulo exterior, algo ocurre fuera que te desequilibra y tomas conciencia de que el momento ha llegado. Puede ser una persona, un hecho o una experiencia vital que te lleva a plantearte qué quieres vivir y quién quieres ser… por fin.

    No importa el cómo sino el dónde nos coloca. La emoción y las ganas de vivir por fin tu identidad, de dejar de ser tu mayor desconocido y empezar a ser tú crea una activación interior que te arrolla y te catapulta al exterior. Y aquí empieza todo. Es una etapa nueva, de descubrimientos, de búsquedas y de nuevos códigos. Quieres relacionarte, conocer a tus iguales y formar parte de ellos. A la vez quieres sentir y experimentar todo aquello que tanto negaste. Sentir el deseo, expresarlo, vivir las atracciones por el otro y también los enamoramientos, preparado para todo lo que tenga que venir.

    Esta nueva etapa es un momento de revolución y de transformación vital y como todos necesita de un tránsito. A veces es vivida como el paso de un extremo a otro como quien se pasa toda su vida a dieta y un buen día se da el permiso para quitar la restricción… quiere probarlo todo, olerlo, sentirlo, digerirlo… Puede que le lleve al otro extremo, es normal el paso de un extremo al otro y puede que entonces tenga atracones e indigestiones varias… aprenderá a comer, sin duda, es un proceso que requiere de un tiempo.

    Como tal adolescencia es un momento de búsqueda de identidad y de conductas que tienen que ver poco con la razón y mucho con la autoafirmación y las emociones.

    Puede darse expresiones que tienen que ver con la exaltación, las ganas de experimentar, ensayo y error,  que se traducen en relaciones breves y cambiantes, bajo nivel de compromiso, apertura a tipos de relaciones nuevas, enganche a estímulos fuertes y excitantes, relaciones basadas en la admiración e idealización por el otro… ¿no nos suena todo esto realmente a adolescencia?

    Hombres especialmente de 40 o 50 años que empiezan su vida como gays y rompen con todo. Abandonan viejas estructuras y redes para crear nuevas que se lanzan a conocer a otros hombres, maduros o jóvenes con quienes  celebrar  la asunción de su nuevo estatus. Que no salte ninguna alarma, no creemos estados de excepción… todo lo que les está pasando es absolutamente normal. Las experiencias son regalos que nos trae la vida y por más ridículas o extremas que parezcan, todas tienen sentido.

    Tienen que ver con mecanismos adaptativos que se producen como respuesta a procesos internos muy profundos de cambio. La única dificultad puede ser que nos quedemos ahí, que nos identifiquemos tanto con esa etapa que sintamos que ese es nuestro lugar.

    Igual que la adolescencia da el relevo a la etapa adulta así entiendo que estos hombres y estas mujeres que en ella se encuentran un día pasarán a la siguiente y la recordarán con la chispa que tuvo.
Avanzar como siempre es lo importante, pero hacerlo desde lo vivido y experimentado, sin negar nada y aceptando cada tiempo como viene y con lo que nos ofrece.

    Cuando pase la agitación y la tormenta llegará la pausa y el cielo abierto para crear nuevas relaciones, nuevos vínculos y para sentir que estamos en nosotros y que estamos realmente vivos. Adelante con ello.

Por Marta Pascual - Sexóloga y Psicóloga

domingo, 16 de noviembre de 2014

CENTRO SOCIO-EDUCATIVO DE MAYORES LGTB

    En momento de falta de proyectos ilusionantes, donde pareciera que estamos en las trincheras resistiendo que pase el chaparrón y que podamos salvar algo de la quema, la llegada de aire cálido, fresco y amable nos anima y sobre todo nos hace pensar, acercarnos para comprobar si es real, impregnarnos de su espíritu y salir con nuevas fuerzas.

    La apertura de la Sede Social de la Fundación 26 de Diciembre, está siendo un acontecimiento importante para todo el colectivo LGTB-H. Esta situación nos colma de alegría al demostrar que todavía hay gente buena y con ganas de cambiar el mundo, una tarea ardua y compleja pero que, pasito a pasito, algunos locos/as lo consiguen. Aquí viene la frase de nuestro Constantino Cavafis:

 “Solo quien tiene sueños tiene la posibilidad de poder verlos realizados.”

    Si era un sueño, un sueño que empieza a despertar, a pasar del mundo del deseo al mundo real; el poder disfrutar de los sueños darles formas, acunarlos, darles nombres……….momentos que te llenan de satisfacción, porque no estábamos locos como te decían, éramos unos ilusos…..pobrecitos……….en estos momentos no somos importantes………dedicaros a otra cosa…….pero con eso ya se contaba. Toda idea, proyecto que no se ajusta a la norma, es como si estuvieras nadando contra corriente, como si  te ponen palos en las ruedas.



    El disponer de un espacio independiente sí que te hace libre, libre y responsable a la vez. Un espacio de construcción, abierto donde podemos planificar, diseñar, pensar, discutir, preparar como queremos que este sea. Participar es la palabra clave, somos parte activa y entre todas y todos vamos a construir un lugar de activismo, visibilidad, creatividad, ayuda mutua, de respeto de proyección, un espacio que nos va a representar, un lugar para educar, encontrarnos y es curioso que sea de mayores, esas personas que se nos condenaba a esperar “el último viaje” como nos dice Machado, nos juntemos y con esas pocas fuerzas, la pongamos al servicio de lo común y consigamos todo un vendaval, que descoloque ideas, pensamientos y murallas construidas por la ignorancia.

    Tampoco es extraño que estas generaciones de personas mayores retomen esas fuerzas, pues lo han vivido ya en sus carnes: lo malo,  la persecución, el miedo, la cárcel, el armario…….; y lo bueno: la ilusión, los cambios, los derechos, la participación en el proceso de cambio social, el saber de primera mano la fuerza que podemos tener si nos unimos si tenemos proyectos, sueños, ganas de dejar huellas, de decir que he vivido y quiero seguir viviendo, participando, aprendiendo, creciendo como persona que soy, para conseguir aquella felicidad que durante siglos nos han intentado robar, poniéndola en otro lugar y no, sabemos que está aquí.


    Estamos construyendo la felicidad, sí, una felicidad del día a día, el tener una mano amiga que te ayuda a destruir la soledad obligada, un espacio para compartir, acoger, apoyarnos y aprender. Si eso va a ser este  espacio que, como hay que ponerle nombre le llamaremos Centro Socio-Educativo de Mayores LGTB-H, ahora falta el apellido y esperamos que algún mecenas nos ayude económicamente a acelerar el proceso que ya está en marcha.

    Tener un espacio donde nos encontramos, compartimos desayunos, charlas, comidas, actividades, organizamos campañas, trabajamos las artes escénicas, recuperamos a compañeras y compañeros que fueron pioneros y abanderados de la visibilidad de nuestra orientación sexual y de género, que tuvieron que pagar un alto precio y que nos siguen entregando su saber hacer, cantando, bailando y contando que es un lujo ver como se arrancan a cantar y nos ofrecen todo su arte, y ahí  es cuando  se nos pone la carne de gallina y le damos nuestros más intensos y agradecidos aplausos, esos aplausos que hacía mucho tiempo que no escuchaban.



    Esta nueva experiencia depende de todas y todos nosotras en que llegue a buen término, implicándonos, según nuestras posibilidades, en una palabra: apoyándola. 

Por Federico Armenteros
Presidente de la Fundación 26 de Diciembre
http://www.fundacion26d.org/

domingo, 31 de agosto de 2014

La invisibilidad de los Mayores LGTB

Cuando una persona quiere mostrarse a los demás, intenta que se manifieste lo mejor de sí mismo, su lado bueno, sus mejores cualidades, físicas, y de todo tipo de valores, deseando,como mínimo, caer bien a la primera. Los mayores no podemos ser competitivos con los jóvenes, en una sociedad en la que la buena imagen física, la belleza juvenil es primordial. Los mayores LGTB nos dejamos ver poco, pero… ¿se nos desea ver? Digamos que esto es, también, cosa de dos. La mirada del otro, pasa de largo, casi siempre, sea directamente o a través de una cámara fotográfica o de vídeo sin pararse en los mayores.

“SOMOS INVISIBLES Y ADEMÁS NOS HACEMOS INVISIBLES”

A la generación actual de mayores LGTB, las libertades conseguidas por tan larga y densa lucha de nuestros colectivos nos han llegado algo tarde, cuando teníamos demasiadas cicatrices de miedos, persecuciones, discriminaciones familiares, escolares, laborales, cuando no detenciones policiales o penas mayores. Iniciamos nuestra vida en medio del oscurantismo, y de la represión total, del rechazo social a nuestra orientación sexual, desde  la niñez. La consecuencia natural es intentar pasar desapercibido tanto estando solo como en grupo. Todos hemos elaborado nuestros mecanismos de defensa para poder seguir viviendo y no deseamos perderlos, lo cual conduce a la soledad, sobre todo, porque, por ley de vida, nos han desaparecido nuestros familiares e incluso los amigos más queridos.


La mayoría de nosotros no hemos construido nuestra propia familia, vivimos solos  y de la soledad se puede iniciar un camino peligroso, incluso, hasta el  abandono de nuestro propio cuidado personal. Por eso, tal vez, necesitamos más que nadie una mano amiga, que no nos rechace por nuestra doble condición de mayores y de pertenecer al colectivo LGTB…

¿Cómo se puede conseguir esta ayuda? ¿Quién va a comprender a cualquiera mejor que un similar? ¿Con quién se puede estar relajado, sereno y a gusto aunque sea en una mínima relación de camaradería? Con el semejante, con quien no es preciso justificarse, ni competir, solamente estar, es decir con otras personas de nuestro colectivo que posean unas características afines.

Aplicando los porcentajes de la escala de Kinsey a nuestros Mayores, se obtiene que somos, en nuestra Comunidad de Madrid, varios miles de personas LGTB, unas viven solas, muchas, por cierto; otras tantas residen muy armarizadas, en el trasfondo de un armario muy oscuro y profundo, en el que no existe el más mínimo lazo de unión ni de solidaridad con nadie. Hay quien puede tener alguna enfermedad, o discapacidad más o menos severa. ¿Con quién hablan? ¿Con quién se relacionan? Solamente una minoría, muy minoría, está sociabilizada entre sus compañeros LGTB…


Estos son unos pocos matices de la invisibilidad del Mayor LGTB, como el de no creernos nosotros mismos las libertades conseguidas o el temor a que no nos puedan ser aplicadas a nuestra propia situación  y, el miedo al rechazo de nuestro entorno más próximo.
Es el momento de intentar paliar esta problemática.

LOS MAYORES LGTB... TAMBIÉN EXISTIMOS

Con nuestras deficiencias pero también con muchas ganas de seguir contribuyendo a la sociedad y más concretamente a las personas de nuestro colectivo, a hacernos visibles, no solo en pequeños grupúsculos sino como el número importante que somos, es decir conseguir el EMPODERAMIENTO de los Mayores LGTB, y que por fin un día, no lejano, desaparezca esa situación que tanto daño nos hace la INVISIBILIDAD.

Por Ramón Arreal
Coordinador del grupo de Mayores de Cogam