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martes, 6 de junio de 2017

Por qué soy voluntaria de COGAM

    Hace dos años percibí que la parcela de mi vida afectivo-sexual no estaba completa. Soy bisexual y en ese momento tan solo conocía a otra persona bisexual. Ser el único ejemplar de tu especie hace que no crezcas plenamente. Somos animales sociales, necesitamos el contacto y reflejo de nuestros pares.

    Tecleé “bisexuales Madrid”. “Bisexuales — Colectivo LGBT+ de Madrid – Cogam” me saludó desde el primer puesto del buscador. Escribí con pulso vergonzoso un correo sin saber qué decir mientras narraba prácticamente todo mi vida. «¿Quién recibirá mi correo? ¿Alguien lo leerá? ¿Qué pensará? ¿Me contestará?», un ligero temor me asaltó tras cliquear ‘enviar’.

    Carlos, el coordinador del Grupo de Bisexuales de COGAM, recibió mi correo, lo leyó y me contestó. “Aunque este sábado no toca reunión, hemos quedado para organizar la celebración del Día Internacional de la Bisexualidad”. «¡Guau! Hay un día internacional enterito para la bisexualidad». Tras un año trabajando con Carlos codo con codo en el año temático celebrado por la FELGTB2016 Año de la Visibilidad Bisexual en la diversidad sé  lo que Carlos pensó al leer mi correo. No porque me lo haya dicho él, sino que me lo ha mostrado al ir conociéndolo y volviéndose una persona importante en mi vida.

    El sábado por la tarde fui a la calle Puebla número nueve. En el salón de actos de la sede de COGAM siete personas en torno a una mesa alargada decidían cómo diseñar la pancarta que se hondearía en la plaza de Callao el miércoles venidero, veintitrés de Septiembre. Me recibieron y trataron con enormes sonrisas de comprensión, franqueza, respeto y cariño. Tras unas horas de grato trabajo y enriquecedora conversación fuimos a tomar un vino. Me sentía como en casa; con mis pares.

    Durante más de un año fui, segundo y cuarto sábado de cada mes, a las reuniones y actividades organizadas por el grupo de Bisexuales. En todas, sin excepción, me recibieron y trataron con enormes sonrisas de comprensión, franqueza, respeto y cariño. Tras todas ellas fuimos a tomar un vino, sintiéndome como en casa; con mis pares. A través de todas ellas, en forma de conversaciones, charlas y talleres sobre bisexualidad y rodeada de un generoso grupo de personas bisexuales y no bisexuales, me he sumergido en mis entrañas afectivo-sexuales. Conozco y adoro mi bisexualidad. Pero esto, si me lo permitís, lo relataré otro día J.


    Hace dos años percibí lo beneficioso que hubiese sido para mí si a mis quince años (el momento de mi despertar romántico-sexual) el Grupo de Educación me hubiese explicado que se puede ser bisexual, heterosexual, homosexual… Imagino a tres personas adultas de diferentes generaciones, identidades de género y orientaciones afectivo-sexuales frente a mí, en clase. A través de sus palabras me transmiten que no soy anormal por ser bisexual, todo lo contrario, «lo que pasa es que mi orientación, poco habitual, no es la normativa». “Así que vive sin miedos ni complejos ni culpas”. Soy voluntaria de esta gran familia educativa porque deseo ser esa adulta que yo no tuve. Mientras tanto, os presento orgullosa al Grupo de Educación de COGAM

    Hace dos años fui a la calle Puebla número nueve. Si no hubiese ido yo no sería la persona que soy. COGAM es fuente inagotable de personas fascinantes que irradian empatía, altruismo, amor y fraternidad. De vivencias extraordinarias que me enriquecen y desarrollan.


    COGAM es para mí más que una asociación LGBTI, más que voluntariado. Es parte de mi vida, parte de mí. 

Tania Criado
Voluntaria Educación COGAM
Vocalía de Salud - Junta Directiva

jueves, 29 de septiembre de 2016

30 AÑOS HACIENDO HISTORIA

    COGAM celebra su 30º aniversario, llegando a la treintena como un referente del activismo por la lucha de los derechos LGTBI, aunque el camino durante estas tres décadas no siempre fue sencillo. Intentaré, a través de este artículo, traer a la memoria de las personas que llevan años luchando en COGAM, buenos recuerdos  y ayudar a conocer la historia del Colectivo a los, prácticamente, recién llegados.

    Nos tenemos que remontar a los años 70 para ver el nacimiento de los primeros movimientos por la lucha de los derechos LGTBI en España, cuyas primeras reivindicaciones  se centraban, básicamente, en la derogación de la Ley de Peligrosidad Social, ya que hablamos de una época en la que ser homosexual o transexual en España estaba considerado un delito. Así que, la primera gran victoria de estos movimientos se da el 26 de diciembre de 1978, cuando, el entonces presidente, Adolfo Suárez, retiró la homosexualidad de dicha ley, cambiando su nombre por el de Escándalo Público.

    Pocos años después, en 1983, se funda la Asamblea Gai de Madrid (AGAMA), de la que nacería COGAM (Colectivo Gay de Madrid) en 1986, de la mano de Manolo Trillo, Emilio Gómez Ceto y Rafael Luz Sánchez, entre otras personas. Un año después, en 1987, COGAM empezó a publicar la revista Entiendes…?, dirigida por Pedro Antonio Pérez, de gran importancia para la difusión de las reivindicaciones y acciones del Colectivo. En 1992, COGAM crea la FELG (Federación Estatal de Lesbianas y Gays) junto a Casal Lambda y CRECUL (Comité Reivindicativo y Cultural de Lesbianas), a las que posteriormente se unirían más asociaciones como Colectiu Lambda de Valencia, NOS de Granada o SOMOS de Sevilla en 1998...; conformando poco a poco lo que hoy conocemos como FELGTB.

Los primeros años de COGAM estuvieron marcados por el estigmadel VIH, así que el Colectivo comenzó repartiendo propaganda preventiva en los lugares de ambiente y, ya en los años 90, se iniciaron campañas de información y sensibilización en colaboración con la Comunidad de Madrid. Entre los años 1997 y 1998, el Centro Nacional de Epidemiología, el Instituto de Salud Carlos III, la Secretaría del Plan Nacional sobre el SIDA y COGAM, realizaron, entre los lectores de la revista Entiendes…?, uno de los mayores estudios sobre conductas sexuales de riesgo y el uso de medidas de prevención para evitar el contagio del VIH.

    Por otro lado, se puede decir que, prácticamente desde sus inicios, COGAM siempre tuvo dos vertientes: una más reivindicativa y otra más social.

    En el ámbito reivindicativo, COGAM siempre luchó por una ley antidiscriminatoria y por una ley de parejas. En un primer momento se luchó por un registro de parejas de hecho y, posteriormente, por el matrimonio igualitario. En este aspecto, se llevaron a cabo varias acciones, quizá las primeras más destacables se dieron en noviembre de 1995. El 19 de noviembre se ofició una boda simbólica entre las estatuas de Don Quijote y Sancho Panza, situadas en Plaza de España; mientras que, dos días después, seis parejas (dos de lesbianas y cuatro de gays) trataron de casarse realmente en el Registro Civil de Madrid, evidente con escaso éxito, aunque consiguiendo que, por fin, la prensa se hiciera eco de esta reivindicación, que para el Colectivo ya era un paso de gigante. En el año 2003 se llevó a cabo una acción similar, con Pedro Zerolo como uno de los contrayentes y la asistencia de Trinidad Jiménez e Inés Sabanés como testigos, con mayor repercusión mediática. Por último, el 25 de noviembre de 1995, COGAM es uno de los convocantes de la primera manifestación a nivel estatal exigiendo la igualdad de derechos LGTBI, y que supone el primer gran éxito de asistencia a una concentración de este tipo. 

El final feliz de esta andadura creo que la conocemos todos, evidentemente es la modificación de la ley que permitió el matrimonio igualitario en 2005, tras tantos años de lucha. Pero la consecución de este logro no significó la relajación del Colectivo, ni mucho menos, no hay que olvidar que, por ejemplo, en este mismo año 2016, se han aprobado dos importantísimas leyes como son la Ley integral de Transexualidad y la Ley de protección integral contra la discriminación por diversidad sexual y de género de la Comunidad de Madrid.¡Y lo que queda por luchar!

    COGAM también estuvo presente, desde sus inicios, en lo que actualmente conocemos como Orgullo LGTBI, aunque antes recibía otros nombres como “Día de Liberación Gay”. Eran manifestaciones muy diferentes a las que se celebran hoy en día, ya que solamente tenían carácter reivindicativo y eran poco concurridas. Desde 1987, dichas manifestaciones terminaban con una besada general en la Puerta del Sol como acto de repulsa y protesta, ya que, el 19 de septiembre de 1986, una pareja de lesbianas fue detenida en ese mismo lugar por besarse, bajo la acusación de escándalo público.

    En 1996, la asistencia a la manifestación empieza a crecer y Shangai saca la primera carroza, capitaneada por Alaska, perfilando lo que serían los Orgullos venideros. En 2005 ya se puede hablar de una asistencia multitudinaria, con dos millones y medio de personas; en 2007 se celebra el Europride en Madrid y, como muchos sabréis, el año que viene celebraremos en WorldPride y el Europride en nuestra ciudad.

   Durante estos 30 años de lucha por nuestros derechos, COGAM también se ha encontrado con muchas trabas y zancadillas. La primera destacable se produjo en el año 1992, cuando el concejal del Partido Popular, Ángel Matanzo, trató de clausurar la sede de COGAM, entonces situada en la calle Carretas. Para evitar dicho cierre, los voluntarios hicieron turnos de 24 horas en el local y consiguieron, no sólo permanecer abiertos, sino el aumento del número de socios y simpatizantes por la repercusión que se le dio a la noticia. Después vendrían otras zancadillas de sobra conocidas, como algún que otro recurso de anticonstitucionalidad…

    En el ámbito social, COGAM, desde muy pronto, empezó a fraguar la asociación que conocemos hoy en día. En su primera sede, en la calle Barbieri, ya había reuniones semanales del grupo gay y, en 1989, se crea una asesoría sexológica telefónica, conocida como Sex-Inform. En 1990 se crean los Premios Triángulo, siendo agraciado con el primer Triángulo Rosa el escritor Josep Vicens Marqués y con el Ladrillo Rosa, como no, Ángel Matanzo. En 1991 se crea Gay-Inform (la actual Información LGTB+), de vital importancia en su momento, ya que fue el primer servicio telefónico de asistencia a gays y lesbianas de España. En 1993 nacen los grupos de Jóvenes, Mujeres y Entender en +, mientras que, un año después, lo haría NEXUS. De manera paulatina se irán añadiendo nuevos grupos y asesorías, hasta llegar a ser el COGAM que conocemos hoy en día.

    No he pretendido abrumaros con una lluvia de fechas y siglas, que las hay y muchas, sino que he preferido dar pequeñas pinceladas que hablasen, sobre todo, de lucha, valentía y personas. Personas que habrán celebrado aniversarios en la calle Barbieri, cuando todo echó a andar; o, brevemente, en la calle de La Palma; o en ese pasaje comercial de Carretas, odiado por el señor Matanzo; o en el primer local con acceso directo desde la calle, de Espíritu Santo; o compartiendo un café (o lo que sea) en la cantina de la calle Fuencarral; o compartiendo sede con la FELGTB, en la calle Infantas; o en la calle Puebla, dónde seguiremos celebrando. Personas que se han manifestado por Carretas con gorra y gafas de sol, para ocultar su identidad; personas que se han manifestado en el Paseo del Prado y han visto pasar carrozas repletas de identidades. 

    Personas voluntarias en los grupos y en las asesorías; socios y socias; simpatizantes y participantes de las actividades que COGAM ofrece. A los que han estado, a los que estáis y a los que estarán, hay que deciros: ¡FELICIDADES!

Miriam Guijarro Río
Voluntaria Información LGTB+ y CogamTV

domingo, 18 de septiembre de 2016

POR QUÉ ES NECESARIO REIVINDICAR LA BISEXUALIDAD

Vivimos en una sociedad en la que cada vez están más aceptadas las relaciones entre personas del mismo sexo. Pero algo que de por sí es una buena noticia ha tenido como contrapartida que cada vez haya una menor reivindicación de las orientaciones sexuales distintas a la heterosexualidad. En las mismas calles de Madrid no es raro ver parejas de chicos o chicas expresando su amor con libertad, algo que hace treinta años solo se podía soñar. No hace falta que estas parejas nos digan su orientación sexual, nosotros ya vamos a asumir que son gais o lesbianas, pero… ¿es esto realmente así? No, al igual que tampoco tienen por qué ser heterosexuales todas las personas en pareja con alguien de otro sexo.

    La diversidad humana goza de un amplísimo espectro de afectividades más allá de la homosexualidad y la heterosexualidad, algo que puede resultar complejo de denominar por medio de nuestro lenguaje. Debido a esta complejidad, en COGAM y en las demás entidades pertenecientes a FELGTB definimos bisexualidad de una forma muy abierta acuñada por la activista Robyn Ochs en 2010: Labisexualidad es la orientación sexual de quienes sienten atracción sexual, emocional y/o romántica hacia personas de más de un género y/o sexo, no necesariamente al mismo tiempo, de la misma manera ni con la misma intensidad. Esto implica que las personas bisexuales podemos sentirnos atraídas hacia personas cis, personas trans (incluyendo personas de género no binario), personas intersexuales etc.  más allá del binario hombre-mujer. Por supuesto, hay otras orientaciones no monosexuales como la pansexualidad o la plurisexualidad con distintos matices. Pero en este artículo no vamos a profundizar en este tema.

    Entonces, si existe la bisexualidad… ¿Por qué asumimos que las parejas que nos encontramos en las calles de nuestra ciudad están formadas por personas homosexuales o heterosexuales pero nunca bisexuales? La respuesta a esto se encuentra en el monosexismo, una estructura social que todos tenemos más o menos interiorizada y que solo contempla que las personas puedan sentirse atraídas hacia un solo sexo o género. Por eso hay una permanente falta de información sobre la bisexualidad en nuestra sociedad y esta ignorancia es la raíz de la bifobia, es decir, el conjunto de sentimientos y comportamientos negativos hacia las personas bisexuales. Debido a que el monosexismo afecta a toda la sociedad, la bifobia está presente en todos los niveles incluyendo los colectivos de personas LGT y las propias personas bisexuales.

    Sí, a nosotros también nos afecta directamente la falta de información sobre la bisexualidad en nuestra sociedad. ¿Cómo vamos a reafirmarnos en nuestra propia orientación sexual si no sabemos que es siquiera una opción válida? Este autodesconocimiento está agravado por el hecho de que a día de hoy no hay apenas personas españolas con peso mediático que se declaren bisexuales y que puedan servir de modelo a quienes estén descubriendo su bisexualidad, del mismo modo que Jesús Vázquez o Boris Izaguirre sirvieron de modelo para muchos hombres homosexuales en su momento. Afortunadamente sí hay algunas personas de nuestra sociedad que han hecho visible su bisexualidad como la escritora Lucía Etxebarría o el bailaor Joaquín Cortés. Al principio de este año, Paco León afirmó en televisión que cuando conoció a su mujer él tenía novio. ¡Y en horario de máxima audiencia! Sin embargo, más tarde negaría ser bisexual en varias entrevistas ya que rechaza las connotaciones binarias de la etiqueta pero aun así fue un gran gesto de visibilidad.

    Tampoco es fácil encontrar referentes bisexuales en la cultura. La ficción televisiva de nuestro país ha dado personajes homosexuales memorables como fueron Mauri y Fernando de Aquí No Hay Quien Viva o Irene Larra de la exitosa El Ministerio del Tiempo. Sin embargo, todavía no ha habido ningún personaje bisexual para el recuerdo. En EEUU la bisexualidad tiene cada vez más presencia en la televisión pero a través de personajes en los que no se puede confiar, con tendencia a la infidelidad, con carencia del sentido de la moralidad y con claras tendencias autodestructivas (GLAAD et al)¹.

    Y es que estos estereotipos son una de las formas más comunes de bifobia, al mismo nivel que la negación de la existencia de la bisexualidad. Es más, la existencia de la bisexualidad esa menudo reconocida para mostrar una imagen estereotipada de la misma, en muchos casos muy alejada de la realidad. Por ejemplo, la sociedad asume de partida que las personas bisexuales somos promiscuas, viciosas, o no monógamas. Y pese a que estas tres cualidades no son algo negativo (ya que cada uno es libre de hacer con su vida lo que quiera), que sean atribuidas a las personas bisexuales por el mero hecho de serlo sí que lo es. No es raro encontrar personas bisexuales que hayan sido rechazadas por sus amantes porque tener una pareja bisexual les genera una gran inseguridad debido a la creencia de que siempre va a echar de menos algo del otro sexo. Otro caso muy común es que las personas bisexuales son a menudo consideradas homosexuales en el armario que todavía no han aceptado su “verdadera” orientación. Las mujeres bisexuales además, son muchas veces tratadas como un mero objeto de deseo para los hombres heterosexuales debido a que en el imaginario patriarcal la fantasía del trío del hombre con dos mujeres está muy presente.

    Este cúmulo de situaciones bifóbicas fruto del monosexismo y el patriarcado son la causa de que la bisexualidad sea la orientación más estigmatizada de todas. Y este estigma provoca entre otras cosas que las personas bisexuales nos sintamos menos cómodas con nuestra propia orientación que gais o lesbianas² o que seamos menos propensas a salir del armario³. Cosas que en definitiva, nos hacen ser menos felices 4

    Para luchar contra esto una de nuestras mejores armas de las que disponemos es la reivindicación de nuestra propia existencia. La simple afirmación “soy bisexual” (o pansexual, plurisexual, etc.) es la mejor forma que tenemos para que la sociedad sepa que estamos ahí y es el primer paso para conseguir una sociedad menos ignorante y menos monosexista.

    Este año 2016 ha sido declarado Año de laVisibilidad Bisexual en la Diversidad por FELGTB y es una oportunidad de oro para que las personas bisexuales seamos visibles. Es el momento de decir “aquí estamos” y que toda la sociedad escuche. Y todavía más importante, es el momento de mostrar mediante nuestra visibilidad que la bisexualidad es una opción válida, que no tiene por qué ser una fase y que no tenemos por qué ser como esos estereotipos dictan que seamos. De esta manera se contribuirá a que otras personas bisexuales acepten su orientación y con el tiempo también se hagan visibles. Tenemos que ser conscientes de que hablando abiertamente y con naturalidad de nuestra orientación no sólo estamos hablando de nuestra vida privada, estamos poniendo en marcha toda una maquinaria social que poco a poco nos irá dirigiendo a una sociedad con más libre de bifobia. Cuando reivindicamos la bisexualidad, también estamos reivindicando la riqueza de la diversidad humana, algo que contribuirá a que otras realidades de la diversidad sexual y de género todavía desconocidas (asexualidad, géneros no binarios…) puedan abrirse paso en la sociedad y visibilizarse.

    Por todo esto el 23 de septiembre de 2016 las personas bisexuales estaremos reivindicando nuestros derechos en las distintas ciudades de España. El pasado Orgullo fue un momento histórico que marcó un antes y un después en la percepción de la bisexualidad en nuestro país.  Hagamos que este 23 de septiembre también lo sea. CELEBRA CON NOSOTRXS EL DÍA DE LA VISIBILIDAD BISEXUAL. VIERNES 23 DE SEPTIEMBRE NOS VEMOS A LAS 20H EN PZA. CALLAO!!!

Carlos Castaño Rodríguez
Coordinador Grupo Bisexuales de COGAM y miembro del equipo de trabajo del Año de la Visibilidad Bisexual en la Diversidad
@carlcr_

Referencias:

1. GLAAD -Where we are on TV Report 2015: http://www.glaad.org/whereweareontv15

2. Adaptation to Sexual Orientation Stigma: A Comparison of Bisexual and Lesbian/Gay Adults. Washington University (2007)

3. “Open University Bisexual Report”. MegBarker, Rebecca Jones, Chistina Richards, Helen Bowes-Catton and others.

4. Supporting and Caring for our Bisexual Youth. Human Rights Comission (2014)

sábado, 24 de octubre de 2015

OCTUBRE TRANS 2015

Me han dicho que escriba que significa para mi el octubre trans y he decido expresar mi voz no como vocal de un área trans sino como madre de una niña trans y lo que esto supone en mi día a día. Últimamente parece que el hecho de salir hablando madres y padres con hijas e hijos trans empieza a resultar molesto sobre todo a estamentos administrativos lo cual me hace pensar que ya se ha acabado para estos el hacer oídos sordos. También agradezco que en algunas de estas esferas se nos dé la oportunidad de darles voz a nuestros niños y niñas.

Hay sentimientos que tengo de manera reciente que son la sorpresa y la decepción ya que en espacios donde nos suponíamos protegidas las familias, vemos que no es del todo así. Las personas adultas creen que se les da demasiada importancia a los niños y niñas trans, que se habla demasiado de ellas y de ellos, y además que las voces de sus familias y representantes no son los suficientemente válidas para expresar lo que sienten.

Bueno pues yo creo que se equivocan totalmente, creo que en los niños y niñas está el futuro y que tienen que desarrollar su personalidad sin ninguna traba, que tienen derecho a ser escuchados y que tienen derecho a ser felices a pesar de que muchas personas anteriormente no lo hayan podido ser. Creo que tienen derecho a un nombre y a que se les trate como se sienten, a que puedan estudiar lo que les apetezca y que puedan optar a un trabajo.

Dicho esto, me gustaría aclarar por qué  las familias tenemos derecho  a expresar la voz de los y las peques:

- porque hemos tenido que pasar por un proceso de adaptación para asumir la realidad de nuestros hijos e hijas

-porque hemos tenido que realizar una búsqueda laboriosa de información para poder ayudar y acompañar en este proceso

-porque no hemos tenido que formar y casi especializar para que se nos tome en serio en ámbitos de difícil acceso

-porque hemos tenido que implicarnos en asociaciones para que se  empezara a escuchar la voz de nuestras hijas e hijos

- porque hemos tenido que enfrentarnos socialmente pasando por alto nuestros propios miedos

- porque en muchos casos hemos tenido que visibilizarnos a pesar de la repercusión que este hecho tuviera

- porque también en muchos casos hemos tenido que pasar evaluaciones psicológicas que garantizarán que éramos aptos como padres o madres.


       
 Podría seguir añadiendo porqués a esta lista pero creo que es suficiente para expresar la desilusión en la que se convierte una lucha que debería ser de todos y todas y que se esté convirtiendo en quien se merece más en función de lo que has sufrido


En vez de pensar que todas y todos merecemos lo mismo, RESPETO Y DIGNIDAD.



Violeta Herrero
Vocal de Transexualidad, Lesbianas y Migrantes de COGAM


domingo, 28 de junio de 2015

Mi Orgullo

Quedan apenas unos días para que vuelva a tener lugar en Madrid la mayor Manifestación que se convoca en nuestro país y una de las mayores de Europa, la del Orgullo de lesbianas, gais, transexuales, y bisexuales.

Y con esta certeza quiero relatar mi experiencia, mi visión de cómo ha evolucionado el Orgullo y la Manifestación desde la primera vez que participé en ella.

En la primavera de 1993 leyendo un artículo en ELPAÍS sobre Entender en Positivo vi que había un colectivo gay llamado COGAM que tenía su sede en la calle Carretas y me decidí a pasarme por allí, para colaborar en lo que fuese necesario.

Ingenuo de mi, con mi armario bien armado, llegué, me hice socio, pero no hice más. Eso sí, empecé a frecuentar el colectivo, necesitado de hablar con personas como yo, y poco a poco fui participando.
En ese año 1993, si mi memoria no falla y no lo aseguro, la Manifestación que organizaba COGAM discurrió entre la Plaza de Santo Domingo y la Puerta del Sol. Éramos cien, doscientas personas, trescientas, no sé la cifra, pero si sé que quienes lo hacíamos suponíamos una nano partícula de la sociedad civil en el Madrid de ese año, por aquello de la afluencia se entiende.  Yo no tenía experiencia previa y me sentí satisfecho, incluso no tuve tentaciones de llevar careta o algo que me ocultara de terceros, lo cual me sorprende porque nunca he sido muy “valiente”.

En los siguientes años, la Manifestación bien por ese mismo recorrido bien por la calle Carretas, siguió en una tónica muy reivindicativa y no tan numerosa, pero yo ahí orgulloso de defender mi  existencia como persona, como ciudadano, algo que la sociedad sistemáticamente me había intentado hacer renunciar. Porque sí, el orgullo para mi es el triunfo de la dignidad, de la autoestima, del quererte a ti mismo, y si tú no te quieres, difícilmente vas a vivir plenamente.

En la Manifestación, siempre desde mi percepción, hubo un punto de inflexión que fue el cambio de recorrido. El pasar de calles estrechas a recorrer la calle Alcalá, seguidos por los antidisturbios, supuso dar una visibilidad que hasta entonces creo que no habíamos tenido. El recorrido facilitaba que participara mucha más gente y poco a poco la Manifestación se hizo un hueco en el Madrid de los noventa.

Lógicamente la decisión de hacer Estatal la Manifestación del Orgullo supuso su empujón definitivo y lo demás es Historia, con H mayúscula, porque su éxito incontestable catapultó nuestras reivindicaciones hasta niveles que yo personalmente no hubiera imaginado.

El participar en esta Manifestación es algo consustancial para mi, defender mis derechos, reivindicar lo que creo que es justo, y divertirme, porque sí, aunque la gente no lo crea hay tiempo para todo, para la reivindicación y el activismo y para el cachondeo.


Y la Manifestación tiene que seguir creciendo, manteniendo su nivel de exigencia, porque es nuestro principal altavoz, desde donde todo el mundo nos escucha, y hay que seguir aprovechándolo.


Me despido, felicitando y dando las gracias a las voluntarias y voluntarios de COGAM y FELGTB por seguir trabajando por el éxito de la mayor Manifestación, la del Orgullo de lesbianas, gais, transexuales, y bisexuales.

Leyes por la Igualdad Real ¡Ya!





Agustín López Lozano

sábado, 16 de mayo de 2015

Una nueva homofobia necesita de un nuevo activismo

Diez años después de la aprobación del Matrimonio Igualitario, ocho años después de la primera Ley de Identidad de Género, ha llegado el momento de renovar el activismo en defensa de los derechos de personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. Un nuevo tiempo se ha abierto ante nuestros ojos, y resulta ya urgente volver a ajustar los instrumentos de nuestra navegación a través del difícil y peligroso océano de la lucha en pos de los Derechos Humanos, porque se ha producido un evidente cambio en sus mareas: no es ocasión ya de grandes objetivos como lo fuera el Matrimonio, ni de pequeños y puntuales logros como pudiera ser la aprobación del vientre de alquiler, que ciertamente no es más que tangencialmente cuestión que afecte a las personas no heterosexuales y cuya regulación, además de resultar muy gravosa para los derechos de las mujeres, no soluciona más que para unas pocas élites con suficientes recursos económicos un problema que se solventa más adecuadamente reivindicando procesos de adopción más sencillos e inclusivos. Es el momento de evolucionar en nuestro trabajo hacia un único objetivo global: erradicar toda forma de violencia contra lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. Abolir la cultura de la homofobia -y bifobia y transfobia- se ha convertido en una necesidad urgente.

El incremento de las agresiones físicas y la aparición de nuevas formas de discriminación, más veladas y por tanto difíciles de reconocer, nos obligan a reconocer que el discurso tradicional de la intolerancia se ha estilizado. Los ataques clásicos a nuestra dignidad son ahora mucho más sibilinos y acostumbran esconderse bajo una pretensión liberal que no encierra sino el mismo conservadurismo a que estamos acostumbrados, pero disfrazado de falsa tolerancia. Crecen las declaraciones presuntamente permisivas que condicionan el respeto a una forma precisa de actuación para las personas no heterosexuales. Ha nacido la posthomofobia y es necesario volver a aprender a analizar nuestro contexto para que nos sea posible denunciar estas agresiones. Los discursos reivindicativos clásicos, cuando siguen en activo y no han derivado hacia el nada combativo asistencialismo, tan dependiente casi siempre de las mismas instituciones que nos discriminan, siguen siendo necesarios, claro está; pero son insuficientes para ofrecer una respuesta certera a las agresiones que se producen contra todos nosotros y nosotras de manera cotidiana.

Ahora que celebramos el 17 de mayo, Día contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia, es el momento de agradecer a toda una generación de activistas y colectivos su increíble trabajo para asegurarnos una dignidad mínima en las leyes y evolucionar o dar paso a nuevos discursos que señalan adecuadamente las marcas de intolerancia que se mantienen en nuestra cultura. La Igualdad Real, sólo perseguible a través de la senda de la denuncia de las agresiones cotidianas -físicas, verbales y simbólicas-, de la condena de los Delitos de Odio, es y debe ser ahora nuestro nuevo objetivo global. Y nuestro activismo camina y debe caminar hacia esta forma de reivindicación. Con más literalidad que nunca es necesario recordar el célebre "renovarse o morir", y ser consciente de que se ha convertido en imprescindible una nueva forma de activismo que, como escribía Bernardo de Chartres, camine a hombros de gigantes y, precisamente por eso, sea capaz de llegar mucho más lejos con su mirada. Feliz 17M.


Ramón Martínez
@ramonmartz

domingo, 15 de febrero de 2015

Los sueños (colectivos) se hacen realidad, sigamos soñando...

    Hace unos días un amigo se lamentaba de la desmovilización que la obtención del Matrimonio Igualitario había provocado entre la población LGTB. La sensación de que la igualdad ya está lograda y la pérdida de objetivos concretos parece que está desmotivando a mucha gente y las asociaciones no pasan por sus horas más boyantes.

    Aunque hay algo de cierto en esta percepción, me permití y me permito disentir del análisis. No sé si del análisis de mi amigo o del análisis que esa gente puede estar haciendo para alejarse del movimiento LGTB.

    Que el Matrimonio Igualitario o la llamada Ley de Identidad de Género –que sí nos han dado la igualdad simbólica y la dignidad- no han traído por completo la igualdad real es constatable en el día a día. Entre los numerosísimos delitos de odio que se producen al año en España, el mayor porcentaje se produce por orientación o identidad sexual. No lo digo yo, sino el Ministerio del Interior.  Aunque las y los adolescentes LGTB viven su sexualidad con mayor libertad que los de hace algunos años, un número muy elevado de ellos sigue sufriendo acoso en los centros educativos. Muchos no cuentan con el apoyo de la familia, ni con una mínima información o apoyo por parte de sus educadores. Algunos, no pocos, visualizan el suicidio como la única solución a su soledad y su sufrimiento. Tampoco esto lo digo yo, sino los múltiples estudios que se pueden consultar en las webs de COGAM o la FELGTB. Las personas transexuales siguen sufriendo las injusticias de un sistema sanitario que no las atiende completamente, luchando en un mercado laboral que una y otra vez las expulsa, escapando de un sistema educativo que las ignora… El VIH sigue invadiendo nuestra comunidad sin que se tomen serias medidas para prevenir su avance, especialmente grave entre los jóvenes; las personas seropositivas (muchas de ellas hombres gais o bisexuales y mujeres transexuales, no lo olvidemos) sufren un estigma dolorosísimo y muy arraigado  en la comunidad LGTB. ¿Qué sabemos de nuestros mayores? ¿Tienen cubiertas sus necesidades en una sociedad que ni siquiera los nombra ni les garantiza una residencia en la que puedan compartir habitación con sus parejas?

    Así podríamos seguir durante horas, desgranando las múltiples desigualdades que las personas lesbianas, gais, transexuales y bisexuales seguimos sufriendo en una sociedad que ha hecho bien los deberes legislativos pero que todavía tiene déficits importantes en la puesta en marcha de un respeto profundo por las diversidades. Al fin y al cabo, ¿es posible erradicar en un puñado de años una discriminación y un estigma seculares?


   Pero si lo que necesitamos es fijarnos unos objetivos concretos para comprender por dónde pueden ir los avances en los próximos años, para establecer con precisión cuáles deben ser las medidas que afecten de manera positiva a mejorar la vida de las personas LGTB y, por tanto, nuestra sociedad, estos ejemplos pueden servirnos:

  1. Ley integral de transexualidad. La legislación conseguida en Andalucía, y en menor medida en Canarias, País Vasco y Navarra, marca el nivel legislativo que necesita la población transexual en todo el territorio español. Uno de los sectores de la sociedad española con mayor riesgo de exclusión requiere una legislación que lo proteja en el ámbito laboral, en el educativo, que le garantice una atención plena, rigurosa y nada patologizante en el sistema público de salud, en los servicios sociales, etc. Sin excepciones, sin dejar de lado a las/los menores o a las personas inmigrantes.
  2. Ley antiLGTBfobia y de protección de los derechos de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales. Una ley que clarifique, ordene y concrete los mecanismos de defensa  de la población LGTB en todos los campos, que penalice cualquier discriminación por orientación o identidad sexual, que invierta la carga de la prueba para que no sea extremadamente difícil –como es ahora- demostrar una discriminación lgtbfóbica. Una ley que implemente, igualmente, mecanismos para investigar la discriminación, para vigilarla, para acercar el conocimiento de la legislación a las víctimas. Que cree, en definitiva, un observatorio contra la LGTBfobia. Una ley como la que ya ha sido aprobada, por ejemplo, en Cataluña.
  3. Un pacto social contra el VIH y el estigma que lleva asociado. ¿Cómo un país con un sistema público de salud desarrollado puede admitir millares de nuevas infecciones anuales cada año? Sencillamente, porque el VIH/Sida no es contemplado como una cuestión de estado a pesar de la imparable progresión de la infección. Si, además, atendemos a la situación de estigmatización que afirman sufrir quienes viven con el VIH, resulta inverosímil que ese pacto no esté ya sobre la mesa a pesar de las reiteradas demandas por parte del movimiento LGTB.
  4. Plan educativo por la atención a la diversidad sexual, de género y familiar en el sistema de enseñanza y contra el acoso y la violencia por orientación o identidad sexual. Si la LOMCE ha supuesto un retroceso en la ya de por sí retrasada legislación educativa en lo que a atención a la diversidad se refiere, un plan urgente es necesario para paliar esos retrasos y evitar la situación de violencia estructural que padecen los menores LGTB.
   Valgan estos cuatro ejemplos, estas prioridades entre otras necesidades, para dar sentido a la participación en los colectivos que trabajan por la igualdad y contra la discriminación por orientación o identidad sexual.

    El trabajo que queda por delante es ingente. Y podrá lograrse si continuamos trabajando en red desde el interior de la FELGTB, la organización que ha conseguido aunar a las principales organizaciones del país, que ha potenciado sus voces y sus demandas. COGAM y FELGTB han hecho historia en estos últimos años y deben seguir haciéndola. Porque esa igualdad legal con la que soñábamos, se ha convertido en realidad. Trabajando de forma solidaria, desde la lealtad y la generosidad, como siempre ha sido y como no puede ser de otro modo.

    Por todo esto y por mucho más – como espacio de socialización, como impulsor de cultura, ocio, intercambios, información, apoyo mutuo, empoderamiento, etc., etc.- una comunidad como Madrid necesita ahora igual que ayer un colectivo como COGAM, y el estado español necesita una federación como la FELGTB. Y eso solo se logra con la participación colectiva. Con tu participación.


Jesús Generelo
Secretario General de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB)